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jueves, 21 de junio de 2018

* LECHE MECIDA O AMOLÁN

Hace algún tiempo, en una visita realizada a la isla de La Gomera (1.977), un reducido equipo de Televisión Española en Canarias, con Fernando Díaz Cutillas a la cabeza, nos desplazamos para mantener una entrevista sobre costumbres y tradiciones con el documentado historiador don Virgilio Brito. Don Virgilio, gustoso, nos contó la historia “Del Muerto que mató al vivo”, “páginas de la constante del isleño: la emigración y nos mostró su particular Museo Etnográfico de Hermigua. También, nos dio una lección práctica de la obtención de la Leche Mecida, manteca de ganado o Amolán, que de todas estas formas se conocía en las islas. 

“Durante varios días, - nos dijo- una o varias cabras se seleccionan y se dejan pastar en el campo sin ponerle ninguna ración. Solo las hierbas que brotan en fechas próximas a la festividad de San Juan. En esa época, las hierbas, enriquecidas por los rayos solares, tienen propiedades sanadoras y esas virtudes se reflejan en la leche que día tras día, tras el ordeño, se va depositando en un recipiente situado en lugar fresco. El último ordeño se efectúa el día de San Juan, antes de la salida del sol. 

Con la leche reposada se pasa al proceso de mecerla. Para ello se introduce en un odre o fol, que en Fuerteventura recibe el nombre de “borracho”. El odre, se cuelga sobre la gruesa viga cumbrera, se deja al pairo y se le introduce la leche. Luego, se cierra y se empieza a columpiarlo, hasta que el suero se separe de la leche. Con esta larga operación, los vaivenes del odre permiten que la leche se vaya espesando, hasta obtener la manteca de ganado, que los aborígenes isleños conocían como Amolán. 

Foto: Tomás Marichal elaborando leche mecida

Hoy, cuando se aproxima la festividad de San Juan, me ha venido a la memoria el recuerdo de aquellos momentos, recogidos y emitidos por Televisión Española, en que la tele iniciaba su andadura en las islas, pero, desgraciadamente estas valiosas imágenes, por pésima conservación o por distintos cambios de formatos, desgraciadamente, ya no existen. 

Recuerdo que las busqué, por todos los recovecos de los archivos televisivos, pero sin fortuna. Por eso, cuando dimos los primeros pasos sobre la serie Senderos Isleños, uno de los primeros capítulos fue el de “Tres historias majoreras”: El Amolán, La pesca de la anguila mediante embrosque y el queso enterrao... Fijamos nuestra atención en Tomas Marichal y durante días estuvimos alrededor de estos viejos oficios. Pero la memoria, desgraciadamente, le jugó una mala pasada y no pudimos terminar ninguno de los tres cometidos. Hacer el proceso sí; recogerlo, sí. Pero hacer el proceso completo fue imposible, porque la memoria ya no alcanzaba. 

Foto: Preparativos del embrosque

Embargo, Tomás Marichal, si nos comentó, con todo lujo de detalles algunos interesantes aspectos como_ “La leche, en esa época víspera de San Juan, era mantecosa y más rica en grasa. Estaba enriquecida porque las hierbas son más ricas en vitaminas por el efecto de los rayos del sol. Hasta no hace mucho, familias enteras, mecían la leche. Incluso, el “borracho”, se prestaba. La leche mecida o manteca de ganado, era aconsejable para desflemar, realizar estregaditos en el estómago cuando se tenía el “pomo esconchabao” y, también se empleaba, como pomada, para evitar la inflamación o irritación en las ingles o culito de los niños de pañales. 

ALFREDO AYALA OJEDA

martes, 19 de junio de 2018

* VERSIONES PARA LA CURA DE LA HERNIA

Todavía no se han apagado las fogaleras del día de San Antonio, cuando los chiquillos y galletones, empiezan a trastiar por los alrededores acarreando ramas, muebles viejos, cartones y todo cuanto pueda servir de combustible para alimentar las hogueras purificadoras de San Juan.

Ayer, cuando regresaba de la capital en dirección a la zona norte de la isla, fui divisando distintos montones de materiales viejos que prenderán en la víspera de San Juan.

Pero la noche de San Juan, la más larga del año, da para tanto que muchas de las tradiciones que se celebran en las islas no caben en estos folios.

Baños, fuegos, quemar lo viejo para renovarse, saltar la hoguera, plomo derretido, clara de huevos, los tres papelitos, el rezo de las tres papas “San Juan Bendito, por ser tu día, pon en mi mano la fortuna mía, el lavarse la cara con agua del rocío, baños de cabras y otros animales, apartar las cabras sin comer otra cosa que hierbas hasta el día 24, tomar las nueve olas, bañarse en la playa a las doce en punto, las cabañuelas de San Juan, la danza de las brujas, poner la escoba tras la puerta, preparar los hachitos, en los altos de Icod de los Vinos... En fin son tantas...

Pero a mí me tiene atrapado, por su sencillez, por su fe “La Cura de la Hernia”, en cualquiera de la especialidades que conozco: “El Drago”, “La Higuera”, “La Caña” o la “Mimbrera”. Cada una de estas creencias contadas por gente experta y hecha la practica por personas que venían haciéndolo desde hace muchísimos años....

Domingo Barbuzano, periodista y documentado en esta tradición, cuando hacíamos el programa Senderos Isleños de Televisión Española en Canarias, nos acompañó hasta un viejo drago en la Laguna. Nos mostró el drago, herido por las distintas operaciones sanadoras, sobre la cura de la hernia. Para ello, nos explicó, había que traer al enfermo y colocar, descalzo, la huella del pie y hacerle a lo largo una hendidura silueteando la planta del pie. Esta operación debe realizarse antes de la salida del sol el día 24 de junio.

En Icod de los vinos, en la zona de Las Canales, nos reunimos con Isabel, Juan y María y al oscuro caminamos durante un larguísimo trecho en busca de una vieja higuera. Queríamos estar temprano para que no nos sorprendiera los primeros rayos de sol. Hicimos los preparativos y, rápidamente, Isabel, saco un afilado cuchillo y lo limpió cuidadosamente. Juan y María, con un niño de un año aproximadamente, eran testigos de toda la operación. Llegado el momento el niño puso el diminuto pie sobre el tronco de la higuera para que Isabel lo silueteara... Con anterioridad, Isabel, con su cuchillo, abría la rama de una mimbrera para hacer un aro por donde pudiera pasar la criatura... “Las madres son muy desconfiadas cuando se trata de la salud de sus hijos. Por eso, me doy prisa porque así lo paso por la higuera y después, como refuerzo, por la mimbrera.

