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domingo, 17 de diciembre de 2017

* POR SAN ANDRÉS, EL VINO SALUD ES

Hace unos días, junté una buena tacada de letras para hablar de San Andrés, en el municipio de Icod de los Vinos y sus alrededores. También citaba que el programa que cree y dirigí durante dos lustros titulado “La Bodega de Julián”, fue fruto de un repentino encuentro en el interior de una bodega de esta zona, con un puñado de parranderos que animaban la noche mientras algunos valientes, de manera espontánea, se arrancaban con isas, folias o malagueñas… No cayó en saco roto todo cuanto vi y escuché en aquella visita por las distintas rutas del vino.

Hablé en el artículo de San Andrés, cuando en torno a la prueba de los caldos los chiquillos, en galopadas sobre unas tablas ,cuidadosamente, engrasadas, se deslizan por las pinas calles de San Juan de la Rambla, la Guancha, Icod, etc. Rememorando aquellos traslados de barricas y toneles desde los altos de estas localidades hasta el mar… Esos días, la zona huele a rozaduras de madera y adoquines y a vino, porque es el vino, el día 30 de noviembre, el que marca la culminación de la fermentación de los caldos… Ya lo decía el sabio Salomón, que el vino alegra el corazón. Pero son ricos y variados los dichos: “El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre” otro dicho sanador: “El vino en jarro, cura el catarro” y hasta existen otros que dan mesura: “Beber con medida, alarga la vida” o “Vino añejo, es leche para el viejo”… También las coplas sobre el vino son abundantes. Recuerdo aquella que cantaba el extraordinario cantor Dacio Ferrera: “Somo amigos completos/ en alegre reunión/ que beben vasos repletos de vino/ de un vino de bendición.”

Embargo, las fechas de apertura de bodegas o la prueba de los últimos caldos tienen diferentes fechas según la isla. En la isla de El Hierro, en la festividad del “pequeñito y barbudito” San Simón, a finales de octubre tiene lugar una de las fiestas más intensas del archipiélago. Una fiesta donde se sabe cómo se inicia pero se desconoce como termina. Después de la prueba de vinos y el desayuno comunal, la procesión de San Simón y las frenéticas danzas de los bailarines herreños. Son 48 horas vividas casi sin respiro y se ofrecen a los componentes de la numerosa parranda y de los visitantes tragos de un vino valiente y hasta se puede probar el famoso vino de las vetas… En la isla de La Palma, el 11 de noviembre es el momento señalado, para continuar con una vieja tradición que llevaron los portugueses en el siglo XVI, y que se basa en “jurar” o agujerear las pipas del vino nuevo y comer castañas, papas, boniatos, pescao salado, mojo y el cochino de donde llega el dicho de “A cada cochino le llega su san Martín”. Poco a poco, se forman las parranditas y suenan por apartados rincones la serpentina voz de bucio, que anuncia la fiesta.

Pero este inicio de la presente croniquilla, es el preámbulo de la fiesta de san Andrés, en la sedienta isla de Fuerteventura. San Andrés, es el patrono de los labradores de Fuerteventura, desde 1.608, debido al sorteo que el 17 de marzo de ese año se realizó entre todos los santos del calendario. Desde entonces, el último día de noviembre numerosos fieles y curiosos, desde todos los rincones de la isla majorera se dan cita en la Vega de Tetir, para celebrar su festividad y entre cantos y rezos, implorar esa deseada lluvia que calme la sed de hombres, animales y campos. Dice el refranero popular o la voz del pueblo, que “Si no llueve por Santa Catalina o para San Andrés, malo es”.  Son fechas claves Santa Catalina, día 25 noviembre y San Andrés, día 30 y si no se recibe la visita de las lluvias en estas fechas, el año es ruinoso para la agricultura.

Fuerteventura, me contaba el gran estudioso Paco Navarro Artiles que las mejores tierras de cultivo en esta isla, están en el mar arrastradas por las lluvias y por la falta de recursos. Me hablaba de las hambrunas, de la emigración y añadía que hasta los alisios, al ser una isla llana, pasaban de largo sin apenas lamer la tierra.

Por eso, cuando las lluvias se retrasaban, había que distraer la atención de algún animal de carga, para usarlo en el transporte de agua o las mujeres desplazarse unos kilómetros a pie, para ir en búsqueda del agua y así, cubrir las necesidades más elementales.

Paco Navarro, me hablaba de aquellos principios del siglo pasado, en que los hombres se reunieron junto a la iglesia, para pedirle cuenta a San Andrés y se le amenazaba con que si continuaba haciendo oídos sordos a sus justas peticiones, lo enriscaban por una de las montañas, entre Tetir y Tefía.  Otro grupo que argumentaban que su fuerza era la fe y que esa falta de convicción de algunos, era la causa de la sequía. La escaramuza continuaba y la imagen era trasladada hasta el lugar de sacrificio, donde continuaba el juicio entre unos y otros hasta terminar dándole un plazo al Santo para que trajese la lluvia. Paco Navarro, incluso habló que según sus apuntes en cierta ocasión llegaron hasta desterrar al Santo hasta Betancuria…

Hoy, la tragedia, la sequía continúa acechando, por los distintos rincones de las islas. Sin embargo, la gente joven, ha convertido esta trágica historia, en una fiesta, que no se deben perder. Un detalle sobre esta peculiar fiesta, y es que algunos participantes, llevan paraguas, por si llueve.

En el interior de la iglesia se canta esta:

Todo el valle de Tetir
llorando está de dolor
desde el Time a la Asomada
ya todito se secó.
ya Guisgey y la Matilla
Sordo y Tamariche
están con Rincón y Ampuyentilla
barridos del vendaval.

O esta otra que sirve de anuncio para los espectáculos de folclore:

 Escúchanos San Andrés 
que ya más no te rezamos,
o nos traes pronto la lluvia
o aquí mismo te esriscamos.

San Andrés, no solo está vinculado al vino. También es patrono de los agricultores, a quienes los vecinos majoreros, le rezan para lleguen las lluvias para que vivifiquen sus campos.

En La Isla de El Hierro, también tiene San Andrés sus curiosidades, pero eso, mejor, lo dejamos para otra ocasión.

ALFREDO AYALA OJEDA