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domingo, 1 de agosto de 2010

* NUESTRA SEÑORA DEL AMPARO Y EL POLEO

Muy cerca del padre Teide, entre los antiguos lindes de Icod de Los Vinos y Garachico, al alba, cuadrillas de poleyeros van desgajando de los numerosos matos, ramitas del aromático poleo de esta zona... Está recién estrenado el mes de agosto y se avecinan las fiestas de Nuestra Señora del Amparo, y los devotos suben a la zona conocida por Arenas Negras, próximo a las barbas del Teide. Las cuadrillas, reúnen en montañitas el poleo para ofrecerlo a su Virgen... La suave brisa trae y lleva hasta envolverte ese intenso aroma a poleo que se te mete en el alma y recordarás mientras vivas.

Desde estas alturas, casi a vista de pájaro, se divisa uno de los pueblitos característicos de medianías: el Amparo… Se aproximan las fiestas de su virgen y todos sin exclusión, se entregan a la tarea de engalanar lugares estratégicos…

El Amparo, es un pueblo tradicional que se ha distinguido desde hace muchísimo tiempo, por su profunda devoción religiosa… De ahí que sus fiestas tengan renombre dentro y fuera del Archipiélago. Son fiestas que comprenden tradicionales actividades agrícolas de las que depende, en gran parte, su vida económica.

El más notable festejo está fechado el día 5 de agosto en honor de Nuestra Señora del Amparo. Su punto neurálgico está situado en la recogida plaza, antesala de la “Media Naranja”, que es el pórtico de la actual ermita, erigida allá por el siglo XVIII.

La imagen de la virgen de El Amparo tiene su leyenda tradicional, acerca de su aparición en el lugar.

"Hay varias versiones sobre la aparición de la Virgen del Amparo o la Virgen de las Nieves. Una de ellas dice que estaba un vecino del lugar, de nombre Pancho Ramón, cortando un tronco y le apareció en el interior una cruz”. Dirigí mis pasos hasta el lugar llamado el Calvario de afuera, en el camino del Sabuquero que desde hace tiempo es objeto de culto para los romeros que llevan hasta ahí, cuando bajan de la recolección de poleo para hacer sus ofrendas.

Fui hasta el lugar donde se encontraba el hallazgo de Pancho Ramón y lo observé detenidamente, como por uno de los laterales, asomaba un ladito de la cruz. Descansé a unos metros del lugar sentadito a la sombra, tomando mis anotaciones. Mientras permanecí allí, varios fueron los visitantes que llegaban, se detenían y hacían sus oraciones…

El misterio del hallazgo es tal, que dicen los propios del lugar que el tronco del árbol es una especie rara que se desconoce…

La celebración de la fiesta comienza con la colocación de una bandera en el campanario de la iglesia, el día 25 de julio.

Como queriendo despertar, paralelamente a la colocación de la bandera, campanas y tambores anuncian el comienzo del festejo. Desde entonces, el Tajaraste, ritmo ancestral, convoca a los vecinos para subir a Bencheque a la recogida del poleo...

Es noche cerrada cuando los poleyeros y el grupo de tocadores de Tajaraste, suben las pinas calles del barrio de El Lance... Preside la marcha el veterano Gonzalo González a quien se conoce cariñosa y respetuosamente como "El Macho del Ebro", quien, según se dice, en La Batalla del Ebro prometió que, si salía ileso, iría todos los años a buscar el poleo. Promesa que ha cumplido fielmente, aunque sobrepasa ya los ochenta años.

El ascenso es lento, durísimo, aunque los romeros empujados por el ritmo del tajaraste y el buen vino de la zona, lo soportan con alegría...

De todas las casas, salen grupos de personas a la orilla de la carretera, para verlos pasar o para ofrecerles agua o ayuda…

Al final de la carretera empichada, la comitiva se detiene. Allí empieza el camino hacia el monte por las antiguas veredas… Una voz, corre desde el primero de la comitiva hasta el último: “último cigarro”… Todos se relajan, cantan, hacen bromas, bailan y apuran las últimas caladas… Son estos hombres y mujeres, gente que respetan el monte, que lo cuidan y lo miman. Los poleyeros, sienten un gran respeto por la naturaleza. Saben de desgracias y que no tienen segunda oportunidad. Ellos no quieren empañar una jornada que promete alegría, diversión y devoción.

