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lunes, 28 de junio de 2010

* LOS PÁJAROS CONTRA LAS ESCOPETAS...

Recuerdo en cierta ocasión que en una de las encuestas de Televisión Española en Canarias, realizadas en la calle para pulsar la opinión de la gente sobre el reciente fallecimiento de Francisco Franco, que se le preguntó a una señora muy entradita en años... ¿"quiere usted opinar sobre lo de Franco"?

- la señora, media sorda, con su pañuelo negro cubriéndole la cabeza, se tocó los bolsillos del delantal y contestó en tono lastimero: "no tengo suelto".

Era cómo un diálogo entre besugos... Pero este sucedido tuvo lugar allá, a finales de 1.975.

Eran tiempos en que el profesor o maestro de escuela era algo, casi sagrado. Gozaba de respeto y veneración y sus opiniones eran siempre tenidas muy en cuenta. El profesor, claro, era, para la gente menuda, un referente. Incluso, se le cedía la acera, cosa que ya está en desuso, aunque algunos, incluso te aflojaban un guantazo, un capón, galletón o un reglazo que te hacían ver las estrellas. Tus padres en casa, para no quitarle la autoridad al "profe", pues solían sentenciar, cuando te quejabas del duro trato del maestro, aquello tan manido por la de veces que lo escuchabas: "La letra con sangre, entra"... Pero los tiempos se han ido amorosando, las relaciones entre profesores y alumnos, en un mundo tan cambiante en que ya los padres se ufanan, alardean y se jactan justificando el sinsentido “mi hijo es mi amigo”. ¿cómo se puede ser amigo y padre a la vez y no estar loco?...pero bueno a lo que vamos. Las relaciones alumno/profesor, son más amigables y lo que antes el maestro disfrutaba, por decirlo de alguna manera, imponiendo su criterio hoy las reglas de juego han cambiado y el educador se impone a base de sabiduría, de cariño, de tacto, de comprensión. Ejercen, como lo que debe ser un maestro o tutor: la prolongación de los padres en el cole.

Alumnos y alumnas que puntuaron a Mari Carmen

Y, en el Colegio Nicolás Aguiar Jiménez, en Guía de Gran Canaria, se han invertido los papeles, algo así como los pájaros contra las escopetas… Porque a final de curso, los estudiantes celebran un severísimo juicio a la profesora. Celebran su reunión y con juicio crítico evalúan su comportamiento. Por unos momentos, la seño, se transforma en alumna y tiembla para poder aprobar el curso con buena nota.


En este caso, Mari Carmen García Aguiar, sacó excelente nota y aunque necesita mejorar - siempre se necesita mejorar---salió airosa... ahora, podrá ir a la playa, al campo a seguir respirando con la tranquilidad que da el saber que su trabajo goza de la consideración del alumnado. Pero, siempre hay un pero, l@s alumn@s, preocupad@s por la Fiestas de Las Marias, una de las más auténticas tradiciones de Canarias, le han pedido en la puntuación referida, a la asignatura de "tocar la caracola", que aproveche el tiempo, que no sea remolona, que sea tenaz y persistente y que, si de aquí al próximo septiembre, en plena bajada desde Vergara, no sabe tocar el bucio, entonces, la suspenderán. Así que de momento, el alumnado ha sido tolerante con la profe y, de seguir sin sacarle un mísero sonido al bucio, le pondrán a un profesor para que le dé, las clases particulares pertinentes.

Así que a trabajar: ¡¡¡ Ánimo que tú puedes…!!! A mí me consta que llevas dos días practicándolo, y que quieres aprobar en septiembre.

Aplícate y no cambies nunca, es el deseo de tus alumnas, alumnos, de sus madres y padres.

¡¡Feliz verano, a tod@s!!

ALFREDO AYALA Y LYDIA DÍAZ

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