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domingo, 22 de agosto de 2010

* EL RAMO: UN SÍMBOLO

El día 16 de agosto de cada año se celebra en Arure, en la isla de La Gomera, una de las grandes fiestas de tradición.

Arure, antiguo territorio de Oroné y cuna de Hupalupa, Mencey aborigen, fue cabeza de municipio hasta 1941, en la que se cambia la sede del ayuntamiento a Valle Gran Rey. Arure, tiene una altitud de 700 m sobre el nivel del mar.

La sequía de hombres, animales y platas dejó en sobre los años 40, vacío el municipio. Las carencias de medios elementales, empujó a los lugareños a emigrar a Venezuela y al sur de Tenerife. Las zonas altas de la isla son los que más han sentido el proceso de la emigración quedando el pueblo como alojamiento de nuestros mayores que son los que se dedican al cultivo de unos pequeños huertos de los que obtienen principalmente tomates y papas y granos: cebada, millo, trigo, chícharos y lentejas. También, algunas viñas, un puñado de cabras y algún que otro cerdo.

En esta época del año, se festeja San Salvador Bendito, patrono del ganado pero también en la zona de Arure se celebra La Virgen de La Salud. Gira en torno a ellos la acción ritual del festejo centrado, principalmente, en la confección de un ramo que simboliza la unión de todo un pueblo y el pago de la promesa…

El Ramo es un pequeño árbol de unos, aproximadamente, 30/40 Kg. De peso, formado por un tronco de caña dulce forrado con helechos de monte y adornado con flores del tiempo como flor de mundo o geranios, tiernas piñas, naranjas, plátanos, aguacates, melocotones diversos, higos picos rojos y blancos, higos de leche, ciruelas, manzanas, duraznos, pepinos, mangos, uvas, pimientos dulces, peras de agua, todo coronado por una fruta grande y vistosa, una piña de Cuba, cuya denominación, al igual que la caña de azúcar, nos evoca a América, el nuevo mundo del que los gomeros, y canarios en general, hemos dependido tanto. Todos los frutos se dan en la isla. Tres zonas, se dedican a distinto cultivos. La caña de azúcar, aguacates, plátanos y mangos, se obtienen en la zona baja de Valle Gran Rey; higos y melocotones, bajando a Taguluche y el resto, en la zona de Arure.

Es todo un arte, confeccionar un ramo. Recuerdo a don Juan Santos, parsimonioso, con devoción, preparando en el interior de un garaje o local… Ir con él a buscar los helechos por los alrededores de Arure, cuando me contaba cómo se curaba la hernia en su isla natal. También a su hija Margarita Santos, heredera de la sabiduría de su padre… y por último a Cheo, hermano de Efigenia…

Juan Santos culminando el ramo para La Virgen de La Salud

Los cambios de un artesano a otro fueron notables. Con Juan Santos, el soporte era la caña de azúcar, con Cheo, era ya un artilugio que venía preparado con un grueso palo, a modo de eje central.

El palo que sustenta al ramo tiene unos 80 cm de longitud y 3 cm de diámetro, es redondo y en la parte superior suele ponerse una varilla de hierro, donde a modo de corona se coloca una vistosa fruta que suele ser una piña, como recordando la constante del isleño: la emigración.

El ramo, ha ido evolucionando… Así, las varillas de flexible mimbre, se ha sustituido por alambres… Antes esta delicada labor, requería emplear más tiempo. Hoy, confeccionar un ramo se invierte unas dos horas aproximadamente. Los alambres que van sujetos al eje, forman una especie de melón y se forra con helechas que se atan con finísimas tiras de plataneras. Las frutas que se van añadiendo, tiene ese colchón amortiguador que permite que las frutas no se muelan… El Ramo, se monta en familia, con el asesoramiento de un especialista y numerosos colaboradores… Durante la confección, las mujeres atienden a cuantos llegan al lugar con distintos productos de repostería, vino o parra. Los gastos corren por cuenta de la persona que ofrece la promesa. También se encarga de comprar voladores y de encargar la misa.

Los frutos son seleccionados por el autor de la promesa, pero generalmente ofrecidos gratuitamente por agricultores de Arure, Valle Gran Rey y Taguluche.


El Ramo, colocado sobre una peana, es llevado a la hora señalada por la familia a la iglesia, seguida de los tocadores (tambor y chácaras).

Es colocado al lado derecho del altar. Tras la misa se sale en procesión. El ramo ocupa su lugar inmediatamente detrás del santo o virgen, mientras tocadores y bailarines en su larga fila, tejen y destejen el camino.

En cada paso importante los cohetes indican el lugar donde se encuentra la comitiva, el santo y El Ramo. La entrada en la plaza constituye un momento importante, aumentando la participación en la danza. Tras hacer por tres veces la venia cara a la plaza y al pueblo, santo y Ramo se despiden, siendo depositados en la Iglesia.

Posteriormente, El Ramo es llevado por el autor de la promesa, rodeado de familiares y tocadores, en dirección a la casa del que lo confeccionará el año próximo. Este se apresura a recibirlo en la puerta.

El o la encargada de hacer la ofrenda el próximo año, invita a todos a un brindis con diversos productos de repostería tradicional: dulces, bollos, miel de palma, torta de cuajada, carne de oveja o cabra y parra o vino del país.

El Ramo queda depositado en la nueva familia donde será consumido. El año próximo lo repondrá, entregándolo bendecido a otro vecino.

Larga es la lista que existe en Arure de personas que piden por la salud o por el ganado. Cuando yo estuve haciendo este trabajo, primero para televisión española en canarias en la serie "SENDEROS ISLEÑOS" (1.996) y, posteriormente para televisión canaria para el programa

"ANDAR CANARIAS" (2.003), El Ramo estaba comprometido hasta el año 2.008. Además recogí el dato curioso que la persona que lleva la lista está en Venezuela y cada año regresa para avisar con dos o tres años de antelación a las personas que han encargado el Ramo… Solo, me dijeron los propios del lugar, hay una salvedad o una excepción: en caso de alguna curación “milagrosa” se altera el orden establecido.

El Ramo constituye uno de los símbolos centrales de la cultura gomera.


Nota del autor: hasta aquí, a grandes rasgos, es el ceremonial de El Ramo. Lo he querido contar mirándolo desde dos ópticas diferencias.

Una esta que hoy acaba de leer, amigo lector, más esquelética, muestra los caminos y el ritual de manera simple. La otra que quiero ofrecer la próxima semana será más literaria, más exhaustiva...

Quiero agradecer a cuantos de una manera u otra me tendieron la mano para hacer posible estos dos programas dedicados uno a La Virgen de la Salud y otro a San Salvador, a mi apreciada amiga Conchita, Premio Canarias, que en su restaurante en la cresta de Arure me contó detalles interesantes sobre el festejo y me preparó un potaje que me sirvió en una mortera... A mi amigo Juan Santos, que en la Gloria del Señor esté, que con su hablar pausado, me contó no solo aspectos de la confección del ramo, sino también otros muchos aspectos folclóricos de la zona; a su hija Margarita Santos, depositaria de la sabiduría de su padre; a Isidro Ortiz que nos regaló con sus conocimientos y con su grupo de chácaras y tambores, una jornada de hondo sentimiento.

ALFREDO AYALA OJEDA

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