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domingo, 19 de septiembre de 2010

* LA PRESENCIA DE LOS CUERNOS DE CAZA EN LA FIESTA DE LAS MARÍAS DE GUÍA

De sobra conocida es la presencia de bucios o caracolas, cajas de guerra y demás instrumentos de similares características en la Fiesta de Las Marías de Guía, sin embargo, por el contrario, digamos que la inexorable oscuridad de los tiempos ha llevado al más profundo olvido a otro de los elementos de capital importancia antaño en la celebración de dicha festividad, nos referimos a los denominados “cuernos de caza”. Por este motivo, dado que además se trata de algo escasamente estudiado y acerca de lo que casi nada se sabía hasta ahora, hemos estimado interesante acercarnos al tema.

Entre la documentación que hemos hallado sobre ello, nos parece destacable, especialmente, las referencias etnohistóricas que deja escritas el cronista Néstor Álamo en un artículo dedicado a La Fiesta de Las Marías de Guía, publicado en el “Diario de Las Palmas” en su edición del viernes 20 de septiembre del año 1929, donde expresaba textualmente lo siguiente: “(…) Año tras año, la fe encendida ha venido celebrando la fiesta ofrecida hace casi un siglo. En los recuerdos de mi niñez ocupa lugar preferente la visión de esta guiense fiesta de "Las Marías". La víspera, a eso de las ocho de la mañana, las campanas y los voladores -a millares- anunciaban a la ciudad que la gente de los campos llevando la ofrenda anual de "la rama" había apuntado por la cuesta de Caraballo. La Señora, ataviada con sus galas mejores, acudía con toda solemnidad a esperar a sus hijos a la plazoleta de San Roque. Y era de ver el desbordamiento del cariño -cariño fervoroso, inalterable-, los vivas, los silbos, los gritos de emoción mal contenida que se escapaban de todos los pechos. Hombres y mujeres, portadores del ramaje de montes y laderas, agitaban en alto la ofrenda, al son de las cajas de guerra, de los caracoles, de los cuernos de caza. Aún se venía todos los años un viejo pastor octogenario, de capote y "nagüetas" cuyo "huijili" de despedida a la Virgen, ponía una emoción cierta en nuestras gargantas (…)”.

Los cuernos de caza, al igual que los bucios o caracolas, pertenecen a los llamados instrumentos aerófonos y su proceso de elaboración es bastante sencillo, ya que sólo es cuestión de adquirir un cuerno (bien sea de vaca, cabra, etc), vaciarlo, limpiarlo, hacerle un corte en el extremo a modo de embocadura, abrirle un agujero para introducir un hilo que permita colgárnoslo y ya está listo para ser sonado. En fin, tal y como se ha indicado a lo largo de este artículo, no cabe duda de que nuestros antepasados, además de los ya conocidos instrumentos sonoros, también emplearon los típicos y tradicionales cuernos de caza para ahuyentar a aquella horrible plaga de cigarras que asoló los campos grancanarios en el año 1811, de modo que particularmente, si se nos permite la opinión, abogamos por la idea de rescatar este peculiar elemento etnomusical de cara a próximas ediciones de la fiesta, puesto que todo lo que desde el rigor histórico vaya en beneficio de la Fiesta de Las Marías de Guía, por supuesto, bienvenido sea.

ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO

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