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jueves, 2 de diciembre de 2010

* INDOLENCIA Y DESPROPÓSITOS


Se acercan las elecciones y ya todos los aspirantes están en la rampa de salida. “El agua floría”, se cambia por colonia de marca, desaparecen las caries y las dentaduras, para dibujar a mejor sonrisa, se blanquean. Los pantalones americanos se arrinconan y sacan de los roperos los “ternos”, corbata a juego y lección aprendida, para embaucar a quien le escuche… Pero ¿alguien se fía?, alguien puede depositar confianza en los que se lanzan con verdades a medias a la busca y captura de un puñado de votos… Algo, sin duda, tiene que tener la política que hasta se ha acuñado la frase “que frío hace fuera de la política”…

Este blog, nada tiene que ver con la política. Es más, siempre nos hemos alejado de ella. Sin embargo, todo es política y “lo nuestro”, en los tiempos que corren, también.

El que prueba en política, repite. Yo no soy muy dado a las votaciones. En realidad, hace años que no voto. Claro, ello me condena a tragarme lo que salga y solo me queda el recurso de decir “con mi voto, no”.

Hasta no hace mucho, pensaba, y a lo mejor me asiste la razón, aquella sentencia: “la política es el arte de hacer posible las cosas”. Dista esto muchísimo de lo actual. Para mí, la política, lo enturbia todo, lo confunde todo. Cada uno arrima la sardina a su brasa y se olvida, tras las elecciones de las promesas, de beneficiar al pueblo, de la gente que lo pasa mal, de la miseria en la que viven familias enteras.

En campaña, te buscan hasta en tu casa para que deposites el voto. Te saludan como al pariente que viene de ultramar, pero después, en el mandato: si te vi, no me acuerdo.

Con el folclore, pasa lo mismo. Todos se llenan de canariedad. No importa que el partido sea nacionalista o que este implantado a nivel nacional: buscan la cercanía. Prometen el oro y el moro.

He querido pasear por el ambiente en que se vive actualmente, para llegar a poner dos ejemplos, sin necesidad de entrar en profundidades. ¿Qué se ha hecho con nuestro instrumento representativo, el timple? ¿Cómo se protege? ¿Por qué no está implantado en todos los rincones? ¿Por qué cuando faltan recursos económicos, se recortan sus clases? O ¿qué se ha hecho con aquella Fundación Nanino Díaz Cutillas, creada a bombo y platillo por el Cabildo Insular de Gran Canaria, cuando Soria estaba sentado en el sillón presidencial del Cabildo Insular?

Pues nada. Simplemente, nada.

La mayor repercusión que ha tenido el timple fue cuando la desgraciada muerte, por inesperada, de José Antonio Ramos, intérprete genial del pequeño instrumento, que lo paseó por el mundo, dándole una dimensión que no estaba al alcance nada más, que de los elegidos. Entonces fue cuando despertó cierto proteccionismo por el “camellito sonoro”. Somos así de indolentes.

Y nada digamos de la Fundación de Fernando Díaz Cutillas, que está en danza desde 1.983, cuando se le puso el nombre de Tenderete, a una plaza en el barrio de La Paterna, cuya plaza inauguró don Juan Rodríguez Doreste. Desde entonces, hasta la creación de la Fundación pasaron 20 años y aun así, nada se sabe de ella. Solo que la creo José Manuel Soria… Pero, ¿funciona…?

Durante los diez años que he estado en “La bodega de Julián”, numerosos han sido los escritos, llamadas telefónicas que solicitaban temas, estilos, instrumentos. Era porque necesitaban saber de nuestras cosas. Enamorados de “lo nuestro” que pedían todo tipo de información. Nunca, Televisión Canaria estuvo por la labor. Ni siquiera para vender o facilitar copias de los programas que se solicitaban con muchísima frecuencia desde los apartados rincones del mundo.

¿Cuándo, le pregunto a Televisión Canaria, un programa como La Bodega de Julián, ha gozado del privilegio de otros programas, de anunciarse en la tele hasta la saciedad, casi hasta aburrir? Jamás. Colocar una promoción de un programa etnográfico o folclórico, costaba un riñón. Duele reconocer que somos poco dados a defender y promocionar lo nuestro. Es como si nos diera vergüenza hacerlo.

La historia, por vieja sigue teniendo la misma vigencia. Retomo para ello uno de los tantos estudios de Lothar Siemens: “los cronistas al poco de la conquista de las islas, juzgaban cuanto veían o escuchaban por lo que conocían y al tratarse de un sistema musical diferente al europeo siempre hay tendencias a interpretar como desordenado y triste lo que no se entiende.”

Y esto es lo que pasa, que el programa La Bodega de Julián, ha sido sometido al criterio y desconocimiento de la Directora de Antena de Televisión Canaria, Anuska Simón, venida desde Galicia, para interpretar nuestra música. Es como si a un burro le dieran bombones... No sabría paladearlo.

ALFREDO AYALA OJEDA

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