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viernes, 6 de abril de 2018

* TIEMPOS DE TRASQUILA

Tiempo hubo en que los amigos de lo ajeno, llegaban a las pensiones a hospedarse con una maleta llena de crin. Durante su breve estancia descocían los colchones, le sacaban la lana y la sustituían por crin. Como crin se conoce a esa cabellera que lucen algunos animales en la parte posterior de su cuello y, también, a los filamentos elásticos, flexibles que se obtiene de las hojas del esparto y de ciertas algas y musgos que se emplean en labores de artesanía para rellenos.

Pues en esa época, la lana era valorada y apreciada cosa que aprovechaban los cacos para hospedarse en paradores, pensiones, hostales, para vaciar los confortables colchones la lana, sustituirla por crin, meterla en la maleta y abandonar el hotel sin llamar la atención.

Tener un colchón de lana, era un lujo. Yo, de pequeño, en el patio de mi casa, junto a la familia, mi madre, periódicamente, descocía los colchones y sacaba aquellos ovillos de crin apelmazados para esponjarlos y dejarlos más suaves.

Pero aquello, claro, eran otros tiempos. Hoy, la lana, en nuestras islas no tienen valor. Tampoco, por el escaso valor, hay cacos que se dediquen a estos menesteres…

Incluso recuerdo, que en una de las tantas trasquilas a la que he asistido. Los pastores empezaron a amontonarla en un lugar señalado para hacerle entrega, decían, a un responsable saharaui que la transportaba hasta Tinduf para confeccionar prendas de abrigo. Pero a la trasquila siguiente volví, para vivir el momento de esa ayuda mutua entre pastores y familiares. Allí, seguía la lana, amontonada, sucia por el paso del tiempo…

También recuerdo a una mujer entradita en año, que esperaba pacientemente que trasquilaran a una de las ovejas, negra como la noche, para llevarse el vellón de lana que necesitaba.

Pero de una manera u otra, los pastores continúan asistiendo a las pelas o trasquilas. Son, los pastores, como de otra raza y cuando llegan los primeros días de la primavera acuden a distintos lugares para pelar a su ganado y despojarlos de su traje invernal. En lugares como en La Gomera, los pastores las pelan para que abandonen los altos de la isla y bajen de las alturas, a zonas más cómodas que gozan de mejor temperatura. Así el ganado, en semi libertad, dependiendo de la estación, está en los altos o busca otros bocados de hierbas más secas en las orillas de los montes.

Es tiempo de trasquila. Tiempo de celo en que los carneros, buscan cubrir a las hembras y pelean para derrotar a los competidores.

En la España peninsular, las ovejas siempre tuvieron un importante valor.  Asociaciones de pastores y ganaderos, creado por ellos mismos y elevado a institución oficial autónoma por el rey Alfonso, en 1.273 y que gozaron de protección hasta 1.837. La consideración de las ovejas creció considerablemente con la aparición de la merina que se calculaba que los grandes rebaños castellanos, extremeños y aragoneses llegaron a un número próximo a los 20 millones de cabezas. La raza, según los estudiosos, llegó a tener tal importancia que llevar fuera del país a ejemplares vivos se castigaba hasta con la pena de muerte.

Pero ahora, en las islas, es tiempo de trasquila, de pelas y desrabao. Tiempo de poner en práctica ese código de ayuda mutua entre pastores. Tiempos de hoy por ti y mañana por mí…

Bueno y como los pastores son, para mí como de otra raza, les dejo algunos dichos o refranes:

Unos llevan la fama y otros escardan la lana.

Canta la rana, y no tiene pelo ni lana.

Ir por lana y volver trasquilado.

Unos tienen la fama, y otros cardan la lana.

Hay quien mea en cacharro y no suena y quien mea en lana y truena.

ALFREDO AYALA OJEDA

martes, 20 de marzo de 2018

* LOS GOFIONES: PREMIO CANARIAS


Corría 1.968, cuando Totoyo Millares reunió, en una de las salas del Jardín Canario, en Tafira, a un puñado de inquietos y preocupados folcloristas. No podía imaginar que, andando el tiempo, cincuenta años más tarde, el grupo que atravesó momentos delicados pero que nunca perdió el norte, iba a ser reconocido con el Premio Canarias. 

