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sábado, 10 de julio de 2010

* LA LUCHA CANARIA, DEPORTE ÚNICO

SU PECADO: HABER NACIDO EN CANARIAS
LA HISTORIA (CAPÍTULO I)
De siempre, la indolencia del isleño, me ha crispado. La constante de nuestra gente, parece ser la línea quebrada. Y es que a cada momento de esplendor le sucede otro de decadencia. Si miramos para el futbol se crea la Unión Deportiva Las Palmas, el equipo único, para evitar que pescadores de fuera lancen sus cañas en las islas y se lleven de aquí, esquilmando, a jugadores de nuestra cantera… Así hombres como Padrón “El Sueco”, el primer internacional canario, arrancara con su atillo a tierras peninsulares… Detrás otros fenomenales jugadores, Silva, Molowny, Cabrera, Campos, Mujica, Rosendo, Miguel…

¿Y qué pasó? Pues que nuestro futbol se fue despoblando hasta que décadas más tarde aparecieron aquellos diablillos amarillos, en 1.962 y se proclamaron campeones de España. Entonces surgieron los Guedes, Tonono, Germán, Castellano, Martin, etc. etc. y llegamos a tocarles las barbas a los grandes como el Madrid y el Barcelona y nos proclamamos subcampeones de Liga…

Ahora, volvemos nuevamente, a la época de penurias.

En Natación otro tanto. En boxeo, igual…

Pero nos vamos al campo y ¿Qué ha quedado de aquel esplendor de uno de los símbolos isleños: el Plátano?

Pues que se pensó que eso era eterno, entre unos y otros desembocamos en una delicada situación, que hace peligrar su existencia...; No hemos sabido cultivar el turismo. La piqueta del progreso entró a saco en playas, en rincones emblemáticos hasta rodearnos de cemento, sin profesionales en la hosteleria, sin especialización... Se permitió el éxodo de la gente del campo, que cambiaron el arado por la bandeja hasta abocar a esta delicada situación en la que todos "a conejo ido, quieren dar palos a la madriguera"…

Con la Lucha Canaria que es el tema que me ocupa, pasa lo mismo. Tenemos un deporte único, al que no hemos hecho nada más que un pliego de intenciones para llevarlo a que esté en el lugar que le corresponde: convertirlo en deporte Olimpico.

Pero no. Nos contentamos y llenamos la boca hablando de nuestra lucha canaria, de deporte único, pero nadie le pone los cuartos en el depósito de gasolina para que el vehículo luchistico camine y busque consideración en el libro de oro de los deportes Olímpicos.
Hoy, voy a comenzar con una historia más sencillita de lo que es la lucha canaria…. Mejor dicho de lo que para mí es la Lucha Canaria, mi deporte favorito. A ella, desde lejos, he dedicado por completo, con artículos algunos premiados durante tres años consecutivos a nivel nacional.

Y siempre he tenido la mano tendida para asesorar, informar o comentar aspectos de nuestro viril deporte.

Hace algún tiempo, cuando creé la serie para Televisión Española en Canarias, “Senderos Isleños”, que codirigí con el realizador Juan Martínez, me propuse hacer un programa dedicado a la Lucha Canaria. La lucha, desde pequeño, fue mi deporte favorito. Había leído numerosos artículos, mantenido entrevistas y vivido con muchos luchadores las grandezas y miserias de mi deporte favorito… Quería hacer un “majo y limpio”. Sólo me movía una intención: dejar claros algunos conceptos que se estaban manteniendo en el tiempo y que, a fuerza de repetirlos, ya casi tenían carta de naturaleza. Me refiero a datos históricos, muy bonitos, de esos que enamoran, pero que desgraciadamente, no resisten la prueba del algodón.

Costó muchísimo sacarlo adelante porque en ocasiones había que hacer largos y costosos desplazamientos y Televisión Española en Canarias, no tenía “posibles” para mantener nuestra línea de investigación.

Sin embargo, en uno de nuestros viajes a la isla de Fuerteventura, nos tropezamos con la persona adecuada en el momento justo: don Paco Navarro Artiles. Tras el saludo, nos dijo: para trabajar con ustedes solo exijo, que no me paguen. Y añadió: Yo por la cultura de mis islas siempre lo he hecho gratis. Ahora bien: el Día de Canarias, es el día que yo descanso; los demás días del año, los dedico a trabajar… Con Paco Navarro, habíamos logrado el equilibrio para esta serie que cuando la ideé, en uno de mis desplazamientos a la perla de Las Antillas, la pensé para que la pusiera en marcha mi amigo y compañero de trabajo, Fernando Díaz Cutillas, pero la muerte lo sorprendió a finales del 88 y la serie, empezó a grabarse algunos años más tarde.