En el ritual María y Juan se colocan a uno y otro lado del aro por donde pasa la criatura y le dice:

Juan que me traes

María: un niño quebrado para que me lo devuelvas sano.

Esta operación, se realiza tres veces.

Para confirmar estas variantes viaje hasta la isla de la Gomera, donde tenía noticias que don Juan Santos, tocados de chácaras, artesano del tradicional ramo de frutas y flores, hizo esa practica. Juan Santos, con el que había compartido espacio en romerías y programas televisivos, me llevó al barranco de Arure. En el camino, cogió una rama de “bimbre”, le decía él y empezó a dar sus explicaciones. No solo hace falta para el ritual una Isabel, Juan y María (que no tienen otra virtud que llevar esos nombres de pila). Además, hace falta que las dos partes en la que se divide la rama de mimbre y por la que se había introducido la criatura, hay que sellarla con un hilo carreto uniendo ambas caras y regándolo con un barro finito. Después, cada tiempo, hay que visitar la ramita y cuidarla para que pegue y recupere la vida. Si la rama se sana, la criatura, también.

Por otro lado, en Lanzarote contacté con una vecina, de nombre Isabel, que había realizado esta practica en distintas ocasiones. En un viaje de localización, quedamos emplazados para una fecha próxima. Pero, siempre hay un pero, cuando llegué con los equipos la señora me dijo que lo sentía pero que no lo hacía porque su nietita le pidió que no lo hiciera porque en el colegio le decían que eso era brujería. Y, claro, me quedé con las ganas.

Pero como uno tiene amigos hasta debajo de las piedras acudí a don Juan Brito, mi catedrático de cultura popular. Y Juan que sabe de lo escrupuloso que soy para estas cosas de la tierra pues me preparó un equipo amplio y me recreó una de aquellas curas multitudinarias que se hacían por aquellos tiempos., El escenario, increíble y la vestimenta de los intervinientes, rigurosa y sencilla:

Foto: Alfredo Ayala en un ritual de San Juan, en  La Laguna, Tenerife

Así lo conté para Andar Canarias y tal cual lo reproduzco:

Alfredo Ayala: Estamos ahora mismo en el escenario donde se celebraba la práctica de la sanación de la cura de la hernia en la caña.

Juan Brito: Sí, estamos en el Barranco del Obispo. Aquí, antiguamente, a principios de siglo, porque esto data del siglo XVIII, se sabe que venían aquí. Había un cañaveral, todo esto era bosque y había cañas muy grandes, porque esa fuente alimentaba a todo el cañaveral.

Bueno, y en las mañanas de San Juan, que era cuando se hacía esto, venían aquí muchas familias, sobre todo de los pueblos del centro, por ejemplo de Teguise para abajo, Mozaga, San Bartolomé, Montaña Blanca... de toda esta parte venían aquí. Y esto era una fiesta, las mañanas de San Juan, a los claros del día, estaba toda la gente aquí. Venían en parrandas, en sus camellos, burros, traían sus viandas, sus cosas caseras que hacían...

Entonces la cosa era abrir una caña, coger al niño y hacían como un arco. Cogían la madrina y el padrino, que se tenían que llamar Juan y María, había una tercera persona que se llamaba Isabel, que era la que amasaba el barro y hacía el hilo en la rueca y el huso para ratear la caña cuando se terminara todo el ritual.

Bien, pues entonces cogían el niño, lo pasaban por la caña diciendo las palabras sanadoras, no sé si lo sabes...

Empezaban: María: “Ahí te va, Juan” – Él dice: “¿qué me das, María?” – Ella: “Un niño roto y quebrado. San Juan y la Virgen María me lo devuelvan sano”. Cuando ya lo tiene Juan en las manos se lo da a ella y dice: “Ahí te va, María” / “Qué me das, Juan” / “Un niño roto y quebrado. San Juan y la Virgen María me lo devuelvan sano”... Así seis veces. Entonces Isabel va hilando su lana, haciendo el hilo y tal. Pues cuando ya terminan los padrinos el niño pasa a otras manos, Isabel coge el barro que ya tiene amasado, lo pasa por la caña... Es decir, coge el hilo antes y lo ratea alrededor de la caña diciendo: “Con este hilo te amarro la vida, con este hilo te amarro la vida...”, hasta que termina el hilo de liarse en la caña. Luego coge el barro y unta toda la caña de abajo a arriba y dice: “Con este barro te curo la herida, con este barro te curo la herida“ hasta que termina este ritual.

Si al año de pasar el niño, la caña no se muere y echa nuevos revientos, está el niño curado. Si no, hay que repetirlo al año siguiente, siempre las mañanas de San Juan.

Hoy, ni Juan Brito, ni Juan Santos, están entre nosotros. Por fortuna, llegue a tiempo a esa cita de urgencias con nuestras costumbres y tradiciones para que futuras generaciones nos entiendan y comprendan mejor.

ALFREDO AYALA OJEDA

miércoles, 13 de junio de 2018

* JUAN GARCÍA “EL CALZONES” LA VOZ QUE ENAMORABA

Internet, durante un fleje de días me ha dejado fuera de circulación. Mi mujer, llamó repetidamente, pero no había forma. Hoy, por fin, nos han solucionado el problema y no vean el trabajo acumulado que tengo. En mi aislamiento voluntario comprobé que el mundo sigue girando, los corruptos dando con sus huesos en la cárcel y las pensiones a punto de ir colocándose en el lugar adecuado.

Y uno de esos mensajes, enviado por David Rodríguez “Millaquito”, me llegó a través del “fisbu”. Lo remitió un amigo de mil batallas televisivas. Un cámara de verdad, con el que tuve el placer de hacer transmisiones, fiestas, romerías, la Bodega de Julián… Un cámara de ley siempre pendiente cual podenco en cacería. Su noticia decía así:

"Maestro Ayala, hace tiempo que no nos vemos, pero te sigo leyendo por redes sociales. Tengo que darte una mala noticia, sé que le tenías aprecio. Anoche falleció en mi pueblo de Punta del hidalgo El Calzones. Recuerdo llevarlo a la bodega de Julián con mi coche para algunos programas."

