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jueves, 8 de septiembre de 2011

* FIESTA ABORIGEN: “EL CHARCO”

Hemos vivido un intenso calendario festivo. Un calendario, empobrecido por la crisis, atractivo, con distinto acento en una y otra isla. Resuenan en mi interior los latidos de El Pino, El Socorro y la Verbena del Diablo. Ahora, además de encuentros folclóricos, se avecina una fiesta con autentica raíz aborigen: El Charco, en la Aldea de San Nicolás, municipio de la isla de Gran Canaria que, por la lejanía con la capital (Las Palmas de Gran Canaria), por la constante del comercio con la vecina Tenerife, se considera como una isla dentro de otra isla.

Una historia no por repetida, conocida por todos. Una fiesta que preocupa a los organizadores porque, su sentido su pureza, está amenazada. Cada año, la misma historia. Cada año, los organizadores hacen redoblados esfuerzos por mantener la tradición. Todas las alarmas se disparan pero muchos hacen oídos sordos y otros muchos parecen no entenderlo…

“Al Charco, sí… pero vestido”. “Pescar la lisa, sí… pero con ropa…” Conservar la historia, la verdad en la que se sustenta este acontecimiento, es la preocupación de todos y cada uno que vivimos, disfrutamos y participamos en lo que considero la fiesta aborigen por excelencia. Otras, recreadas o no. Religiosas o paganas, suelen hundir sus raíces en el pasado, buscando la sintonía con el isleño. Esta no. Esta es auténtica. Toda ella es verdad. Se sustenta en la historia… en la protesta colectiva de todo un pueblo que levanta su voz ante el atropello del obispo de turno que no entendió el momento en que se vivía cuando en nombre de a iglesia y de las malentendidas buenas costumbres, dictó su amenaza para que en el “charco”, nadie se bañara desnudo.

El pueblo, protestó con las armas que disponía en aquellos momentos y se reveló en silencio pero con firmeza. Desde entonces, en acto de protesta decidieron, ante el temor y la severidad de la orden, bañarse vestidos en el charco.

La historia tiene su origen en las mareas del Pino. Fenómeno que se produce en Septiembre con espectaculares subidas y bajadas del mar. En la zona costera de La Aldea, a orillas del mar, había una amplia población aborigen. “Mas de cien fuegos “, citan los historiadores. Eran nuestros aborígenes que asentados en la zona vivían del pastoreo y de cuanto les ofrecía el mar. Con la llegada de las Mareas del Pino, los peces chicos, se refugiaban en el charco para evitar ser devorados por los grandes. Los aborígenes aprovechaban el descenso del mar para pescarlos, usando el jugo o savia de cardones y tabaibas (embrosque) para adormecer a los peces (lisas) que quedaban flotando en el charco. Era normal que la abundancia de comida, terminaba en fiesta, no exentas de placer… La iglesia enterada de semejante bacanal, decidió, con una tajante orden, que en el charco nadie se bañara desnudo.

Desde entonces, en señal de protesta, todos acuden al charco a bañarse vestidos.

Pero el sentido de la fiesta, se ha ido empobreciendo por quienes acuden al lugar en bañador o en bikini, sin respetar lo que dicta la tradición.

Todo esto ocurre el día 11 de septiembre, fecha en que las Torres Gemelas fueron sacudidas y derribadas en aquel terrible atentado en el año 2001. Como curiosidad puedo decir que en ese mismo año, televisión canaria tenía previsto emitir en directo la entrada de los miles de participantes a la pesca de la lisa. Todo estaba meticulosamente preparado para conectar antes del estallido del volador anunciador del inicio de la pesca. Sin embargo, la locutora, esperó impacientemente que desde los estudios centrales se diera la voz de conexión, hecho que no se produjo porque con el atentado se habían olvidado de la fiesta del charco. El atentado, nos conmocionó a todos.

ALFREDO AYALA OJEDA

1 comentario:

  1. Josefa Falcón Abreu9 de septiembre de 2011, 15:46

    Interesante la historia, no la conocía. Es una pena que tantas cosas nuestras hayan quedado olvidadas ó " disfrazadas" por uno u otro motivo.La mayoría de la gente, hoy en día, pasa olímpicamente de costumbres y tradiciones y no respeta nuestras vestimentas etc, . Me siento fatal cuando en las romerías veo a álguien con un traje típico y unas deportivas blancas o en un baile de magos cantando éxitos actuales, en fin...

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