Seguidores

jueves, 23 de diciembre de 2010

* POR SANTA LUCÍA, CRECEN LAS NOCHES, MENGUAN LOS DÍAS

No sale uno de asombro, del decaimiento de nuestras costumbres y tradiciones. Hay lugares, donde siguen intactas. Donde se conservan. Pero otros lugares del Archipiélago, no pasa lo mismo. Hace un tiempo el equipo de Senderos Isleños, se adentró en los distintos vericuetos de nuestras señas de identidad. Por estos días, en la madrugada del día 13, en la ermita anglicana, en Ciudad Jardín, en Las Palmas de Gran Canaria, lugar donde se establecieron distintas familias suecas, tenía lugar, el acto de coronación de la Lucia Sueca. Los nórdicos, venían con su costumbre, la cuidaban y la cultivaban. Estaban en un país de acogida, pero sus señas de identidad, viajaban con ellos.

Impresiona y enamora ver a la joven con su corona de luces, con su pelo de oro, atravesando el pasillo de la iglesia y después, la posterior degustación de una gama amplísima de repostería, donde el jengibre da ese toque casi mágico.

Vicente Sánchez Araña, allá en Santa Lucia, se empeñó en hacer un hermanamiento entre Suecia y Gran Canaria. Para ello, cuando se avecinaba el mes de diciembre, se desplazaba hasta Lulio y la muchacha que resultara elegida se le invitaba con su séquito a desplazarse a Gran Canaria, donde otra mujer de nuestra tierra, con vestimenta tradicional también era elegida. Las dos, en plena fiestas de Santa Lucia estarían presentes en todos los actos.

Es un acto entrañable que todavía, y por muchos años, debería permanecer.

(En tiempos pretéritos, en las islas, por Santa Lucia, cesaba toda la actividad. No se podían enyugar a las reses, ni trabajar en el campo y mucho menos coser. "Te puedes quedar ciego", decían las madres. Cuentan nuestros mayores, que había que rendirle culto a la Santa, por su ceguera. Santa Lucia, lleva en su mano derecha, un plato con sus ojitos)

Decíamos en Senderos Isleños, que los vikingos, en su búsqueda a través del mundo dieron con estas tierras de bendición, en su búsqueda afanosa por encontrar el sol. Contrasta todo esto, con la manera que tenemos en estas latitudes de invertir las cosas. De dar fuerza a lo foráneo en detrimento de lo nuestro. Aquí, por someternos a las cadenas comerciales, queremos volver frío lo que aquí es cálido; queremos meter nieve y renos, donde hay sol y camellos. Así vemos en numerosas viviendas a Papa Noel, trepando por fachadas de casas y edificios: ¡Qué torpeza!

Halloween, por Finados; Papá Noel por Reyes. En fin el despropósito.

De todas maneras yo invito a quienes no conozcan estas fiestas en Santa Lucia de Tirajana, que se dé un paseo por ellas. Es el día en que se vende dos números de lotería de Navidad: el 13, por eso de Santa Lucia y el 16, por la devoción que hay en las islas a la patrona de los pescadores: la Virgen del Carmen.

Pues una vez finalizado el día grande de Santa Lucia, en juicio público se efectúa "La Quema del Machango".

La quema del machango, es un acto divertido y critico. En casa de un artesano se confecciona un machango, que se viste con toda clase de lujos. Sombrero, americana, corbata, zapatos y se sienta en una silla a modo de trono. Es paseado por el casco urbano acompañado de música. En su paseo todos lo acompañan. Sobre un escenario, se celebra un juicio jocoso, divertido, critico. Es un juicio en toda regla, donde abogados y jueces luchan por defender la honorabilidad o la culpabilidad del acusado. En los diálogos, se critica la conducta del acusado y cuando termina el juicio y con la sentencia dictada, se le condena a la hoguera.

Además de Santa Lucia, después de unas jornadas de fiestas, unas aceitunas del país - es la época- endulzan la jornada.

ALFREDO AYALA OJEDA

No hay comentarios:

Publicar un comentario