En el lugar conocido como Las Arenas Negras, son esperados los romeros por los madrugadores que han tenido que transportar la comida y la bebida. El frío de la noche, en este lugar próximo al Teide, se acentúa, pero nadie quiere perderse el aire de fiesta que se monta en torno al fuego de cada asadero...

La noche transcurre alegre y bullanguera... Unos se dedican a conversar; otros intentan conciliar unas horas de descanso después de la intensa jornada; pero los más, bailan y cantan isas, folias, malagueñas o el ancestral y repetidito ritmo del tajaraste.

Cuando clarea el día, Gonzalo, organiza la comitiva de regreso. Engalana con ramitos de poleo su bastón de mando, añadiéndole la bandera española... Los poleyeros, se van arremolinado en su entorno y con sus "jaces" a la espalda, se internan en la espesura del monte por intrincadas veredas, siguiendo al veterano guía... Surgen espontáneos “vivas” a La Virgen del Amparo, al Presidente de la Comisión, al Macho del Ebro, etc.

A la llegada a la zona conocida como las Abiertas, se hace un alto en el camino y el Presidente de la Comisión ofrece un brindis. El reconfortante trago de parra da nuevos bríos a los romeros, para continuar camino.

Parte de nuevo la comitiva hacia el Lomo de La Vega, donde tendrá lugar el encuentro con la Comisión de Fiestas.

Gonzalo, “el macho del Ebro”, es hombre de respeto… Cada orden de Gonzalo es acatada por todos pues como presidente de la Comisión del Poleo, es quien indica los descansos y las horas de partida... Si se pasa por la casa de algún fallecido, ordena silencio durante un buen tramo...

La comisión que va al encuentro de los poleyeros, parte de la Media Naranja, la Comisión hacia el Lomo de la Vega... suben por el viejo camino del Sabuquero y antes de llegar a la cima los recibe el Presidente de la Comisión del Poleo... Las dos comitivas se encuentran en la loma... Los presidentes hacen la Venia, acto este que viene a sublimar el encuentro y el agradecimiento... se colocan rodilla en tierra y cruzan de abajo a arriba tres veces las banderas... Después suben todos hasta una terraza conocida como "La vista de los poleyeros" donde hacen un breve descanso en el que no faltan las manifestaciones de alegría... suenan los bucios y el tajaraste animado por la orquesta del poleo... y continúan camino abajo por El Sabuquero...

Hay algún síntoma de agotamiento, pero la camaradería que existe en este acto festero socorre y reanima a los mayores... La comitiva llega hasta El Calvario de afuera, donde según la tradición se apareció La Virgen... Ante la diminuta capilla, el presidente de la comisión del poleo de rodillas y descubierto coloca algunos gajos de poleo en los huequitos del tronco que allí se guarda y venera; lo mismo hicieron muchos de los romeros que lo acompañaban... y desde allí, la comitiva se dirigió, hasta La Patita... A encontrase con la comisión de La Rama que había partido hacia Redondo para traer ramos de laurel, de loro y otros ejemplares de laurisilva.

En medio de la carretera, el presidente del Poleo y de la Rama se hicieron la venia y tras cruzarse la bandera por tres veces se fundieron en un emotivo abrazo para partir… El párroco de la ermita de El Amparo, es muy especial. Su carácter agrio y poco participativo transmite que no es de su gusto este festejo retrasando el final de los oficios religiosos mientras los poseyeres, cargados, con mucho sueño y agotados por el esfuerzo esperan en las inmediaciones de la ermita hasta que terminen la santa misa, dura más de dos horas…

La espera ha sido larga pero ha merecido la pena...

Centenares de poleyeros ofrecen como testimonio de devoción, ramitas de poleo a La Virgen del Amparo. La fila parece interminable y empieza a respirarse un alegre ambiente festivo.

Después, una larga fila de vehículos cargados de poleo y otros ramos se desplazan por todo el municipio entregando a los vecinos la aromática hierba como invitación a la fiesta. Juntos, posteriormente, hacia la plaza de el Amparo.