Aquella iniciativa tenía por objetivo revitalizar el folclore de nuestras islas falto de pureza y estilo tradicional. Pero aquellos pasos iniciales de estos distinguidos cachorrúos, despertaba la preocupación de las autoridades de aquel entonces, porque en las islas empezaban a latir momentos de cambio: Llegaba el turismo, el éxodo del campo, la rebeldía en la moda con la aparición de la “minifalda”, “los pantalones campana”, el movimiento Hippie y hasta se tambaleaba aquella Sección femenina de la Falange tradicionalista y de JONS, organización del régimen franquista, que impuso proyectos regionalistas como Coros y Danzas de España. 

Ese y no otro, era el ambiente social que se respiraba cuando nacieron Los Gofiones. Dos años antes, Los Sabandeños habían hecho su aparición. Ambos, se lanzaron en busca de los temas perdidos. Se tenían conocimiento de isas, folias, malagueñas, polcas y algo más, según cuenta Sergio García Beltrán, componente y fundador de Los Gofiones. Creaciones, rescates, empezaron a sucederse. Tras estos dos grupos aparecieron otros muchos... Campesinos, Faycanes, Sancochos, Granjeros, etc. 

El folclore, en toda su amplitud, volvía a trasmitir pureza. Al poco, nació Tenderete... Su aparición en la programación de la única televisión de la época, era peligrosa. Atentaba contra la seguridad de lo establecido que cada martes, ante el televisor se reunieran tantos canarios y el programa, que no se emitía en directo precisamente por ese temor, estaba señalado por el dedo acusador. Ni grupos, ni TVE, eran sospechosos de nada, pero a ojos de las autoridades, eran culpables de todo. 

Los Gofiones, se estrenaron con rotundo éxito en el Teatro Pérez Gáldos. Al año siguiente, grabaron su primer disco y Nuestro poeta Agustín Millares les dedicó este poema: 


MANO A MANO CON EL PUEBLO 

La luz que va de las manos 
cuando el pájaro es silencio 
y el mar avanza quitado 
como si fuera de fuego 
más la voz vuelve a los labios 
y el canto suena de nuevo 
Mano a mano 
risa y llanto 
púa y fuego 
timple y pandero sonando 
si soy poeta del pueblo 
tengo que seguir cantando 
mano a mano con el pueblo. 
…. 

Ayer, conocíamos la noticia: Los Gofiones, en cultura popular, distinguido con el Premio de Canarias. Es el último y merecido galardón. Y yo al conocer la noticia, un cosquilleo de emoción me recorrió el alma. Revivía viejos recuerdos que por un momento, cuando empecé a escribir estas líneas quise recordar, ¡¡pero son tantos!!. Son 50 años de historia… ¡¡Toda una vida!!.