Recuerdo como ahora mismo, aquella recalada por la Laguna, en esa continua lucha que tenía, para que en los programas que dirigí: Tenderete y la Bodega de Julián, aparecieran voces que no pertenecían a la disciplina de grupos o asociaciones. La gente, siempre me ha tendido la mano facilitándome o allanándome el camino. Recuerdo al Centinela cantador y lagunero de prestigio y cómo no, al amigo Juan José García “El Calzones”, una voz que enamoraba, que, tras un largo paseo por La Punta, donde habíamos quedado, me dijo: ¡coño! tengo ganas de ir a tu programa a cantar. Y en plan coña le contesté: ¡eso es fácil! Solo basta con que vayas. Lo demás corre por mi cuenta. Y con la misma neutralidad que me lo dijo, le entregué una tarjeta, con fecha y teléfono de actuación y le dije: “Millaquito”, cámara de TV Canaria, vendrá a buscarte. Así que estate preparado. Después, hablé con “El Puncha” y le comenté el tema. Y dicho y hecho. En la fecha señalada apareció... un ensayito, unos enjuagues, como diría Dacio Ferrera y hombre tenemos.  Fue, precisamente, para el día de Canarias y había esa noche, un ramillete de excelentes voces. Y allí “el Calzones” se arrancó con una folía y luego, desbordando entusiasmo, nos brindó una isa. Haciendo las delicias de los presentes y de cuantos tuvieron ocasión de verlo en la tele canaria, en La Bodega de Julián.


El Calzones, en aquellos primeros comienzos de Los Sabandeños, siendo un pollillo, se convirtió, junto al Minuto, en las voces principales del extraordinario grupo. Más tarde, por un quítame allá esas pajas, tuvo sus más y sus menos y buscó la puerta de salida.
El Calzones, fue un cantador estrella, de esos que mandaban las coles a la plaza. Una voz, que empezó a escribir la historia de Los Sabandeños, junto a otras muchas voces como El Minuto o Dacio…

Tres nombres, tres estrellas que siempre brillarán en el firmamento de nuestra música popular o folclórica.


Descansa en paz querido amigo.

ALFREDO AYALA OJEDA

jueves, 7 de junio de 2018

* A MANOLO VIEIRA

Hace un fleje de años que conocí a Manolo Vieira, el hijo de Carmita. Lo conocí cuando era un pollillo, despierto como el hambre. Y, desde aquellos primeros momentos, con el paso del tiempo, hemos estrechado amistad. Manolo, al que quiero y admiro, es un emprendedor y autodidacta. Creo que no le debe a nada ni a nadie el lugar que ocupa. Él solito se lo ganó. He trabajado junto a él en distintas ocasiones: En Tenderete, en la Bodega de Julián, en los especiales de fin de año, en programas de entretenimiento y durante algunos meses, día tras día, en una serie televisiva “Unas Hora Menos”.

Foto: Alfredo Ayala y Manolo Vieira

Y, por lo méritos contraídos, llego a la conclusión que Manolo es un monstruo de la escena. Un intérprete de lujo que llega y conecta con el público casi sin esforzarse.  En cierta ocasión, cuando yo estaba en activo en la tele canaria, quise hacer una serie de humor, con la sana intención de regalar unos momentos de humor a los espectadores, para que se acostaran con una sonrisa. Contaba, para este ambicioso proyecto, con Sergio Correa, Lorena Petit, Jaime Marrero, Piedra Pómez, Lolo “el Gomero”, Jesús Farráis y como no, a Manolo Vieira, pero como este mundo es un mundo de etiquetas, a mí me pusieron los lindes dentro del apartado de folclore, costumbres y tradiciones lo que quiere decir que a criterio de cuantos llevan las riendas de la tele, no sirves o no estas capacitado para otra cosa que fiestas, romerías, costumbres, tradiciones y música popular. Y el proyecto, claro, quedó durmiendo el sueño de los justos, donde aún continúa…

Pero volviendo a Manolo Vieira, con el que repito, he trabajado muchísimo, tengo que decir que me destoco ante él, porque Manolo para mí, encarna a ese hombre que hace su trabajo en clave de humor. Pero es un humor distinto, cercano, costumbrista… Un humor que no solo nos dibuja una sonrisa en la cara o una amplia y sonora carcajada pero que, sobre todo, invita a pensar… Él, descorre el fino velo que cubre a la sociedad isleña, la observa y estudia detenidamente y extrae sus penas y alegrías de un pueblo y las vuelve a entregar al pueblo. Manolo, con su humor retrata el día a día de nuestra gente hasta convertirse en notario de la época que le ha tocado vivir. Por eso, en cada actuación, levanta el acta de lo que hay.

ALFREDO AYALA OJEDA

jueves, 24 de mayo de 2018

* A FRANCISCO MORALES, UN AMIGO DE LEY

De mis primeros trabajos televisivos, en Lanzarote, recuerdo al amigo Francisco Morales. Joven, dispuesto, servicial, echó su manita para allanarnos el camino para que programas como “El Pueblo Canta”, “Canarias Viva”, pudieran llegar hasta ustedes. Francisco, era todo un enamorado de nuestro folclore. Nanino y Francisco se tenían en gran estima. Cada vez que recalábamos por Arrecife, allí estaba Francisco esperándonos y prestándonos su apoyo. Conocí a Francisco en una de las tantas recaladas por la isla. En un barcito, en la capital, mientras esperábamos para almorzar se remontó al pasado. Un pasado cercano… Yo, querido amigo, -me dijo- fui fundador de la Agrupación folclórica Coros y Danzas de Arrecife, donde conocí a mi mujer Amelia Torres. La fundé junto a la familia… También la parranda Tao-Arrecife y ya más reciente el grupo Charco de San Ginés…. Pero mí vinculación con el folclore me llegó mucho antes y de jovencito me recorría la isla ambientando los bailes de Candil, acompañado de Pedro Rodríguez y Manuel Cabrera…También fui vocalista de la Orquesta Lido, cuando amenizábamos las tardes o las noches con música en vivo en salas de fiestas y sociedades…

Pero cosas de la vida o de la modernidad. Francisco empezó a ser conocido o popular a raíz del programa que dirigió Fernando Díaz Cutilllas. Muchas intervenciones tuvo el solista conejero en “Tenderete”. Sobre todo, dejaron huella aquellas “seguidillas” en el “mano a mano” con otro lanzaroteño de lujo, Ico Arrocha. “Seguidillas” que se interpretaron en 1.984 en el programa especial dedicado a Esteban Ramírez de León y que fue motivo para que se grabara un disco de larga duración, en vivo y en directo.

