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domingo, 26 de marzo de 2017

* A DON JUAN QUESADA LÓPEZ

Muchas veces, en la calle larga, lo saludé y mantuve unas breves conversaciones. Él siempre, correcto, exquisito, me atendió. Una de las veces, como sabía que tarde tras tarde daba un corto paseíto de su casa a la fachada del Casino de Gáldar, lo atajé en el camino donde con distintos socios mantenía sus charlas.

Foto: Un encuentro fortuito en el umbral de la Semana Santa de Gáldar.

Yo lo conocí hace muchísimos años, en el viejo Campo España, en Las Palmas, donde se presentaba como presidente del club de luchas Unión Gáldar... La lucha en aquellos momentos languidecía. No estaba en su mejor momento y los aficionados acudían a presenciar los encuentros entre el Rumbo y el Adargoma o el Adargoma y Rumbo, que tanto monta. En tono coñón, en los corrillos de ambiente luchístico se decía “ Arroz y Papas” o “Papas y Arroz”...

Pero poco a poco surgieron clubes y prendió la llama de la pasión por la lucha... Unión Agüimes, Vencedor, Unión Sardina, Los Guanches, Maninidra, Unión Mogán, etc. Cada uno de estos equipos se reforzaron y trabajaron con su cantera para sacar puntales de renombre.

El Unión Gáldar, contaba a las órdenes de Vicente Román, de un buen semillero y, además, de luchadores de la talla de Sucuruco, los hermanos Molina, Valerio, Joaquile y hasta llegó a contar con aquel hércules de la época Abel Cárdenes.

Todos estos luchadores y el ambiente que empezó a respirarse en la zona norte, tenía la sabia mano de don Juan Quesada, un presidente para la historia que encumbró con su varita mágica del trabajo todo cuanto tocó.

Don Juan, tenía sobre sus espaldas un historial envidiable: Universitario, compaginó sus estudios de Magisterio con el del Ciencias numéricas, pero su ilusión era estudiar medicina. En 1.968, presenta excedencia en Magisterio y se desplaza a La Laguna para estudiar medicina y terminar la carrera en 1.975, pero como su ilusión era ser cardiólogo, continuó los estudios tres años más para lograr los títulos de Especialista Circulatorio y Respiratorio... Por esa época UCD se fija en él y lo propone como Senador, ejerce el cargo entre 1979-1983 al que renuncia al término de la legislatura...

No hace mucho, cuando acababa de cumplir una centuria, se le rindió un cálido homenaje ofrecido conjuntamente por el Consistorio galdense y el Casino de Gáldar...

Descansa en Paz

ALFREDO AYALA OJEDA

miércoles, 22 de marzo de 2017

* RECORDANDO A LOS HERMANOS CORREA

Cuando a principios de la década de los años sesenta de la pasada centuria, me fui a vivir en unión de mi familia, --mi esposa, mi hija y mi padre--, a la calle Montevideo esquina con Tomás Miller, supuso para nosotros un reencuentro con mi pueblo --Guía de Gran Canaria--, recién abandonado, ya que en aquella zona habitaban un gran número de guienses, que habían emigrado a Las Palmas a finales de la década de los cuarenta. Todos eran miembros de unas familias muy conocidas de Guía, que optaron en su día irse a vivir a la capital, buscando nuevas metas, especialmente trabajo, mayores cotas económicas, sociales, y a fe mía que lo consiguieron, la mayoría de estos paisanos establecidos en la capital, vivían desahogadamente, gracias a los trabajos que consiguieron, y a los negocios que emprendieron.

Recuerdo a los hermanos Arencibia Alemán, (Marcos, Severo, Pedro, Benedicto, Agustín y Lola), que se instalaron en el populoso barrio de Guanarteme, con una importante industria carpintera, Salvador Moreno su esposa e hijas Pura y Loli, que abrió una serrería en esta zona, Santiago Quintana y su esposa que era de los Vega de Hospital en la Cuesta Caraballo, que trabajaba de chofer en una compañía dedicada al transporte escolar, Ceita que tenía una pastelería, y sus hermanos conocidos por, Pepe Lola y Juan el Tao, así como a su marido, José Mendoza, hermano de Camilo y Antonio, que eran propietarios de varias guaguas, llamadas jardineras, en la plaza Tomas A. Edisson habitaba, Francisco Castellano conocido por Kiko y su esposa Chana de la familia de los --canutos--, que tenía un almacén de plátanos y los vendía al por mayor.

