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miércoles, 1 de diciembre de 2010

* EL SABER POPULAR

Muchas han sido las dificultades, que han tenido que superar los campesinos isleños, para solventar los problemas que día a día se le presentan. Hasta no hace mucho, la pérdida de un animal era un retroceso considerable, en su precaria economía; la falta de viento, en ocasiones, algo que parece tan simple, significaba que había que distraer un animal de carga, camello, o burro para que diera vueltas a la tahona para que el molino convirtiera en gofio los granos.

No hace mucho, el amigo Francisco Navarro Artiles, me contaba que incluso para luchar contra los piratas del aire: los cuervos, el minúsculo grano de cosco, había que extraerlos de los charcos que quedaban en la bajamar, para que los cuervos, no se los comieran.

Los cuervos, para el campesino, son sus auténticos enemigos.: "Es una plaga mala", "son unos ladrones". El cuervo, frecuentemente les escuché decir, es vengativo, te acecha y es capaz de todo.

En la última Bajada de Nuestra Señora de Guadalupe, me contaban que cuando se estaban realizando las obras de desmonte, en la zona de Hermigua, explosionaron muchísimos barrenos. Los gritos de "Barreno a la una; barreno a las dos y barreno a las tres", se escuchaban con frecuencia. Al grito de los hombres, el resto de los trabajadores, abandonaban el terreno y se refugiaban para no ser alcanzados por las piedras. Pues bien, los cuervos, llegaron a aprenderse el grito de barreno y desde las alturas, lanzaban el grito confundiendo a los obreros.

En otro lado, en la isla de El Hierro, escuché a un cuervo, de nombre Azabache, que decía unas cuantas palabras: "azabache", "pobrecito", "no me piques", "Maruca", etc. Muchos eran los que pasaban por el bar de Maruca, para escucharlo.

Se decía, incluso que era tal el rosario de personas que pasaban por el bar a "jincarse" un pizco y ver al pajarraco, que en varias ocasiones, intentaron envenenarlo para quitarle la clientela.

Después, varios cuervos se educaron y hablaron. Llegó a haber uno, en los apartamentos de Frontera, que en cierta ocasión cuando salía y atravesaba el jardín que da a la calle, me llamó: "¡maricón!

Los campesinos, para cuidar sus cosechas, empleaban a los niños para que los espantaran, labor que abandonaban los más pequeños, cuando el millo tenía ya sus orejitas y había crecido como un palmo o más. Otra de las tácticas que llegaron a emplear para evitar que estas aves de rapiña robaran los pollitos recién nacidos, fue la de colocar un gallo de pelea junto a los pollitos y así, cuando el cuervo se acercaba, el gallo salía disparado, para proteger al bando de gallinas.

Yo nunca lo vi, pero me decían que los cuervos, atacan en bandadas. Incluso, en ocasiones, en parejas. Unían sus fuerzas, su habilidad y su astucia para atacar a los baifitos y corderitos recién nacidos.

La táctica era muy simple, pero muy eficaz. Uno se colocaba delante del baifo y otro detrás. El situado en la parte de atrás, le picaba el culo y el baifo balaba y entonces el de delante le arrancaba la lengua. Así ya no hacía ruido y lo podían devorar...

* En otro momento comentaré algunas otros aspectos de estos terroríficos animales para el campesino...

ALFREDO AYALA OJEDA

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