Cutillas y Morales, estuvieron muy unidos. Fue una amistad duradera hasta que un día de diciembre Nanino nos dijo adiós. Con el fallecimiento de Nanino yo me quede, junto a Tony Santana, dirigiendo el programa y en distintas ocasiones nos visitó el amigo Francisco Morales para deleitarnos con honradez interpretativa. Para mí, Francisco de voz potente, clara y enérgica fue un distinguido solista que nunca nos dejó indiferentes. En un programa dedicado a la familia recibí en La Bodega de Julián, en Telde, a la familia Morales-Torres, al completo. Venían afinaditos como gallos de pelea y Amelia, Nely, Nuria y la nietita, nos deleitaron con su estilo personal.  Mi amistad que Francisco Morales siguió inquebrantable y hasta los últimos momentos manteníamos alguna charla telefónica que siempre giraba en torno al folclore y a la salud.   

En esa actuación a la que me refiero en la Bodega de Julián la familia cantó el tema compuesto por Juan Brito “Oh Madre Mía” …

En el año 2011 sufrió una parálisis cerebral que le imposibilitó seguir subiendo a los escenarios. Embargo el programa Tenderete que dirige el amigo Carmelo Cipriano lo invitó creo que en el 2016 para que contara algunas anécdotas o sucedidos en Tenderete y no pudo resistir la tentación de arrancarse con una isa.

El folclore está de luto. Se nos ha ido un cantor y un amigo, un amigo de ley.

ALFREDO AYALA OJEDA

* PRIMER FESTIVAL FOLCLÓRICO "VEGUETA CON CANARIAS", EN VEGUETA-GRAN CANARIA


martes, 1 de mayo de 2018

* LOS MAYOS

Mayo, es el mes por excelencia. Un mes repleto de costumbres y tradiciones. Periodo de Cruces, enramadas, trasquilas, fiestas del Queso y, sobre todo, mes del culto a la floración.

Por estas fechas, conservo con cariño y admiración aquella estancia en la isla de La Palma, concretamente al barrio de Las Nieves, donde la asociación de vecinos puso su empeño en recuperar “Los Mayos”, que durante un largo periodo había desaparecido.

Marina Duque, la presidenta de la asociación por aquellos años (1.992), siguiendo las indicaciones de sus tías reunió a un puñado de entusiastas vecinos y se puso manos a la obra, con el firme propósito de dar vida a esta manifestación que alcanzó gran popularidad en la isla, pero que el progreso poco a poco la fue debilitando.

 “Los Mayos”, tienen similitud con los que se celebran en Terceira (Azores) o Machico (Madeira). También en Alhama (Murcia), donde han sido distinguidos desde 1.990, Bien de Interés Regional y posteriormente con el título de Interés Turístico Nacional.

Los Mayos, son unos muñecos de trapos, grotescos, que representan durante su corta vida, la picardía, la crítica social, el humor y la denuncia, sobre distintos hechos. Son unos muñecos que el barrio de Las Nieves, en la capital palmera, cobraron nueva vida en vísperas de las elecciones de 1.982, haciendo una representación estática sobre la política y sus situaciones.

Nosotros, para la serie etnográfica “Senderos Isleños”, de Televisión Española en Canarias, tuvimos ocasión de grabarlos con toda clase de detalles y declaraciones en 1.992. En esa ocasión, más de un centenar de machangos, fueron estratégicamente distribuidos dando apariencia de realidad a momentos puntuales como accidentes de tráfico, atropellos de ciclistas, pintores en fachadas, reunión de tenderete, en recibidores de las casas, en jardines, cociendo, etc. 

Son unos muñecos vestidos con ropas viejas y caras pintadas con rasgos humanos, de trapos que representan una crítica humorística sobre distintos hechos... Los muñecos se distribuyen, estratégicamente, por distintos puntos de la zona simulando un accidente, trepando por las fachadas, pintando paredes, reunidos en “tenderete”, en las entradas de las casas, en juegos tradicionales... Cada uno de estos muñecos, se colocan con la decoración correspondiente, convirtiendo estos lugares en un auténtico museo al aire libre, en la que se reflejan escenas casi olvidadas en el tiempo.

Les recomendamos realizar una visita, por el barrio de Las Nieves. Le garantizamos que disfrutará de lo lindo.

ALFREDO AYALA OJEDA

domingo, 29 de abril de 2018

* LAS CRUCES DEL PINAR


En el pueblo del Pinar
tenemos una gran virtud
todavía conservamos
la Fiesta de la Cruz.

 “Vestir la Cruz”, es una vieja tradición que se refleja en el “pique” que sostienen, desde antiguo, los pueblos de Taibique y Las Casas, en el nuevo municipio de El Pinar, en la isla de El Hierro.  Hace algunos años, tuve la fortuna de vivir con los grupos que visten la cruz, todos los entresijos de los preparativos. Me resultó plausible y gratificante compartir el riguroso secreto en que se llevan todos los preparativos. Incluso, al caer la noche, con la finalidad de evitar “tentaciones”, una persona se convierte en celoso guardián custodio de las valiosas prendas cedidas para adornar la Cruz.

Cuenta la tradición que, hace muchísimos años, vestir las cruces del Pinar era cosa de los barrios Taibique y El Gusano, pero al empezar el barrio de Las Casas a realizar su cruz, desapareció la del Gusano.
La responsabilidad de “vestir la Cruz”, recae en las mujeres. Son ellas las que diseñan y elaboran los diferentes pasos encaminados para embellecer la Cruz.

Vestir la Cruz, ha ido evolucionando. Antiguamente, La Cruz, se vestía con flores, con frutas, con lazos o con tarjetas postales. Sin embargo, fruto de la emigración, con la llegada del poder económico de los indianos, los antiguos adornos fueron sustituidos por joyas: cadenas, medallas, anillos, pendientes, etc.

Las joyas se solicitan entre la vecindad. La petición corre a cargo de un amplio grupo de jovencitas se encargan de pedir durante días, en la calles o puerta a puerta. Ellas, llevan una libretita en la que por medios de dibujos describen la filigrana de orfebrería de cada una de las prendas. También le anudan una hebra de hilo de colores para evitar confusiones en el momento que, una vez finalizada la fiesta se devuelvan a sus propietarios. El hilo y el dibujo son como acta notarial que se da fe de propiedad.

Pero las tradiciones a veces cambian y se acomodan a los nuevos tiempos. Antiguamente, también, las portadoras de las cruces eran solteras y vírgenes, y de boca en boca corría la leyenda que al año siguiente las cuatro señoritas, contraían matrimonio. Hoy no, hoy las andas de la cruz la llevan cuatro mujeres y pueden ser solteras, casada o viudas.