Al lado de mi casa había un grupo escolar, donde ejercían como profesores, dos --insignes músicos--, con los que padre se encontró después de algunos años, Nicolás Hernández Cruz, que compuso a principios de los años cuarenta, residiendo en Guía, un precioso pasodoble folías y Ubaldo Morales hijo de don Teófilo Morales y Martínez de Escobar, que fundó en mi pueblo, la orquesta de pulso y púa Tirma-Guiense, donde tocaba la bandurria, juntamente con José Sosa Oliva, Juan Francisco y Alberto Dávila Ossorio, Juan Jiménez Ossorio, Eduardo Aguiar Pérez y mi padre.

En la calle Tomas Miller, habitaba una familia procedente de Fuerteventura, compuesta por la madre (viuda) y tres hijos, Iván, Pepe y Sergio Correa, con los cuales entablé una gran amistad, especialmente con Pepe y Sergio.

Por aquellas fechas, yo estaba de profesor en la Escuela de Formación Profesional Marítima Pesquera del Instituto Social de la Marina, y tenía a Pepe como alumno de máquinas. Sergio por aquellos años era un excelente jugador de balonmano, formando como tal en el famoso equipo Sansofe, junto a Andrés, Montenegro, dos exjugadores del Atlético de Madrid, entre otros. Sergio era un ameno animador de las tertulias que realizábamos, donde intervenían además, Manolín Dévora, que era patrón de las falúas de los prácticos, Jerónimo, hijo de un cabo de la Policía Local, que tenía un almacén de quesos majoreros, Pepe y Luis Pérez y joven llamado Manolo corredor de rallys.

Iván era un extraordinario jugador de fútbol, militando indistintamente en el Moya y Firgas, que por aquellos años juntamente con el UD. Guía, eran los tres mejores equipos que existían en la isla.

Anualmente el club de balonmano Sansofe, celebraba en la cancha existente en el grupo escolar situado en calle Tomás Miller, unas jornadas de veinticuatro horas de la práctica de este deporte, que se llevaba a cabo de forma ininterrumpida. Participaban una serie de equipos de gran calidad procedentes, de Arucas, Ingenio, Telde, Guía. El evento se iniciaba la tarde de sábado, a las dieciocho horas y finalizaba el domingo, a la misma hora con la entrega de trofeos y salutaciones.

Recuerdo que cuando el equipo del barrio descansaba, los vecinos y amigos de este club que asistíamos a la competición, nos sentábamos en el césped, y nos poníamos a charlar con los miembros del mismo, entre los que se encontraba nuestro amigo Sergio, el cual nos hacía pasar un rato muy agradable, contando chistes muy graciosos y amenos.

Cuando mi padre fundó en la Casa del Marino, la tuna de la Escuela, Pepe se convirtió en el abanderado de la misma, participando en cuantos eventos se celebraban en Arguineguín, Agaete, Playa de Mogán, cuando íbamos de visita a las Cofradías de Pescadores. Fue tripulante de un bote de Vela Latina y posteriormente navego como maquinista en barcos holandeses.

Sergio, desde siempre se caracterizó como un excelente showman, folclorista, etnógrafo, tocador y excelente cantador, interpretaba como nadie –la polca majorera--. Con la percusión formó parte del grupo que acompañaba a Mary Sánchez, creo recordar que se llamaban los Bandama. Desde un principio se convirtió en un asiduo asistente del programa Tenderete, donde además de tocar y cantar con un excelente “tino”, isas, folías y malagueñas, nos deleitaba con sus chistes y ocurrencias improvisándolas sobre la marcha.

Cuando Alfredo Ayala creó para la Televisión Canaria, la “Bodega de Julián”, se incorporó a la misma, formando con Julio Fajardo, su presentador, un tándem de enorme prosapia. Cuando el citado programa se convirtió en itinerante visitando la mayoría de los pueblos de la isla, era recibido con verdadero afecto y cariño.

Sergio, fue todo un icono, dentro de la mundología musical y folclórica de Canarias, su carismático virtuosismo evidenciaba un conocimiento profundo de todo lo canario, algo que siempre exponía con verdadera sapiencia, en los diferentes foros donde intervenía.

Su muerte ha significado para todos los que habitamos en estas tierras en un terrible golpe. Las diferentes organizaciones a las que perteneció, deberían reconocerle públicamente su enorme valía, en los aspectos citados, y en su prolífera faceta artesanal, como constructor de símbolos canarios, pintaderas, etcétera

En fin hablar de Sergio, al cual conocí con apenas diecisiete años, ha sido para mí un enorme placer, donde su elocuente gracejo hacía felices a todos los que nos encontrábamos reunidos con él.


