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jueves, 15 de septiembre de 2011

* LA ISA DEL PASTOR

He perdido la noción del tiempo y no recuerdo la fecha en que escribí sobre un bailador excepcional. A mi juicio, un bailador de leyenda: Marcial de León, “Lero”, para los amigos. Haciendo acopio de mis recuerdos, con lagunas incluidas, hace un par de años, llegué a la isla de Lanzarote, con motivo dirigir y ofrecer mis comentarios sobre la festividad de la Virgen milagrera de Los Dolores o de los Volcanes, en el municipio de Tinajo, para Televisión Canaria. Tenía a mi cargo, hasta que caí en desgracia, la dirección de los eventos festivos. Llegué con la fresquita. Tras el correspondiente desayuno, paseé por las inmediaciones de la ermita donde nuestro equipo de sonido, cámaras y unidades móviles, estaban haciendo los preparativos para transmitir esta romería que es una de las más numerosas y participativas del Archipiélago canario.

Uno de los cámaras, se me acercó: ¿no vas a incluir en la transmisión ningún reportaje…?

Tenía en mente, para ilustrar y enriquecer la transmisión, hacerle unas declaraciones a Juan Brito, mi catedrático del “saber popular”, hacer un breve seguimiento los numerosos peregrinos que venían en camino por promesa o diversión y, terminar con una visita sorpresa al amigo Lero.



Paralelamente al paso de las agujas del reloj, subía la temperatura. Daba la impresión que el sol ajero estaba empeñado en derretirnos… Llegué al domicilio de Lero sobre las once de la mañana. Llamé a la puerta. Nuestro último encuentro fue en el 92. Yo acababa de llegar de Barcelona donde estuve prestando mis servicios para Televisión Española como Jefe de Producción y Logística, en la Olimpiada de Barcelona. Mientras esperaba, recordaba los distintos encuentros con Lero… Mis caminatas y conversas campo a través con su puñito de cabras… Sus saltos, armonía y magisterio en cada baile: folias, malagueñas, seguidillas o isa del pastor… Mientras vagaba por recuerdos dormidos pero no olvidados, se abrió la puerta. Hacía tiempo que no nos veíamos y me saludó con un “yo quiero conocerlo”… Me franqueó la puerta de su casa y charlamos durante larguísimo rato… Sacaba papeles, fotos, escritos y distinciones de su esplendoroso ayer… Se atrevió a recrearnos algunas piezas que, mientras tatareaba, nos mostraba los pasos. Y también, se atrevió a sacar a una de las componentes del equipo, a la que invitó a bailar…. Su mano se tendió delicada… Hincó su rodilla en el suelo mientras dirigía a su improvisada pareja que le rodeara… Rebosaban elegancia, señorío, porte que, mi juicio, no se corresponde con la vida de un pastor… Me habló de la famosa agrupación Ajey, de cómo entendía y creaba coreografías… Sobre la isa del Pastor, me hizo esta referencia: Primero, atender el ganado; después, la diversión. Los pastores, llegábamos a última hora. Veníamos provistos de nuestra “lata” de pastoreo, por si se terciaba jugar o defenderte y se me había ocurrido, al oscuro, ponerla en práctica. Lo hice en medio del ganado… fue un momento de inspiración. Mi pareja, en la soledad de la tibia noche conejera, era la “lata”. Con ella hacía sus figuras: veces sujetándola con ambas manos, haciendo giros y a veces, como apoyo… Intentaba con ello, darle sentido a mi “lata” compañera de soledad en el camino… Incorporar el útil del trabajo a la danza… Podía añadir que el resto del grupo coreográfico lo formaba el ganado… Mi pasión, de siempre ha sido el baile. A ella, me he entregado de lleno…


Por un momento, su vista quedó fija en una de las numerosas fotos que atesoran recuerdos y vivencias de su larga vida… De pronto, rompió el silencio:… recuerdo a mi madre que me decía, en la intimidad de la casa: “Marcialillo, vamos a bailar”. Disfrutaba bailando a mi lado.

Mientras Lero vagaba por sus numerosos recuerdos, ocupando sus sillones y muebles con fotos y escritos, yo navegaba en los míos. Por momentos, éramos como dos islas unidas por la pasión de nuestro folclore… Pero no había tiempo para seguir nuestra charla… El reloj, inexorable, me sometía… Antes de despedirnos me entregó copias de valiosos documentos…

De camino a la transmisión, mentalmente ordenaba la charla. “La isa del pastor”, grabada por la legendaria Agrupación Ajey… y la bellísima ejecución de danzarla incorporando las “latas” del pastoreo de un bailador irrepetible: Marcial de León “Lero” un nombre para historia de nuestro folclore.

ALFREDO AYALA OJEDA

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