Vestir la Cruz, es un ejercicio pensado y meditado durante largo tiempo. La Cruz, tiene aproximadamente un metro de altura. Se forra con tela y poco a poco, una vez seleccionadas las joyas que servirán de adorno, se equilibran a uno u otro lado. A veces, yo fui testigo, una joya que pendían del cuello de una vecina, las chicas le pidieron esa prenda con la que estimaban compensaban la Cruz. La donante, sin pestañear, la cedió.

Con las cruces vestidas cada una, acompañada por los bailarines danzando al compás que marcan las chácaras, pitos y tambores, se encaminan hasta el pino Granadillo donde las cruces, por primera vez se ofrecen, de manera comparativa, a los ojos de cuantos acuden al lugar. Después de la santa misa, las cruces, junto a la virgen de la Paz se procesionan y terminan en la plaza Grande del Pinar, donde la fiesta logra su máximo esplendor. En ese momento se ofrece a los visitantes, quesadillas, queso herreño y vino de la tierra y se aprovecha el momento para que los visitantes se hagan algunas fotos junto a las Cruz para el recuerdo.

También, algunos gallos tapaos, aprovechan la presencia de Pitos, chácaras y tambores para dar rienda suelta la imaginación y empezar una porfía con una sabrosa Meda, un aire que está a punto de desaparecer.

ALFREDO AYALA OJEDA


viernes, 6 de abril de 2018

* TIEMPOS DE TRASQUILA

Tiempo hubo en que los amigos de lo ajeno, llegaban a las pensiones a hospedarse con una maleta llena de crin. Durante su breve estancia descocían los colchones, le sacaban la lana y la sustituían por crin. Como crin se conoce a esa cabellera que lucen algunos animales en la parte posterior de su cuello y, también, a los filamentos elásticos, flexibles que se obtiene de las hojas del esparto y de ciertas algas y musgos que se emplean en labores de artesanía para rellenos.

Pues en esa época, la lana era valorada y apreciada cosa que aprovechaban los cacos para hospedarse en paradores, pensiones, hostales, para vaciar los confortables colchones la lana, sustituirla por crin, meterla en la maleta y abandonar el hotel sin llamar la atención.

Tener un colchón de lana, era un lujo. Yo, de pequeño, en el patio de mi casa, junto a la familia, mi madre, periódicamente, descocía los colchones y sacaba aquellos ovillos de crin apelmazados para esponjarlos y dejarlos más suaves.

Pero aquello, claro, eran otros tiempos. Hoy, la lana, en nuestras islas no tienen valor. Tampoco, por el escaso valor, hay cacos que se dediquen a estos menesteres…

Incluso recuerdo, que en una de las tantas trasquilas a la que he asistido. Los pastores empezaron a amontonarla en un lugar señalado para hacerle entrega, decían, a un responsable saharaui que la transportaba hasta Tinduf para confeccionar prendas de abrigo. Pero a la trasquila siguiente volví, para vivir el momento de esa ayuda mutua entre pastores y familiares. Allí, seguía la lana, amontonada, sucia por el paso del tiempo…

También recuerdo a una mujer entradita en año, que esperaba pacientemente que trasquilaran a una de las ovejas, negra como la noche, para llevarse el vellón de lana que necesitaba.

Pero de una manera u otra, los pastores continúan asistiendo a las pelas o trasquilas. Son, los pastores, como de otra raza y cuando llegan los primeros días de la primavera acuden a distintos lugares para pelar a su ganado y despojarlos de su traje invernal. En lugares como en La Gomera, los pastores las pelan para que abandonen los altos de la isla y bajen de las alturas, a zonas más cómodas que gozan de mejor temperatura. Así el ganado, en semi libertad, dependiendo de la estación, está en los altos o busca otros bocados de hierbas más secas en las orillas de los montes.

Es tiempo de trasquila. Tiempo de celo en que los carneros, buscan cubrir a las hembras y pelean para derrotar a los competidores.

En la España peninsular, las ovejas siempre tuvieron un importante valor.  Asociaciones de pastores y ganaderos, creado por ellos mismos y elevado a institución oficial autónoma por el rey Alfonso, en 1.273 y que gozaron de protección hasta 1.837. La consideración de las ovejas creció considerablemente con la aparición de la merina que se calculaba que los grandes rebaños castellanos, extremeños y aragoneses llegaron a un número próximo a los 20 millones de cabezas. La raza, según los estudiosos, llegó a tener tal importancia que llevar fuera del país a ejemplares vivos se castigaba hasta con la pena de muerte.

Pero ahora, en las islas, es tiempo de trasquila, de pelas y desrabao. Tiempo de poner en práctica ese código de ayuda mutua entre pastores. Tiempos de hoy por ti y mañana por mí…

Bueno y como los pastores son, para mí como de otra raza, les dejo algunos dichos o refranes:

Unos llevan la fama y otros escardan la lana.

Canta la rana, y no tiene pelo ni lana.

Ir por lana y volver trasquilado.

Unos tienen la fama, y otros cardan la lana.

Hay quien mea en cacharro y no suena y quien mea en lana y truena.

ALFREDO AYALA OJEDA

martes, 20 de marzo de 2018

* LOS GOFIONES: PREMIO CANARIAS


Corría 1.968, cuando Totoyo Millares reunió, en una de las salas del Jardín Canario, en Tafira, a un puñado de inquietos y preocupados folcloristas. No podía imaginar que, andando el tiempo, cincuenta años más tarde, el grupo que atravesó momentos delicados pero que nunca perdió el norte, iba a ser reconocido con el Premio Canarias. 

Aquella iniciativa tenía por objetivo revitalizar el folclore de nuestras islas falto de pureza y estilo tradicional. Pero aquellos pasos iniciales de estos distinguidos cachorrúos, despertaba la preocupación de las autoridades de aquel entonces, porque en las islas empezaban a latir momentos de cambio: Llegaba el turismo, el éxodo del campo, la rebeldía en la moda con la aparición de la “minifalda”, “los pantalones campana”, el movimiento Hippie y hasta se tambaleaba aquella Sección femenina de la Falange tradicionalista y de JONS, organización del régimen franquista, que impuso proyectos regionalistas como Coros y Danzas de España. 

