Seguidores

domingo, 4 de julio de 2010

* LOLITA PLUMA, LA REINA DE COLORINES

Hay personajes que desde la humildad se dimensionan. Que sin apenas proponérselo, gozan de la consideración de la gente y forjan el carácter de una época…Yo he tenido la fortuna de conocer a muchos de ellos que por un motivo o por otro, se han convertido en el centro de atención de nuestro pequeño universo…

Hoy, le voy a contar mi fugaz amistad con un personaje irrepetible:


Lolita Pluma, la Reina de Colorines

Lolita Pluma, en el cosmopolita Parque de Santa Catalina, era “La Reina de Colorines”. Nació en la calle Osorio, en La Isleta en 1.904 y era hija de Francisco Rivero y Dolores Hernández. Al parecer, según los datos que he ido recopilando, un hombre de dinero, un ricachón, padrino de Lolita le tendió la mano a su padre que estaba pasando una situación económica angustiosa, ofreciéndole un puesto de trabajo en la entrada del Muelle Santa Catalina al frente de una de sus tartanas dedicadas al turismo.

Según me contó la propia Lolita, con anterioridad a su nacimiento en la Isleta, sus padres se habían trasladado de Arucas a Las Palmas en busca de trabajo, medio empujado por la necesidad y otro medio atraído por la prosperidad que brindaba el tráfico marítimo en la zona del Parque Santa Catalina… Las señoriales casas inglesas de Elder y Miller, el Club Náutico, en la zona del Sanapú, la llegada de los grandes Castles, el cambuyón, el turismo, auguraba un abanico de posibilidades para salir adelante… Un tiempito permaneció el matrimonio Rivero-Hernández en la capital y, al cumplir Lolita tres años, volvieron a la ciudad natal: Arucas…

La juventud de Lolita, transcurre haciendo trabajos como bordadora, costurera y empleada de la fábrica de cigarros “Los Caballeros”. Cumpliendo 21 años, en 1.925, contrae matrimonio, vive con sus suegros y entre ratos buenos y malos la unión se mantiene durante 12 larguísimos y eternos años… No tuvo hijos y a consecuencia de sus continuas disputas con la suegra, abandonó su hogar y, decidió vivir su vida, trasladándose a Las Palmas (1.937)… Y como comienzan los cuentos, con su vuelta a Las Palmas, queda en el olvido la historia de María Dolores Rivero Hernández y comienza a escribirse los primeros capítulos de la vida de Lolita Pluma… Lolita solía decir que el apodo de “Pluma”. Le venía heredado de su padre, don Francisco que sabía leer y escribir…

Yo, conocí a Lolita, allá a finales de los 50… Bueno la había visto vagabundear por los alrededores, rompiendo su imagen con lo establecido, rodeada de gatos, cargada de bolsos y su cajita de chicles “Doublemint”, para ofrecer a cuantos transitaban por el Catalina Park…