ALFREDO AYALA OJEDA

miércoles, 7 de febrero de 2018

* LOS CARNEROS DE TIGADAY, DECLARADOS BIEN DE INTERÉS CULTURAL

A la isla de El Hierro, le he dedicado gran parte de mi vida profesional. Largos años en que, primero con el inolvidable Nanino Díaz Cutillas, en programas como El Pueblo Canta, Canarias Viva o Tenderete, fuimos levantando el acta de lo que había en esta alejada isla… Después, con otros programas que creé, dirigí o colaboré, fui ampliando mis conocimientos, mis vivencias: mudanzas, tafeñas, rituales de la noche de San Juan, historias sobre los cuervos parlanchines y distintos capítulos de la serie Senderos Isleños como “Sones y silencios”, dedicado a los “margareos”, la pesca mediante “cantos de llamados a morena”, “romería de San Juan”, “Jardín de la sal”, “Guinea los Juaclos”, o la Bodega de Julián, donde se recogía gran parte del extenso y único folclore musical de la isla de El Hierro. 
Pero andando el tiempo, Televisión Española se modernizó. Contaba con mejores medios y las grabaciones en cine 16mm, estaban siendo reemplazadas por el video. Una pequeña unidad móvil, a la que se le podía aplicar tres cámaras, llegó a los centros de Las Palmas y Tenerife y nosotros, con un pequeño equipo empezamos a recorrer las islas con una nueva iniciativa: “Canarias viva”, programa dirigido por Guillermo Aguado, presentado por Nanino Diaz Cutillas y yo como productor. Uno de los primeros desplazamientos fue, precisamente, al Hierro. Allí, en aquellos tiempos, el hoy espléndido, hotel más pequeño del mundo, era un montón de ruinas y el poblado de Guinea, dormía el sueño de los justos, cubierto por las agresivas ramas de calcosas (vinagreras) y al pie de la fuga de Gorreta una machacadora devoraba la base del risco, auténtico santuario de los lagartos más famosos de la isla.
Tejeguate, iniciaba su andadura, Benito Padrón y su hijo Ramón, eran los fundadores. Pues hablando con Benito, aunque era el mes de junio, hablamos de los “Carneros de Tigaday”. Después de una larga conversa, estudiamos la posibilidad de grabarlos, aunque estaba fuera de tiempo. Todos, cada uno con los medios al alcance, se pusieron manos a la obra. En la casa de Benito se empezaron a lavar las asaleas, a peinarlas y prepararlas y a darle lustre a las imponentes cornamentas. Se buscó canfort para teñir el cuerpo de los participantes… Se colocó sobre la unidad móvil un megáfono y en cada vuelta que dábamos por los distintos rincones de la isla, solicitamos el apoyo del público para acudiera a la cita con la tradición. El ambiente, crecía. Todo, para el día señalado estaba a punto… Y al caer la tarde, cuando el sol se escondía, apareció el pastor “El Loco”, blandiendo un machete que, tras fricción contra las piedras, soltaba chispas de fuego que sembraban el miedo… Los más menudos, se escondían tras las faldas de sus madres para evitar las embestidas de los carneros…
Los “jierros” y cencerros, sonaban por la larga calle. El gentío acudió a la cita y la estampa carnavalera, el alboroto, el griterío se enseñoreó por el municipio y el carnaval tradicional cobró vida.
Después, con Benito y su hijo, tuvimos muchísimos encuentros. Pero de este carnaval tradicional es del que guardo un feliz recuerdo porque Benito, hombre honrado, trabajador y preocupado por las cosas de la tierra, por sus costumbres y tradiciones. Benito Padrón, había rescatado cuando terminó la guerra, la tradición de los Carneros y aquel día fue un hombre feliz.
Después, para Senderos Isleños, en el capítulo “Botargas”, nos hizo estas declaraciones que hoy reproducimos.

DECLARACIONES DE BENITO PADRÓN:



El Ayuntamiento de La Frontera celebra la declaración de los Carneros de Tigaday como Bien de Interés Cultural (BIC), "una fiesta representativa de la isla de El Hierro".

Estas declaraciones se producen después de que el Consejo de Gobierno de Canarias declarara a los Carneros de Tigaday BIC, con lo que se garantiza para futuras generaciones esta manifestación que escenifica la relación de los antepasados herreños con la naturaleza.

El alcalde de La Frontera, Pedro Miguel Ángel Acosta, ha valorado esta "gran noticia" para el municipio y para la isla y ha agradecido a Benito Padrón y a su hijo Ramón que hayan rescatado la tradición.

"Un pueblo debe fomentar su folclore y su cultura para mantener su supervivencia", expresó Ramón Padrón, Medalla de Oro de Canarias, precisamente por su trabajo de recuperación de las tradiciones populares de El Hierro.

El portavoz del colectivo de carneros, Iván Padrón, hizo referencia a todos los que llevan "muchos años" siguiendo con esta tradición y la han mantenido en el tiempo. 

Los Carneros saldrán a la calle los días 11 y 13 de febrero. 

ALFREDO AYALA OJEDA