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domingo, 19 de noviembre de 2017

* REAPARICIÓN DEL "RAMÓN JIMÉNEZ"

La lucha canaria, siempre me cautivó. Quizás mi afición a la lucha se deba un poco a la herencia que me dejó mi padre y el otro poco, al contacto con los más destacados, de la época en la que me ha tocado vivir: don Justo Mesa, de Maspalomas, Alfredo Martín “El Palmero”, Juan Suárez, Antonio Navarro “El Canario”, Orlando Hernández, Abel Cárdenes, Salvador Díaz “Pollo de Anzo”, José Pulido “Camurrita”, Heraclio Niz “Pollo de Arrecife”, Evaristo Perdomo, Tino Dieppa, Luzardo “Pollo de Máguez”, La dinastía de Los Molina, Vicente Román, Los Calabazas, Los gemelos del Adargoma, Pollo de la Plaza, etc.… Cada uno con su historia, con sus anécdotas, con sus curiosidades. Quizás por eso, cada vez que alguien me toca el tema de nuestra lucha canaria, afloran los recuerdos…

Hace unos días, en el paseo del colesterol me tropecé con un amigo de siempre: Salustiano Álamo, un noventón que, desde siempre, estuvo vinculado a nuestro viril deporte. Yo lo recuerdo, como presidente de su Ramón Jiménez, acudiendo a mi casa, en las Alcaravaneras, donde estaba situada allá por los cincuenta y muchos, la federación de lucha de Las Palmas que, por ese entonces, estaba vinculada a la Federación Española. Era, el Ramón Jiménez, uno de los clubes punteros de la provincia de Las Palmas y tal era la afición y el empuje del club, que se puso en marcha la construcción del primer terrero cubierto de Canarias.

Muchos saben, y si no, yo lo cuento, que, en numerosos municipios, los terreros eran un solar, con cantos o tablas, para intentar acomodar a los aficionados y un bidón de agua, con manguera para el aseo de los luchadores. A partir de ahí, se empezaron a cubrir los terreros en el archipiélago y Televisión Española comenzó a retransmitir el programa La Luchada.

Pero el Ramón Jiménez, desapareció de mapa y la lucha, en Guía, quedó abandonada o dejada de la mano de Dios.

El Otro día, vuelvo sobre lo escrito, en ese encuentro con el amigo Salustiano, lo encontré con un brillito ilusionante en sus ojos. Me contaba, la vuelta a los terreros del Ramón Jiménez y me comentó el genterío que acudió a ver la vuelta del equipo. “Yo me llevé – me dijo- dos docenas de voladores y estuve tirándolos para anunciar el comienzo de la luchada” …

Y claro la noticia, porque siempre es noticia la vuelta de un club señero, me remontó a tiempos idos en que “El Zurdo”, un buen luchador de los años cuarenta y poco del pasado siglo, anunciaba los encuentros en el viejo Campo España, con el lanzamiento de voladores. El “Zurdo”, tenía el corazón partío. Su amor estaba al cincuenta por ciento entre la Lucha y el Fútbol. Era victorista hasta la médula y siempre que lanzaba los voladores anunciadores del comienzo de la luchada decía: tengo que luchar deprisa para llegar a tiempo al fútbol…

El Ramón Jiménez, ha vuelto con la intención de rememorar viejos tiempos y eso, la reaparición de un club de gran categoría es siempre noticia.

¡¡Bienvenido!!

ALFREDO AYALA OJEDA

jueves, 2 de noviembre de 2017

* LAS COSAS EN SU SITIO

Hace unos días, pero viene siendo tónica habitual, me encontré en las redes sociales una copla. No tendría importancia si fuera una composición de medio pelo, pero cuando es una obra de alto nivel escrita por uno de poetas más destacado del romanticismo, pues no me queda otra que encenderme un poco… Y, como me considero un hombre respetuoso, no puedo pasar por alto semejante despropósito, porque la quinteta pertenece a don José de Espronceda y está extraída del poema: “Hojas del árbol caídas” … se extraiga una parte y se publicite como de autoría popular y se queden tan pancho...

La quinteta extraída dice:

Hojas del árbol caído,
juguetes del viento son,
las ilusiones perdidas 
¡ay! son hojas desprendidas
del árbol del corazón (Popular)

El poema completo publicado en el siglo XIX 

Hojas del árbol caídas

Blanca nube de la aurora,
teñida de ópalo y grana,
naciente luz te colora,
refulgente precursora
de la cándida mañana.
Mas ¡ay! que se disipó
 tu pureza virginal,
tu encanto el aire llevó
cual la ventana ideal
que el amor te prometió.
Hojas del árbol caídas
juguetes del viento son:
las ilusiones perdidas
son hojas ¡ay! desprendidas
del árbol del corazón.
¡El corazón sin amor!
Triste páramo cubierto
con la lava del dolor,
oscuro inmenso desierto
donde no nace una flor.
Distante un bosque sombrío,
el sol cayendo en la mar,
en la playa un aduar,
y a lo lejos un navío
viento en popa navegar;
óptico vidrio presenta
en fantástica ilusión,
y al ojo encantado ostenta
gratas visiones, que aumenta
rica la imaginación.
Tú eres, mujer, un fanal
transparente de hermosura:
¡ay de ti! si por tu mal
rompe el hombre en su locura
tu misterioso cristal.
Mas ¡ay! dichosa tú, Elvira,
en tu misma desventura,
que aún deleites te procura
cuando tu pecho suspira,
tu misteriosa locura:
que es la razón un tormento,
y vale más delirar
sin juicio, que el sentimiento
cuerdamente analizar,
fijo en él el pensamiento.

Las cosas, claro, hay que dejarlas en su justo sitio…
¡Hasta pronto!

ALFREDO AYALA OJEDA