Ese y no otro, era el ambiente social que se respiraba cuando nacieron Los Gofiones. Dos años antes, Los Sabandeños habían hecho su aparición. Ambos, se lanzaron en busca de los temas perdidos. Se tenían conocimiento de isas, folias, malagueñas, polcas y algo más, según cuenta Sergio García Beltrán, componente y fundador de Los Gofiones. Creaciones, rescates, empezaron a sucederse. Tras estos dos grupos aparecieron otros muchos... Campesinos, Faycanes, Sancochos, Granjeros, etc. 

El folclore, en toda su amplitud, volvía a trasmitir pureza. Al poco, nació Tenderete... Su aparición en la programación de la única televisión de la época, era peligrosa. Atentaba contra la seguridad de lo establecido que cada martes, ante el televisor se reunieran tantos canarios y el programa, que no se emitía en directo precisamente por ese temor, estaba señalado por el dedo acusador. Ni grupos, ni TVE, eran sospechosos de nada, pero a ojos de las autoridades, eran culpables de todo. 

Los Gofiones, se estrenaron con rotundo éxito en el Teatro Pérez Gáldos. Al año siguiente, grabaron su primer disco y Nuestro poeta Agustín Millares les dedicó este poema: 


MANO A MANO CON EL PUEBLO 

La luz que va de las manos 
cuando el pájaro es silencio 
y el mar avanza quitado 
como si fuera de fuego 
más la voz vuelve a los labios 
y el canto suena de nuevo 
Mano a mano 
risa y llanto 
púa y fuego 
timple y pandero sonando 
si soy poeta del pueblo 
tengo que seguir cantando 
mano a mano con el pueblo. 
…. 

Ayer, conocíamos la noticia: Los Gofiones, en cultura popular, distinguido con el Premio de Canarias. Es el último y merecido galardón. Y yo al conocer la noticia, un cosquilleo de emoción me recorrió el alma. Revivía viejos recuerdos que por un momento, cuando empecé a escribir estas líneas quise recordar, ¡¡pero son tantos!!. Son 50 años de historia… ¡¡Toda una vida!!.

ALFREDO AYALA OJEDA

miércoles, 7 de febrero de 2018

* LOS CARNEROS DE TIGADAY, DECLARADOS BIEN DE INTERÉS CULTURAL

A la isla de El Hierro, le he dedicado gran parte de mi vida profesional. Largos años en que, primero con el inolvidable Nanino Díaz Cutillas, en programas como El Pueblo Canta, Canarias Viva o Tenderete, fuimos levantando el acta de lo que había en esta alejada isla… Después, con otros programas que creé, dirigí o colaboré, fui ampliando mis conocimientos, mis vivencias: mudanzas, tafeñas, rituales de la noche de San Juan, historias sobre los cuervos parlanchines y distintos capítulos de la serie Senderos Isleños como “Sones y silencios”, dedicado a los “margareos”, la pesca mediante “cantos de llamados a morena”, “romería de San Juan”, “Jardín de la sal”, “Guinea los Juaclos”, o la Bodega de Julián, donde se recogía gran parte del extenso y único folclore musical de la isla de El Hierro. 
Pero andando el tiempo, Televisión Española se modernizó. Contaba con mejores medios y las grabaciones en cine 16mm, estaban siendo reemplazadas por el video. Una pequeña unidad móvil, a la que se le podía aplicar tres cámaras, llegó a los centros de Las Palmas y Tenerife y nosotros, con un pequeño equipo empezamos a recorrer las islas con una nueva iniciativa: “Canarias viva”, programa dirigido por Guillermo Aguado, presentado por Nanino Diaz Cutillas y yo como productor. Uno de los primeros desplazamientos fue, precisamente, al Hierro. Allí, en aquellos tiempos, el hoy espléndido, hotel más pequeño del mundo, era un montón de ruinas y el poblado de Guinea, dormía el sueño de los justos, cubierto por las agresivas ramas de calcosas (vinagreras) y al pie de la fuga de Gorreta una machacadora devoraba la base del risco, auténtico santuario de los lagartos más famosos de la isla.
Tejeguate, iniciaba su andadura, Benito Padrón y su hijo Ramón, eran los fundadores. Pues hablando con Benito, aunque era el mes de junio, hablamos de los “Carneros de Tigaday”. Después de una larga conversa, estudiamos la posibilidad de grabarlos, aunque estaba fuera de tiempo. Todos, cada uno con los medios al alcance, se pusieron manos a la obra. En la casa de Benito se empezaron a lavar las asaleas, a peinarlas y prepararlas y a darle lustre a las imponentes cornamentas. Se buscó canfort para teñir el cuerpo de los participantes… Se colocó sobre la unidad móvil un megáfono y en cada vuelta que dábamos por los distintos rincones de la isla, solicitamos el apoyo del público para acudiera a la cita con la tradición. El ambiente, crecía. Todo, para el día señalado estaba a punto… Y al caer la tarde, cuando el sol se escondía, apareció el pastor “El Loco”, blandiendo un machete que, tras fricción contra las piedras, soltaba chispas de fuego que sembraban el miedo… Los más menudos, se escondían tras las faldas de sus madres para evitar las embestidas de los carneros…
Los “jierros” y cencerros, sonaban por la larga calle. El gentío acudió a la cita y la estampa carnavalera, el alboroto, el griterío se enseñoreó por el municipio y el carnaval tradicional cobró vida.
Después, con Benito y su hijo, tuvimos muchísimos encuentros. Pero de este carnaval tradicional es del que guardo un feliz recuerdo porque Benito, hombre honrado, trabajador y preocupado por las cosas de la tierra, por sus costumbres y tradiciones. Benito Padrón, había rescatado cuando terminó la guerra, la tradición de los Carneros y aquel día fue un hombre feliz.
Después, para Senderos Isleños, en el capítulo “Botargas”, nos hizo estas declaraciones que hoy reproducimos.

DECLARACIONES DE BENITO PADRÓN:



El Ayuntamiento de La Frontera celebra la declaración de los Carneros de Tigaday como Bien de Interés Cultural (BIC), "una fiesta representativa de la isla de El Hierro".

Estas declaraciones se producen después de que el Consejo de Gobierno de Canarias declarara a los Carneros de Tigaday BIC, con lo que se garantiza para futuras generaciones esta manifestación que escenifica la relación de los antepasados herreños con la naturaleza.

El alcalde de La Frontera, Pedro Miguel Ángel Acosta, ha valorado esta "gran noticia" para el municipio y para la isla y ha agradecido a Benito Padrón y a su hijo Ramón que hayan rescatado la tradición.

