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martes, 17 de mayo de 2011

* EL COLOR ROJO Y EL MAL DE OJOS

Hace un tiempo, con motivo de una romería de las sobresalientes de Canarias, un pastor, con un vistoso rebaño de cabras y su inquieto perro garafiano, mantenía apiñadas, sometiéndolas al orden establecido, a las más de cincuenta cabras. El pastor, acudía al festejo orgulloso, feliz. Su ganado, sumamente cuidado, me llamó la atención y no pude resistir la tentación de acercarme y entablar la conversa amistosa. Eran unas cabras de menor corpulencia que las que he visto en isla de Fuerteventura y tenían mucho más pelo. Sus ubres mas pequeñas, pero daba gusto verlas… Estaban coronadas con una cinta roja que aumentaban su encanto y le dan cierta alegría… Le pregunté por ese detalle… Desconfiado, me respondió: “es que estamos en fiestas y San Marcos, las va a bendecir… Vengo todos los años y tanto las nuevas como las más viejas, vienen conmigo para que el cura párroco las bendiga”… Me hice el nuevo y le solté: “yo pensaba por lo que había leído y vivido, que la cinta roja era para protegerlas del mal de ojos”… Pero no había forma de arrancarle una explicación concreta a mi pregunta…

Me vino a la memoria una vieja entrevista a Juan Cruz, que realicé, en la Casa Carta, en Valle Guerra, cuando preparaba un documental sobre vestimenta y danzas de procesionales. Me había puesto un muestrario de distinto gorros, sombreros, turbantes en un atractivo expositor. Prendas, baratijas, plumas y todo tipo de adornos, le daban realce… Me llamó la atención, tanto en trajes como en gorros, el acento que ponía el color rojo. Le pregunté al respecto y la respuesta fue esta que transcribo: “El rojo tiene un significado especial, color terapéutico, protector, que alejaba el mal de ojo. Por eso se le ataba un lazo en el cuerno al ganado, cuando salían las romerías. Está muy presente: el guía, por ejemplo, en la Danza de Las Vegas, lleva el color rojo y seis bailarines, un color distinto.”

Me acordaba que en un tiempo no muy lejano cuando en la familia alguno de los niños tenían “las chinas”, se juntaban a todos los hermanos para que se les pegara la enfermedad y pasarlas todo a un mismo tiempo. También que se ponía un bombillo rojo para que brotara antes los granos que anuncian la enfermedad.

Que en mi casa, en la azotea, había una “jaira” (nombre que se le da a la cabra mansa, casi boba y que es la encargada de suministrar la leche para la familia). La “jaira”, tenía un color especial. Su pelo negro, brillaba. Era hermosa, flaca pero de ubres espléndidos. Cada vez que la llevaba al “médico” palabra que se usaba para que el macho de Fabianito la cubriera, llamaba la atención. Siempre, llevaba, dentro y fuera de casa una cinta roja por collar. “Es un rojo protector, me decía mi madre”…

A los niños recién nacidos, en algunos lugares, recuerdo que le ponían una cintita minúscula que, haciendo lazos o colocados de manera delicada, servía para evitar la fuerza de vista o el mal de ojos, como se decía entonces. En caso de que la criatura sufriera el mal de ojos, una vecina o la misma madre, hacia su rezado sanador.

Pero el rojo color protector, terapéutico, también lo tenemos en la vestimenta de ídolos infantiles como “Superman”, ¡qué cosas!


ALFREDO AYALA OJEDA

1 comentario:

  1. Y el dia que cierta dama dedicada a la politica le ponga a usted un lazo rojo pa ir a Tunte ( por ejemplo) de visita? que pasa? Saludos.

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