Por ese entonces, yo estaba ligado al parque de Santa Catalina porque tenía a mi cargo la distribución de distintos periódicos ingleses: Daily Thelegraf, Sunday Thelegraf, News de Word, etc. y terminado mi reparto de periódicos pues curioseaba viendo el ajetreo de los limpiabotas y las idas y venidas de turistas… Sentadito en una de las numerosas mesas, pedía mi desayuno… Lolita, con su caminar pausado, venía, me dejaba el paquete de chicles sobre la mesa, me miraba con el rabillo del ojo y esperaba a que le soltara los 20 duros de la época, mientras caminaba de mesa en mesa… no paraba de hablar y se contoneaba por entre las mesas metiéndose con todos… Cuando alguien se hacia el “despistao”, Lolita se inclinaba, le buscaba que la mirada y ante la seriedad del posible cliente le decía: ¿Qué tiene en la boca amigo?... buscaba la sonrisa… ¿Es que tiene esparadrapo en la boca? Y claro desde que aparecía la sonrisa, Lolita había logrado el objetivo de sacarle algunos durillos al visitante… En cierta ocasión que la encontré desmejorada, le pregunté que si estaba enferma. Ella, que tenía la lengua afilada, me respondió: “Sí, hace mucho que estoy enferma, pero del bolsillo”. Lolita, era simpática, pero había ocasiones que cuando se le destapaba el tarro de la mala “milk”, arremetía contra todos… Braulio, le dedicó un tema que la describe perfectamente… Yo estuve en esa grabación y la imagen de ambos paseando por el Parque era una auténtica delicia. Lolita, en su paseo por las mesas cuando veía caras que no iban a comprarle sus chicles, entonaba la canción de Braulio: ¡Mándese a mudar!, ¡Mándese a mudar! Poniendo cara de chiquilla traviesa… Vestía de manera extravagante, como anticipándose a la época de hippis, ella misma cortaba y cosía sus trajes con colores chillones o de lentejuelas; pintorreada su cara de múltiples colores y labios de color rojo intenso. Detrás, su corte: los gatos. Animalitos que alimentó durante muchísimos años hasta que un día los críos le apedrearon y la dejaron malherida… entonces decidió no ir más a ponerles de comer. Pero, eran los gatos como sus hijos… ¿Y qué no está dispuesta a hacer una madre, por sus hijos? Y buscó la solución al problema: darle todas las semanas 300 pesetas a un conocido para que los alimentara.


 Así era Lolita, esa mujer extravagante, de lengua afilada a la que todos vimos caminar, con sus trajes chillones que ella misma se hacía, con sus cintas en el pelo y su cara pintada de mil colores a la vez… Una mujer que se adelantó a un tiempo de hippies y que rompió con lo establecido en Arucas, para vivir su propia vida, su propia historia… Hoy, en un extremo del Parque de Santa Catalina, territorio de Lolita, se alza una escultura donde sus compañeros y escoltas, los gatos, la miran como rindiéndole pleitesía a la “Reina de Colorines”.

El genial cantautor guiense Braulio, escribió sobre este singular personaje un tema tierno y sentido que le dio dimensión a Lolita Pluma.

     LOLITA PLUMA 
Sonrisa desdentada,
rimel y colorete
y un kilo de carmín
para ocultar sus labios
de toda mueca ruin.


Lacitos colegiales
en su encrespado pelo
y un traje bien chillón
absurdamente corto,
justifica el revuelo,
que a su paso dejó.


Por el Santa Catalina
ella va de esquina a esquina,
como una reina en su corte,
atendiendo al personal
y encendiendo fantasías
por el lugar.


Es... Lolita Pluma,
sí... Lolita Pluma,
cuando se vaya morirá
un poco toda la ciudad
desde Ripoche a la Naval.

Es Lolita Pluma,
nuestra Lolita Pluma,
que desde el "El Río" hasta "El Central"
pasea, con toda autoridad,
su extravagancia singular.


Amante protectora
de quince o veinte gatos,
cajita de cartón
con chiclets y tabaco,
y ese alegre alegato
que es su conversación.
En plenos carnavales, el 21 de febrero de 1.987, falleció en el Hospital Insular, a los 83 años de edad, nuestra Reina de Colorines, el símbolo del Parque de Santa Catalina.
ALFREDO AYALA OJEDA

8 comentarios:

  1. Oliver Guillén Miranda4 de julio de 2010, 12:40

    Que historia tan bonita, yo por mi edad o por escasos conocimientos no la sabía, pero me parece una señora tan entrañable, y como se adelantó a su época, estoy emocionado de ver el cariño con el que aquí mismo en el texto, trata a mi me hubiera gustado conocerla tuvo que ser todo un personaje.

    ResponderEliminar
  2. Era, en la época a la que me refiero, el Parque de Santa Catalina, un lugar de encanto donde parecía que se remansaba el mundo, que se vivía a otro ritmo... Los pintores, con sus caballetes hacían trazos, dibujos o retrataban rincones del Parque que vendian alli mismo haciendo de las paredes una inmensa exposición... Ligones que aparecian por los alrededores en busca de alguna sueca; ruletas de barquillos y por los alrededores los rebosaos del Bar Rayo... Era un Parque Santa Catalina, que en nada tiene que ver con el actual.