"Un pueblo debe fomentar su folclore y su cultura para mantener su supervivencia", expresó Ramón Padrón, Medalla de Oro de Canarias, precisamente por su trabajo de recuperación de las tradiciones populares de El Hierro.

El portavoz del colectivo de carneros, Iván Padrón, hizo referencia a todos los que llevan "muchos años" siguiendo con esta tradición y la han mantenido en el tiempo. 

Los Carneros saldrán a la calle los días 11 y 13 de febrero. 

ALFREDO AYALA OJEDA

viernes, 19 de enero de 2018

* A PERICO LINO, LA VOZ GOFIONA

La veterana, prodigiosa, cálida y profunda voz de Perico Lino, se apagó en la mañana de ayer. Por fortuna, nos queda el grato recuerdo y una amplia discografía, en la que podemos seguir disfrutándolo. Se nos fue el amigo, el cantor que acunaba el más puro sentimiento y que atesoraba un estilo inconfundible…
Lo recuerdo, la nostalgia me envuelve, entrando en los modernos estudios televisivos de la Plazoleta de Milton, (1.971) con su guitarra, su espléndido mostacho, sus gafas oscuras de gruesa montura y su amplia sonrisa... Allí, con Nano Doreste, Paco Sánchez, Eduardo Moreno “El Chachón”, Ciro Morales, Juan Socas, Eduardo Guerra, Joaquín Naya y otros muchos que cada martes se reunían en el plató para iniciar el mítico programa Tenderete… Nanino, le tenía en gran estima y por su seriedad, le decía “El As de bastos” …
Perico Lino, se pasaba horas enteras, cuando tenía 16 años, oyendo a los maestros de la Parranda de Educación y Descanso, en la calle León y Castillo, donde andando el tiempo se estableció el restaurante Tenderete del amigo Pepe Luján, participando en el cuerpo de baile. Más tarde perteneció a los Coros y Danzas de España con cuyos componentes se desplazó a la península y a la perla de las Antillas como solista y músico. Contaba Perico Lino que por ese tiempo estaba realizando el servicio militar y puso como condición para el desplazamiento, que solicitaran el permiso a sus superiores. Con la autorización en el bolsillo realizó el desplazamiento.
Tiempo atrás, convocado por Totoyo Millares y junto a un puñado de enamorados de lo nuestro, se había reunido en el Pueblo Canario para ir dando forma a un grupo capaz de investigar, rescatar y transmitir la creación de lo que hoy conocemos como “Los Gofiones”. Perico Lino, alma mater de Los Gofiones, ha pertenecido a esta distinguida agrupación de música popular, durante casi 50 años.
Los Gofiones, hoy considerados como uno de los mejores grupos musicales de Canarias, se fundaron en Las Palmas de Gran Canaria el 3 de octubre de 1.968 y gracias a su dilatada trayectoria y su valioso trabajo de investigación y creación, son valorados y conocidos dentro y fuera de nuestras de nuestras fronteras.
Con la vuelta de Tenderete, tras un largo paréntesis que se prolongó por espacio de dos lustros, coincidieron en el plató de la Feria del Atlántico, Los Sabandeños y los Gofiones y en la isa final Perico Lino cantó la siguiente copla:

“Tinerfeños y grancanarios
unieron sus corazones
cantando para las islas
Sabandeños y Gofiones.”

Eran tiempos en que Tenderete se emitía en riguroso directo.

Foto: Perico Lino y Alfredo Ayala

Durante años he seguido con mucha devoción las actuaciones del grupo. Los he llevado a los distintos programas en los que he participado, creado o dirigido. La última vez que nos saludamos fue, precisamente, en la grabación del mítico programa, Tenderete. Allí, nos hicimos unas fotos que guardo como oro en paño.. Otras veces, en el Mercado Central, tempranito, coincidíamos con frecuencia y hablábamos de folclore, de intérpretes y autores.

Perico Lino, era un hombre bueno. Todavía resuena en mi memoria aquel homenaje “Brindis Gofión” que le ofreció su grupo: 
“Lloran suave los laudes, acentuando una pena” y luego la copla del antiguo gofión José Manuel “El Patilla”:

Ya quisiera yo cantar
con la elegancia y el tino
Como canta nuestras coplas
Don Pedro González Lino
Como canta nuestras coplas
Mi amigo Perico Lino.

Sus fieles compañeros de Los Gofiones advierten que será muy difícil acostumbrarse a la idea de no disfrutar de esta figura considerada como una de las últimas voces masculinas legendarias de la música folclórica de Canarias, un grancanario que desprendía cariño, bonhomía y respeto a su paso.
Siempre será recordado por el indiscutible sello de su cálido timbre de voz y su personal estilo clásico de interpretación, el temple y la seguridad en el canto, la capacidad de transmitir en la copla sentimientos de alegría o tristeza, atributos que, en definitiva, configuran una personalidad diferenciada en el campo de la música tradicional isleña.

¡Descansa en paz, querido amigo!

ALFREDO AYALA OJEDA

lunes, 8 de enero de 2018

* “LA TARDE QUE EL RATÓN SE COMIÓ AL GATO”

Hace años, conocí a uno de esos personajes irrepetibles. Desaliñado, siempre con su chaqueta roída por el paso del tiempo y su corbata lisa… Fumador empedernido, su cachimba o cigarro se consumía cayéndole la ceniza sobre la solapa. La primera vez que lo vi, fue subiendo el camino nuevo eso que hoy, rebautizado, se llama Bravo Murillo. Paseaba sin prisas, ensimismado en los edificios que erguidos flanqueaba, uno y otro lado, de las calles.  Su pelo, largo, ondulado, variolé, tenía la grandeza y similitud de las sabinas, que luchan contra el viento en las tierras herreñas. Un día, el director de aquella párvula TVE, en Canarias, me pidió que me desplazara a Tenerife, para conocer a los corresponsales de La Palma, La Gomera, y El Hierro, saber de sus necesidades y su situación. Y claro, en esa reunión conocí a tan ilustre personaje: José Padrón Machín. Fuimos a almorzar juntos. En la conversa, me habló Manuel Hernández “el huido”, al que conocí posteriormente en Las Alcaravaneras, en un barcito que tenía frente a la céntrica Playa.  Manuel Hernández, fue un fiel cultor de nuestra lucha canaria y también, alcalde de la Villa de Firgas y, con ese vínculo, terminamos hablando de Lucha Canaria…
Al amigo Padrón Machín, le gustaba pasear por la Rambla santacrucera. Muchos paseos dimos juntos y muchas veces, cuando caía la tarde, nos acodábamos en las tasquitas y empinábamos el codo.