Una vez seleccionado los trece primeros episodios, nos trazamos el plan de trabajo y don Paco Navarro, empezó sus averiguaciones, sus consultas, sus vistas a los archivos y museos…

El correspondiente a La Lucha Canaria, estuvo sobre la mesa de trabajo en numerosas ocasiones. Yo, había confeccionado un guión a modo de historia con pasajes que quería que se vieran reflejados en el texto definitivo y que a la vez, sirviera de base para las investigaciones de don Paco. Numerosas fueron las preguntas que don Paco me hizo y más numerosos fueron los libros de textos consultados. Entre los temas que debíamos despejar figuraban:

¿Quién era Maguer?, decían los textos que era un luchador… se hablaba de un barco inglés que llegó a Tenerife. La noticia decía: Mr. Cheese, capitán de un barco, bautizado con el nombre de “comadreja”, había comprado una momia en Tenerife de la que se decía que tenía en el muslo un “arriote” y, se afirmaba, que era el eslabón para saber que la Lucha, la que hoy conocemos como canaria, había nacido en las Islas Canarias y era la mismita que practicaban los guanches… El arriote, estaba confeccionado con nervios de carneros, fibras de pita y de platanera… y que dicha momia se encontraba en perfecto estado de conservación en el museo zoológico de Londres.

Buscamos el museo, esa momia que se llamaba Artaguay Beneguay Semidán Benchoro Anguineguy y resultaba sospechoso porque esto de que una momia tuviera cinco nombres algunos como Semidán que se usó en Gran Canaria y otro Benchoro, propio de Tenerife, cantaba mucho… Después de unos primeros pasos nos indicaban que el museo Zoológico, nunca existió… ¿¡? Pero nosotros no resistíamos la tentación ,de llegar al fondo de tan disparatada situación. Y, claro para aclarar los eslabones perdidos, enviamos nuestras cámaras a Inglaterra y logramos unas declaraciones del doctor Richard Foley y de cómo había llegado la momia al lugar donde siempre estuvo: Trinity College de Cambridge, a principio de 1.772…

Por otro lado, analizamos el poema de Viana y don Paco, llega a la conclusión que los nombres que se citan en la Luchada descrita Rucaden, Caluca y Godeto, son pura invención. También, y otro Arico, efectivamente es voz guanche, pero consta solo como nombre de un lugar.

Pues con tantos interrogantes la investigación se realizó lentamente…

Hoy, después de casi 20 años de realizada la investigación por don Paco Navarro Artiles, alguna colaboración en aspectos meramente luchísticos míos, una excelente realización y aportación del co-director y realizador de la serie Juan Martínez, terminamos el trabajo para el que habíamos grabado varias horas de imágenes que en montaje se descartaron porque el programa tenia una duración de unos 30 minutos…

Conocemos bien la lucha canaria en nuestros días. Otra cosa, es saber como era antes. Es muy difícil saber de dónde viene y cómo fue cambiando hasta adquirir la fisonomía que tiene hoy.

Pero ¿qué entendemos por lucha, en general?. Esto es algo que es preciso tener muy claro.

La lucha es una contienda entre dos personas, bipersonal, sin armas, cuerpo a cuerpo, en la que cada una de ellas trata de derribar al adversario.

Naturalmente, la lucha, como ejercicio, no puede poner en peligro la integridad física de los luchado­res. El otro extremo, es la pelea cruda, la riña sin piedad: sea a puñetazos, a patadas o a palo limpio.

La lucha y otros ejercicios físicos como las carre­ras, los saltos, el levantamiento de piedras o los juegos con palos, son tan simples que no podemos negarle a un pueblo la posibilidad de inventarse prácticas tan elementales.

Sabemos de ejercicios de lucha en los más apartados pueblos y en las más diversas culturas: ha habido lucha durante miles de años y es de suponer que haya estado presente desde los orígenes de la humanidad.

Cada pueblo, cada cultura, pudo inventarse su lucha, su modo de luchar. Así, de hecho, podemos en contar lucha egipcia, senegalesa, islande­sa, grecorromana, turca, leonesa, etc. etc... Y todas ellas entre dos conten­dientes, cuerpo a cuerpo y sin armas. Y todas, nobles ejercicios físicos.

Las carreras, los saltos, el levantamiento de pie­dras, la lucha y otras prácti­cas, empiezan como simples ejercicios físicos, pasan a tener un carácter lúdico, es decir, se convierten en juegos, y terminan en espectáculo deportivo.
Tene­mos pocas noticias de la lucha como ejerci­cio físico y como juego en tiempos antiguos; pero sí sabemos que, en el 708 antes de Cristo, entró en las Olimpia­das y que el poeta griego Píndaro cantó estos espec­táculos depor­tivos. Más tarde en las Modernas Olim­piadas, la lucha está presente en dos modalida­des: libre y grecorroma­na.

Pero, ¿Qué entendemos por "lucha canaria”?. Una respuesta de valor indudable es... la lucha que se practica hoy en los terreros. Es una lucha sujeta a un reglamento y que se presta a ser un espectáculo, con muchos entendi­dos, o al menos aficionados, a tan bello deporte.
Vistas las cosas así, la cuestión es fácil de precisar: hay equipos de lucha; hay terreros donde se desarrollan las luchadas; hay luchadores, árbitros y público; hay un reglamento escrito, sólido, que "fija y da esplendor" al noble deporte canario. Pero, esta lucha canaria, cómo la vemos y la entendemos, es algo que no tiene muchos años.