Un fuerte abrazo para sus familiares e innumerables amigos, todos le recordamos por su excelente comportamiento mientras estuvo con nosotros, hasta la vista querido amigo.

JUAN DÁVILA-GARCÍA

lunes, 13 de marzo de 2017

* PINCELADAS Y RECUERDOS VIII

A Juan Brito, mi catedrático...

Eran tiempos difíciles... Mi padre, aún con dos empleos, el sueldo no le alcanzaba... Un día, recaló por la isla un forzudo de nombre Tarzán, que en sus actuaciones rompía gruesas guías telefónicas, cambaba hierros, arrastraba un camión y hasta su pecho servía de yunque para que le rompieran, a marronazos, un bloque o canto. Era una auténtica atracción en aquella época en que todavía, la fuerza se consideraba un valor.

Pues con este forzudo se fue a Lanzarote, a montar el espectáculo y para hacer las gestiones, contrató los servicios de un taxi, propiedad de don Juan Brito. Mi padre, era muy dicharachero y entre ellos surgió una estrecha amistad.

Tiempo más tarde, cuando llegó la tele a las islas y yo empecé a hacer mis primeros pinitos televisivos, mi padre me dijo: “Si alguna vez tienes ocasión y quieres hacer un programa de auténtico valor etnográfico, vete a Lanzarote, localiza a Juan Brito y que te cuente sus hallazgos arqueológicos, sus trabajos de alfarería, sus restauraciones, la creación del grupo que hoy conocemos como “Los Campesinos” y que inicialmente se llamó Titerroygatra...

Y andando el tiempo, tuve ocasión de visitarlo, conocerlo y disfrutar de sus amplios conocimientos. Su vida, es una historia apasionante:

Nació en el Peñón del indiano, en 1919. En sus primeros pasos ayuda a la familia con labores de pastor y agricultor y a los diecinueve años, tiene oportunidad de acudir a la escuela. Tiene contactos, en el Mojón con una artesana de leyenda: doña Dorotea. Con ella inicia su aprendizaje en la alfarería. También aprendió la artesanía en cestería, piedra y madera y crea el museo del Campesino. He tenido la gran fortuna de realizar y dirigir gran parte de sus valiosos trabajos como “La mitología de la princesa Ico”, “El Camello y el hombre” que titulé Penúltima memoria y que se iniciaba con esta copla en que él, entregándole el timple a su hijo Juan Brito, también alfarero de prestigio, decía:

Ya que mi voz no se oye
y mis manos están torpes
quiero que sean las tuyas
las que el instrumento toque.

También sobre “Molinos y Tahonas”, entre otras. Él, en el escenario donde antiguamente se efectuaba el ritual, me habló y recreó para la serie titulada “Andar Canarias”, la práctica sanadora de la cura de la hernia a través de la caña india. “Las mariscadoras”, para el mítico programa “Tenderete” y reportajes sobre la cochinilla, “Romería de los Dolores”... Numerosos, trabajos he realizado para televisión española como la televisión canaria sobre su obra y vida...

Foto: Juan Brito

En cierta ocasión, para la serie “Senderos Isleños”, quise recrear como se efectuaba los traslados entre islas de las bestias grandes como camello y vacas cuando el volcán desató su cólera durante seis años arrasando campos y viviendas conejeras. Él, colaboró para hacer realidad nuestro deseo...

Don Juan Brito, mi catedrático en cultura popular, cuenta con numerosas distinciones. Tantas y merecidas, que en cierta ocasión llegué a decir, que en las islas no hay piedras suficientes, para hacerle el monumento que merece.

ALFREDO AYALA OJEDA

jueves, 9 de marzo de 2017

* PINCELADAS Y RECUERDOS VII

A “Lero”, Bailador de leyenda...

Hace muchos años temí por el amigo Marcial de León Corujo, “Lero” para los amigos. Un accidente de tráfico en San Bartolomé lo dejó postrado en una cama durante largo tiempo. Lero, salió maltrecho pero, nunca se rindió... Muchos temimos por su salud... Al cabo del tiempo recuerdo que hicimos una grabación para el programa “Canarias Viva”. Grabábamos en el municipio de Yaiza, en su plaza principal y allí nos apareció el bueno de Marcial de León... Y Lero, sin lugar a dudas el mejor bailador lanzaroteño, distinguido, natural hizo gala de toda su sabiduría. Ya no era el mismo. Los años y las secuelas pasaban factura... Pero quedaba la esencia. El estilo que Dios solo despacha a los elegidos. Sus saltos, suspendidos en el aire tenían esa mezcla de elegancia, energía y suavidad. Delicadamente, sus pies, tras el salto, contactaban con el piso de manera vaporosa...