    ResponderEliminar
  3. Viví en el 66/67 en Las Palmas y pienso con cariño en los ratitos pasados en el Parque de Santa Catalina. Creo que fue entonces cuando me aficioné al chiclé - era difícil decirle que NO a Doña Lolita Pluma. Algún que otro enfado le díó - pero al día siguiente era olvidado.

    ResponderEliminar
  4. ALFREDO MUY BONITA HISTORIA DE LOLITA PLUMA
    YO SI ME ACUERDO DE ELLA, VERLA PASEANDO POR EL PARQUE,CON AQUELLOS LABIOS TODOS PINTADOS, Y SUS COLORETES, MI MADRE SI HABLABA DE ELLA DE ARUCAS Y DE LO QUE SE DECIA QUE HABIA PASADO CON LA SUEGRA

    ResponderEliminar
  5. Era la mas lista del mundo, iba a su bola y su vida fué siempre especial, todo el mundo la queria y los extranjeros alucinaban con ella en esos tiempos

    ResponderEliminar
  6. La recuerdo con claridad a pesar de que era un chiquillo. Recuerdo pasar por el parque con mis padres y pararse estos a hablar con ella, siempre requete pintada, y siempre con cesta de chicles de pastilla y algún gatillo. Presumida como ninguna. Gracias por hacerme recordar...

    ResponderEliminar
  7. Mi padre me contaba que cuando le tocaba ir a Las Palmas para solucionar alguna avería de alguna central de Telefónica y se sentaba en Santa Catalina, llegaba Lolita Pluma a venderle caramelos (para compar comida para sus gatos), y ésta le llamaba la atención a ver porqué no venía más por Las Palmas.

    Si todas las personas fueran la mitad de buenas que Lolita, el Mundo sería un mejor lugar donde vivir. No hay estatua mejor merecida que la levantada en honor a ésta mujer.

    ResponderEliminar
  8. Manuel El Canario De Betancourt "UN PEQUEÑO RECUERDO DE MI INFANCIA EN LA ISLETA:De pequeño hicimos una balsa de madera en el ginchete que más tarde se incluyó al refugio, que está en la dirección de su mirada y que ella se mudó unos años más tarde en un bote con lonas, con sus famosos gatitos. A Lolita pluma la conocí personalmente cuando mi madre me la presentó en el Muelle grande donde ella vivia en unos botes que habian cerca de la fabrica de Hielo y que tambien estubo junto con un tal Tarajano (Sabemos de donde viene el Nombre Tarajano.) Sí sres. Lolita tenía un machote que ella quería y con el cual yo los veia juntos.(Sí tenian algo en común no lo puedo asegurar, pero vivian uno al lado del otro. cosa que muchos no saben de esto(Mi madre trabajaba de limpiadora en los correillos (Viera y clavijo y en el de la Palma) Les Haciamos muchas trastadas y un día me heché la jullona del colegio y me quedé a dormir con ella hasta la mañana siguiente en la que me llevó a mi casa sito en Benartemi al lado del carrillo de Policarpo (Esto es otra Historía) Bueno con lo de la Balsa veniamos desnudos a través del varadero que se vé al fondo y subiamos por la escalerilla de la fabrica de Hielo que está detrás del varadero, ella cuando me acolumbraba me gritaba"Chaho estás loco es muy peligroso ir con la balsa tan lejos y tu ropa se la llevó el cabrón del Guadamuelle y la metió en su garita' que está al lado de los Patos, yo lo entretengo y tú y tu amigo el pulga cogen la ropa y a correr y yo me disculpo de que se lo voy a decir a tu madre, ella termina pronto de trabajar y pasará por aquí asi que nos vemos después y no te muevas de mi lado.De esto hace aprox.58 años. Bueno podría contar tantas cosas de mi infancia que necesitaría escribir varios libros. Saludos a mis Gentes de la Isleta.

    ResponderEliminar