Disponemos de bastantes noticias de luchas en Canarias, y para su estudio es preciso distin­guir y poner orden en estas informaciones. Una primera distinción sería la de lucha entre guanches de cualquiera de las islas, y otra, las noticias de lucha, después de la conquis­ta y colonización de las islas.
Las noticias de lucha entre guanches son abun­dantes, y todas ellas sitúan los hechos a lo largo del siglo XV. Vienen, generalmente, en el capítulo que los antiguos cronistas dedicaron a "Como vivían los natura­les..." de cada una de las islas. Además, hay también noticias en crónicas peninsulares, y todas parecen apuntar a que se trataba de una actividad ritualizada.

En todas estas noticias y crónicas se emplean las palabras lucha, luchador y luchar, pero sin que aparezca, en ningún sitio, informa­ción acerca de cómo agarraban, como se ganaba, se perdía o como se lucha­ba. Y, desde luego, no mencionan mañas, lances, agarres ni ningún otro signo identificador de estas luchas, en relación con otras maneras de luchar reparti­das por otras regiones.

Por su interés, y con imágenes de una escena de lucha que data del siglo XI recogida en el monasterio de Santo Domingo de Silos, en Burgos, comentamos la crónica de Alvar García de Santa María, fechada en 1.420. En ella, se nos cuenta que a la corte de Juan II de Castilla llegó una embajada del Obispo del Rubicón en la que iban dos canarios de la isla de Gran Canaria. Y dice textualmente "que eran cristia­nos el uno era gran luchador; maguer que era de cuarenta años no había en la Corte quien luchase con él".

Queda claro que el luchador canario se enfrentó a sus contrincantes y los venció, aun luchando con las mañas de la Corte de Castilla.

No sabemos quién inventó la pintoresca interpre­tación de que maguer era el nombre propio del lucha­dor canario, cuando la verdad es que maguer es una simple conjunción, que ya no se usa y que significaba "aunque”, "a pesar de que".

Así que si redactamos nuevamente la aseveración descrita por su autor añadiendo la conjunción (maguer) o adecuándola al Castellano actual, vemos como no se altera lo dicho: "…que eran cristia­nos el uno era gran luchador; mas que (a pesar de que) era de cuarenta años no había en la Corte quien luchase con él".

Otra crónica, la de Andrés Bernáldez narra un conflic­to entre aborígenes canarios. Adargoma y Gariraigua, que tienen diferencias por unos pastos y se enzarzan en una lucha encorajinada.

En una de tantas vueltas y revueltas Garirai­gua cayó debajo, y Adargoma lo abrazó tan violen­tamente que le rompía las costillas.

Las crónicas de la conquista de Gran Canaria, nos cuentan también esta otra lucha entre aborígenes canarios.
Doramas, se hizo capitán, sin licencia del Guanarteme, cosa que fue mal vista por Bentaguaire, quien vivía en Arguineguín: desde aquí salió en busca de Doramas: por los símbolos del escudo de Doramas, Bentaguaire dispuso de información bastante para reconocer a su contrin­cante, y lo esperó en el camino por donde Doramas habría de pasar para ver a su ganado. Doramas lo vió y no hizo caso de él; pero Bentaguaire, en su lengua, le dijo: “aquí somos" y, siguiendo la costumbre, le arrojó un puñado de tierra a la cara, en señal de desafío. Doramas se cubrió el rostro con su escudo "al mismo tiempo lo cogió Bentaguaire por la entre­pierna y, alzándolo con todas sus fuerzas, dió con él en tierra", y se puso encima de Doramas y no le dejaba ni respira­r.

Estas dos narraciones nos presentan encuentros que terminan en gran violencia: en una, al perdedor le quiebran las costillas; y, en la otra, el vencido queda sin aliento. No hay nobleza por parte del vencedor, ni resignación por parte del vencido. Y desde luego no existe ningún lance específico de lucha canaria...
Disponemos también de dos noticias más de lucha en Canarias: una de 1.527 en la que se dice que en La Laguna se celebraron luchas con motivo del nacimiento de Felipe II. Y otra, en la que el profesor madeirense Dos Santos nos habla de canarios deportados a Madeira como esclavos entre los años 1.473 y 1.575, que pudieron llevar consigo, sus costumbres, sus juegos, su lucha...

Antes señala­mos que hay un grupo de hechos que suceden después de la conquista y coloni­za­ción de cada una de las Islas Canarias. Estos textos se sitúan en el siglo XVI y principios del XVII.

Destacan las descripciones de Leonardo Torriani, hacia 1.590, y la de Antonio Viana, de 1.604.

Pero ninguna de ellas es precedente del noble ejerci­cio de la actual lucha canaria:

La contienda que describe Torriani es muy espectacular. Es una lucha en tres tiempos. En el primero se arrojan piedras; en el segundo se pelean con palos y en el tercero se dañan con tabonas, cuchillos de piedra que llevan entre los dedos.

Cualquier aficionado actual de la lucha canaria rechaza­ría este modo de enfrentamiento como precedente de nuestro deporte.

(Mañana, domingo, CAPÍTULO II)

ALFREDO AYALA OJEDA

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