Foto: Alfredo y Lero

Muchas conversas tuve con él. La última ocasión fue en su casa, en compañía de una amiga periodista Nayra Collado. Y fue precisamente ahí, superado los 80 años, cuando, para documentar nuestra charla, con exquisita delicadeza extendió la huesuda mano para invitarla a bailar. Fueron solo unos pasos que quedaron para siempre en mi memoria... Allí, sentados en un amplio sillón, en compañía de su mujer, hablamos de aquellos tiempos de gloria. “Nací en el 27 y desde los primeros momentos estuve dedicado al folclore. Me crié en en el seno de una familia de arraigo musical y yo me incliné por la danza en aquella mítica Agrupación Ajei de la que, andando el tiempo, llegué a ser director de baile a lograr la más alta distinción conseguida en Canarias a través del folclore: Premio Internacional de Danza Populares 1.960, certamen celebrado en Santander.

“Lero”, celosamente guardado, nos muestra documentos de su trayectoria...

“Mi madre, cuando yo era un chinijo, siempre que entraba por la puerta de casa me decía: Marcialillo, vamos a bailar y allí bailábamos isas, folías o malagueñas...

Lero, pero usted de dónde saca las energías para ser pastor, aguantando la tarosá, los vientos, el solajero y después de ordeñar y atender a su puño de cabras tiene humor para bailar...

“Yo bailo a toda hora. Si se me ocurre alguna mudanza, algún paso o algún giro o cualquier detalle que añadir a la coreografía, lo ensayo en medio de mis cabras y, después lo ponía en práctica con el grupo...”

En una de las tantas visitas que realicé al folclorista galdense José María Gil, me contó: “Que una vez el general García Escamez nos visitó y disfrutó de nuestra danzas y cantos. Él nos regaló el importe de nuestra vestimenta y también nos invitó a participar en un concurso en Santa Cruz de Tenerife, en el que quedamos terceros.”

Lero, cuando le pregunto es preciso... “Habíamos ido a Las Palmas en 1.960 para participar en la elección de un grupo que representara a Canarias en el certamen Internacional de Santander. Resultamos elegidos y en agosto participamos en el festival distintas agrupaciones de Francia, Holanda, Italia, Portugal y otras siete de distintas regiones españolas y resultamos vencedores...”
Y finaliza: "La Agrupación Ajey, llamaba la atención. Grupo de campesinos y campesinas, con voces sin educar que se entregaban en cuerpo y alma en cada actuación. Era un grupo sencillo, compuesto por gente sencilla..."

Lero, ha recibido numerosos premios y distinciones... En 2002, el Ayuntamiento de San Bartolomé, cuna del folclore isleño lo condecoró con el premio Ajey por su dilatada labor folclórica...

En el año 2010, contaba la crónica que una vez transcurridos 55 años de aquella sonada y victoriosa actuación en Santander, el municipio de San Bartolomé inauguró la escultura “La Malagueña”, obra del escultor Rigoberto Camacho, descubierta por el propio Marcial de León y la bailadora “Cesarita” que recuerda aquella gesta del amigo Marcial y la histórica agrupación Ajey. 

Escultura "La Malagueña"


Hoy, Marcial de León Corujo, “Lero”, “ bailador de leyenda”, no está entre nosotros pero, afortunadamente, en vida se le reconocieron sus virtudes en defensa y divulgación de lo nuestro.

Allá donde estés, descansa en paz recordado amigo.