Pasado el tiempo, en la visita periódica que realizaban los corresponsales, recaló por el centro de TVE, en Tenerife, en la calle Miramar, Padrón Machín. Venía con un tocho bajo el brazo y me dijo, esto son historias de lucha, algunas están referidas a luchadores herreños y otras al resto de las islas. La verdad, me emocionó el amigo Padrón. Llegué a casa y me puse a devorar sus escritos. Me hablaba de Justo Mesa, Mauro Machín, Romero, Ramón Méndez, Angelito, “El Sopo”, Martín de terribles luchadores que hicieron auténticas exhibiciones en Cuba… En uno de esos sabrosos escritos contaba aquella ocasión en que “El Ratón, se comió al Gato”:

No hay apasionamiento ni parcialidad alguna, en decir que el lagunero Angelito, ha sido el más grande artista de la lucha canaria. Ni equivocación tampoco. Que Martín, Pascual y “Camurria” hicieran grandes luchadas, no tiene nada de extraño, porque poseían el arte y las disposiciones físicas necesarias para ello; pero que Angelito con peso de jockey de carreras -nunca pasó de los cincuenta kilos_ tirara a profesionales del deporte como Déniz, “Pollo de Uga” Pagés y otros que se aproximaban o pasaban de los cien kilos, no tiene explicación racional, ni aun siendo la lucha canaria un deporte en el cual, el arte juega un papel primordial y hasta decisivo.

Vamos a contarles una anécdota que sucedió en el Campo España de Las Palmas, ciudad en la cual, la simpatía que este luchador despertaba era muy grande. Más o menos, la misma que en Santa Cruz de Tenerife o en la Laguna, aunque parezca extraño.

Aquella tarde Angelito estaba haciendo una faena verdaderamente magnífica, derribando hombres y más hombres, muchos de ellos excelentes luchadores. Los del bando contrario se dieron cuenta, de que para evitar de que acabara con la mayor parte del equipo, había que enfrentarle  a uno de los más fuertes atletas y así se vio aparecer en el terrero el famoso luchador apodado El Gato, un hombre de más de noventa kilos, al mismo tiempo que se oía salir de entre la multitud esta ocurrente frase “el Gato se va a comer al ratón”, en realidad el lagunero parecía un ratoncillo al lado de un enorme gatazo.

Angelito lo oyó y se dijo para sí, “no se lo comerá”. Había visto luchar a su contrincante y aun cuando se trataba de un rival hábil y duro de bregar, concibió un plan de ataque que podía darle un buen resultado... Porque ha de saberse que el artista lagunero no tiraba a estos grandes hombres aprovechando en medio de la lid, una ocasión propia para hacerlo. No porque esa ocasión puramente casuista es muy difícil que se presente entre contendientes muy desiguales en cuerpo y poder. Lo que hacía era concebir un plan y entrar luchando para ponerlo en práctica con precisión matemática. Muy pocas veces, se equivocó.

Tampoco aquella tarde.  La emoción del público era muy grande, como un poderoso aliento que él sentía y le animaba. Apenas agarraron, Angelito se enderezó haciendo como que iba a levantar a su contrario. No era, sin embargo, esa su intención, sino la de que el otro, contraatacando, lo levantase a él, como en efecto ocurrió. Pero Angelito no podía ser tirado así. Su contendiente se desconcentró ante el fracaso del intento, quedando un tanto inseguro en su posición de equilibrio, circunstancia que el gran artista aprovecha con la rapidez de un rayo – como hacía siempre- y, trabándole por fuera, lo volcó hacia un lado, cayendo a la arena de forma aparatosa.

 Entonces, entre los aplausos de un público lleno de entusiasmo, se oyeron varias voces que decían: “El ratón, se comió al Gato”.

De Angelito, luchador genial una copla corría de boca en boca:

CUANDO DIOS SE ABURRE ARRIBA

Y QUIERE ALEGRARSE UN POQUITO

BAJA DEL CIELO

A VER LUCHAR A ANGELITO.

En otra ocasión hablaré de aquella ocasión en que José Padrón Machín, me contó aquella visión sobre la mítica San Borondón y otras historias de lucha…

ALFREDO AYALA OJEDA

miércoles, 3 de enero de 2018

* SOBRE AUTO DE LOS REYES MAGOS

El 5 de enero, en muchos rincones de nuestro archipiélago, está en fiestas. Las calles, se engalanan y en distintos puntos, se enraman, como sucede en Garachico, en las calles del Volcán y los Reyes se decoran para recibir a los visitantes más esperados del año: sus majestades, los reyes magos.

Con anterioridad, en el convento de San Francisco, un grupo de jóvenes, van recogiendo distintos paquetes que, familiares, padres y amigos, van depositando, Cuidadosamente, a cada paquete se le rotula. A la villa de Garachico llegan juguetes desde los más apartados rincones de dentro y fuera de la isla. Los paquetitos, apilados, aguardan el momento en que sus majestades, después del Auto, convoquen a todos en la plaza principal para hacerles entrega.

El recorrido de sus Majestades comienza con la llegada de los Reyes hasta la reducida ermita de la venerada virgen de los Reyes… Continúa el recorrido hasta llegar al Castillo donde tiene lugar el diálogo con Herodes… Después, distintos agasajos con los más pequeños hasta llegar a la Plaza, donde una enorme multitud espera nerviosa la llegada…

Uno tras otro, se van nombrando y los niños unos con cara de felicidad y otros más asustadizos, van recibiendo los regalos en una noche envuelta en magia.

El Auto de Reyes en Garachico, al que dediqué muchísimo tiempo en averiguar sus orígenes, es una de las tradiciones que se mantiene firme, resistiendo el paso del tiempo... Pregunté a los más viejitos del lugar y todos, sin exclusión, me contestaron… yo siempre lo he vivido y mis padres también. En suma, que nadie recuerda sus inicios... 

También en otros puntos, como Gáldar, Mogán, Agüimes, Tejina, Garafía, Betancuria, La Aldea, el auto de los Reyes Magos se celebra por todo lo alto. A mi gusto, los más espectaculares se realizan en Garachico, Agüimes y Tejina, si bien es verdad que no conozco el de La Aldea y Mogán.

En algunos lugares el Auto de los Reyes Magos, se ha recuperado. Los diálogos antiguos que hace años duraban hasta seis horas, se han acortado.   

ALFREDO AYALA OJEDA