Una de las tantas tradiciones perdidas se registra en las afueras de la ermita: “Las Novenas”. Estas promesas, comenzaban el 26 de julio y finalizaban el 3 de agosto. Para efectuarlas, piñas de pino eran colocadas en montoncitos que se situaban frente a la iglesia y se quemaban al oscurecer y el oferente permanecía rezando, a pie de la pequeña hoguera. En caso de ser muchas las promesas acudían al Mayordomo que era el encargado de distribuir el orden del encendido. Al encenderse, repicaban las campanas y los tañidos del tambor.

A partir de 1.962, año en que se otorgó a la iglesia la categoría de parroquia, determinados párrocos aconsejaron a los fieles que las novenas no debían consistir en quemar piñas sino en orar en el interior del templo... Y así, con el tiempo, fueron desapareciendo.

Otro de los aspectos que se ha perdido de estas fiestas son las comedias. Innumerables son las que escribió Don Hermenegildo Socas. Se distribuían en tres actos, siguiendo la norma del puro y antiguo teatro popular y se representaban en rústicos escenarios. Tenían un fuerte sentido crítico, censurando comportamientos humanos, pero alterando los nombres para no herir. Vamos, se desempolvaba el pecado pero no al pecador.

Las comedias las representaban siempre hombres, porque a las mujeres no se les permitía subir al escenario. Cuando había que poner en escena a una mujer así, guapetona, siempre se buscaba un chico que pudiera imitarla, que fuera aparente.

Las comedias eran costumbristas. Siempre basadas en cosas que sucedían. La gente se reía, se reían precisamente de las cosas que estaban pasando.

La tradición de engalanar el Pórtico de La Media Naranja con cestos adornados de frutas, se mantiene aún viva en la intimidad de algunos hogares de El Amparo… Esta costumbre se ha venido perpetuando a lo largo de los tiempos, pasando de generación en generación hasta hoy...

Los cestos, simbolizan la abundancia y comienzan a adornarse la antevíspera de la fiesta. En un ambiente distendido, se enhebran enormes ristras de papas, de madroños, de manzanas o de peras, previamente seleccionadas.

También se usan otros frutos que ofrece la fértil tierra norteña... Una vez colocadas las frutas y hortalizas sobre los cestos, se cubren los huecos con ramitas de poleo...

Debajo de los cestos se añaden nombres de los continuadores de la tradición.

Es gratificante, vivir la intensidad de estos trajines familiares. Son muchas horas restadas al descanso de un trabajo concienzudo en el que va impreso todo el saber ancestral de cada familia...

Paralelamente, esa misma noche, se confeccionan los bollos, una de las características más antiguas de las fiestas de El Amparo. Simbolizan la felicidad, la pretensión de un matrimonio feliz...

Aunque son los padres los que costean la confección, los bollos se identifican con sus descendientes, persiguiendo con ello la aproximación de dos jóvenes de distinto sexo. La muchacha pone una letra con la inicial del joven por el que suspira y éste lleva un machango...

Los bollos, que tienen un aspecto multicolor… Las hábiles manos artesanas de pastillaje coronan las figuritas que tienen distintas formas, palomas, mariposas, florecillas, pajarillos. Son figuritas de azúcar y muy delicadas... Esta tarea se prolonga durante casi toda la noche hasta que quedan listos para su traslado a la Media Naranja...

A media mañana, miembros de la Comisión de fiestas, acompañados de la orquesta del Poleo, trasladan los cestos hasta La Media Naranja, para colgarlos en el pórtico de la iglesia.

Los camarotes y el tajaraste que anuncian el traslado, llaman la atención de los vecinos, que se acercan al paso de la comitiva para ver culminado este trabajo tan tradicional.

En la Media Naranja, se colocan con mucho esfuerzo y sumo cuidado los primeros cestos de frutas...

Todos van ocupando su lugar bajo los arcos o el artesonado de la Media Naranja...

Después del mediodía, el Presidente de la Comisión, y la omnipresente orquesta del Poleo, acompañan a algunas mujeres que como es tradicional llevan sobre sus cabezas los vistosos bollos... Acompañadas por la música del tajaraste, y las explosiones de camarotes y voladores, la comitiva hace el trayecto entre la panadería y el pórtico de la iglesia.