ALFREDO AYALA OJEDA

domingo, 5 de marzo de 2017

* TENDERETE PIERDE SU IDENTIDAD

Hace más de cuarenta años en TVE-Canarias, surgió un programa donde la simbiosis, Fernando Díaz Cutillas y Alfredo Ayala, hizo posible que la identidad del pueblo canario, emergiera con una enorme profusión, donde el protagonismo del mismo, era casi exclusivo, la interpretación de los aires más representativos de las islas, --isas, folías, malagueñas, saltonas, tajarastes seguidillas, sorondongo, etcétera-- y otros de corte más clásico, como era las diferentes composiciones realizadas por nuestros insignes compositores; Néstor Álamo Hernández, Víctor Doreste, Nicolás Hernández Cruz, maestro Valle, Luis Prieto, José María Gil, Lothar Siemens, que realzaban la enorme calidad de este programa que iniciaba su singladura, con el nombre de Tenderete.
Cuando se inició el citado programa, era todo un compendio musical donde, se exaltaba casi de manera exclusiva las excelsas melodías canarias, tan vario pintas, en sus distintas facetas de expresión. Las isas alegres y bullangueras, las folías señeras y palaciegas y las malagueñas tristes y sentimentales.
Tenderete era un escaparate virtual, donde el conocimiento racional de nuestra música, se universalizó dada sus emisiones semanales, en el canal internacional de TVE en Canarias. 
Este programa tan desvirtuado en la actualidad, alcanzó una enorme notoriedad, cuando el mismo fue presentado en sus inicios  por Fernando Díaz Cutillas y posteriormente por Antonio Betancort, a partir de ahí, el mismo ha ido perdiendo aquella particular esencia que le adornaba, motivado especialmente por la “invasión”, de obras de hermosos contenidos sin lugar a dudas, procedentes de otras latitudes, de manera especial la hispano americana, primando más los corridos y la música mejicana en general.   
Esta forma tan vulgar de romper, lo que yo defino como el espíritu de Nanino, ha dado pie a que insignes folcloristas, como es el caso de, Pepe Sánchez Bolaños, director del grupo Los Sancochos, interviniente muchas veces en este programa, haya manifestado en el periódico la Provincia hace algún tiempo,--que Tenderete ha dejado de ser el programa atractivo que siempre fue motivado por la música intrusiva--.
Siempre he sido un asiduo espectador de Tenderete, últimamente paso olímpicamente de ver el mismo, ya que la música que se interpreta en el mismo no es de mi agrado, aunque reconozco que los contenidos de las mismas son excelentes, ha dejado de interesarme, por la pérdida identidad de un programa tan querido por todos los canarios, donde la exposición de lo nuestro brilla por su ausencia.
El último programa correspondiente al domingo 26, fue lamentable por su contenido, había un grupo bastante numeroso, muy bien afinado hay que reconocerlo, que se dedicó a interpretar una serie de obras, que desde mi punto de vista no tienen, relación ninguna con nuestros aires más ancestrales, me refiero al, bayón, la palanca, el caimán, y otras que cuando se pusieron de moda hace bastantes años, los musicólogos la catalogaron de inexpresivas desde el punto de vista musical, ya que sus composiciones eran bastantes vulgares, no obstante las orquestas las interpretaban en sus verbenas, por venir precedidas de una gran popularidad, y solicitarlas los asistentes a esta clase de eventos.    
Hasta hace algunos años, en Canarias coexistía junto a Tenderete, un programa que desde sus inicios generó buenas vibraciones, con unos contenidos similares, como era, la Bodega de Julián, que emitía una vez a la semana la Televisión Canaria, luciendo como escenario un habitáculo bastante rústico. 
En un principio al mismo no asistía público, y su tiempo era bastante limitado, con el paso de los años fue creciendo y se convirtió en itinerante, su presentador un ex sabandeñó, Julio Fajardo, todo un experto en estas lides, lo convirtió en un excelente programa donde relucía con enorme prosapia la incomparable música canaria.
En el mismo se apreciaba la mano del amigo, Alfredo Ayala, un verdadero experto en estos espectáculos, donde lo canario se convertía en la premisa fundamental y característica de algo tan hermoso. 
Lamentablemente en la actualidad con la caída de Tenderete, la desaparición de la Bodega de Julián, el panorama interpretativo de la música canaria, ha caído en un pozo sin fin, aunque siguen existiendo muy buenos grupos, el escaparate que conformaban los programas citados, han privado a los mismos de exhibirse y darse a conocer, en los lugares donde la música canaria ha tenido siempre un valor representativo de extraordinarias connotaciones.
El único programa que sigue manteniendo este status, aunque sin la brillantez que requiere nuestra música, es Noche de Taifas de la Radio Televisión Canaria, un evento carente del virtuosismo que tuvieron los anteriormente citados, lo que considero insuficiente para que la música de nuestros antepasados, vuelva a ser oída como se merece en los muchos lugares, donde hace más de cuarenta años, se escuchaba con admiración dado sus armoniosas y grandilocuentes melodías.
Ahora es evidente que a quien le corresponde, mediante un programa digno, desde la presentación del mismo, hasta la selección de las, rondallas, parrandas y grupos folclóricos que participen en un nuevo programa orientado exclusivamente a la música canaria, sean merecedores de ser oídos, por sus valores tangibles en la interpretación y el canto de nuestros aires más significado. 
Creo que es la RTVC, la que tiene que apechugar con tan loable menester, para que Canarias y su música vuelvan a sonar como es debido en el mundo entero.

JUAN DÁVILA GARCÍA