Después, el bullicio de la calle se transforma en sentido recogimiento cuando se oficia la misa solemne en honor de la Virgen de El Amparo...

Finalizada la misa se organiza la procesión... La Virgen de El Amparo, sale del templo acompañada por Santo Domingo... En la plaza, recibe el homenaje de los jóvenes ampareros, ataviados con el traje típico de Tenerife que, bailan ante ella el tradicional tajaraste... Después, el cortejo, precedido siempre por los bailarines y la Orquesta del Poleo, inicia un largo recorrido en el que participan muchos ampareros, romeros y devotos venidos de otros lugares...

Pero el alma del festejo, el rito que le da vida, es el tajaraste: una de las herencias más hondas de la cultura de Canarias. Precioso y ancestral legado que con sugestivas variantes cuenta con especial protagonismo en las zonas monteras del norte de Tenerife. En El Amparo tiene un firme sustento.

Hasta principios de siglo, el tajaraste constituyó el baile principal y casi único. Pero con los instrumentos de cuerda y la llegada del acordeón, que desplazó a la primitiva flauta, pasando el tambor a tocarse con dos baquetas que le dan más presencia y carácter y se convierten en la voz del tajaraste.

Finalizada la procesión, y antes de que La Virgen, haga su entrada en el templo, contempla la quema de los fuegos que desde el Lomo de La Vega, se efectúa en su honor.

La exhibición pirotécnica es seguida por los asistentes con expectación... Palmeras y descargas, tracas y carcasas iluminan y rubrican una y otra vez, el limpio cielo amparero...

Caída la tarde, se anima el baile hasta la madrugada. Y aunque la moderna orquesta en la plaza no deja de tocar los más modernos sones, es bajo la Media Naranja donde tiene lugar la verbena tradicional. La orquesta del Poleo ataca el tajaraste con redobladas energías y todos los presentes disfrutan del contagioso ritmo... Pocos se resistieron a la tentación de incorporarse a una de las filas sin saber si iban para la Vega o para El Amparo...

Son tiempos nuevos; pero lo esencial continua: la devoción de los ampareros por su virgen y la capacidad de buen humor y alegría para festejarla sostienen y garantizan que la tradición esta bien guardada en esta bella fiesta el Amparo.

ALFREDO AYALA OJEDA

4 comentarios:

  1. nota: ESTA INFORMACIÓN ESTA RECOGIDA A MEDIADOS DE LA DÉCADA DE LOS NOVENTA. ALGUNOS PERSONAJES YA NO ESTÁN ENTRE NOSOTROS Y, SEGURAMENTE, HABRÁ NOTABLES CAMBIOS EN EL SENTIDO DE LA FIESTA. EN BREVE, ACUDIRÉ DE NUEVO A RENOVAR MIS APUNTES Y SABER SI ESTA TRADICION DE LA "ROMERIA DEL POLEO", HA SIDO CAPAZ DE RESISTIR EL PASO DEL TIEMPO.
    UN SALUDO.

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  2. Exquisito este artículo, no sabía de esta fiesta pero es que nunca había oido hablar del tema, gracias por acercarnos con su sabiduría a todos los puntos de las islas.
    Saludos

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  3. BUENO, PUES LA PRÓXIMA SEMANA, SI ME QUEDAN UNOS MINUTILLOS, VOY A COMENZAR HACIENDO UN RINCÓN DE FIESTAS DONDE DE MANERA ABREVIADA IRÉ CONTANDO ALGUNAS DE LAS NUMEROSAS QUE HE VIVIDO. ASÍ DARÉ OPORTUNIDAD A LOS ASIDUOS AL BLOG A QUE PONGAN SUS VIVENCIAS, SU CRITERIO O SUS APUNTES...
    GRACIAS ANÓNIMO POR LA CUENTA QUE ME TRAE.
    UN SALUDO

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  4. Hola, me ha gustado mucho la descripción de las fiestas de la Virgen del Amparo, ya que le tengo mucho cariño a esa zona y también porque se nombra a Pancho Ramón, que fue el bisabuelo de mi abuela y el macho del Ebro que también mi bisabuela me hablaba mucho de él.
    Mi abuela siempre me cuenta la historia de como Pancho Ramón descubrió la cruz dentro del árbol.

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