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domingo, 29 de septiembre de 2013

* GUADALUPE, MADRE MÍA, LA GOMERA EN TI CONFÍA

Las fiestas en honor a nuestra Señora la Virgen de Guadalupe comienzan en Puntallana, mucho antes de que el segundo lunes de octubre, se den cita en este lugar gomeros llegados de todos los rincones del Archipiélago, para festejar con toda solemnidad a su patrona.

Muchos días antes, meses incluso, familias enteras venían a instalarse en Puntallana y así, se aseguran un lugar donde quedarse para poder gozar con toda comodidad de esta celebración.

A medida que se avecina la festividad, regresan a la isla colombina una gran cantidad de emigrantes. Unos llegan de más allá del océano; otros, de las vecinas islas y, los más numerosos, los que están establecidos en el sur, que no es otro que el sur de la isla de Tenerife…

Numerosas visitas he realizado al domicilio de Nuestra Señora, en el apartado y solitario paraje de Puntallana. Numerosos, también, los recuerdos que guardo de cada una mis visitas. Algunas, casi cumpliendo con el pie de romance: “A Puntallana por tierra/ porque el mar se menella”… Unas visitas las he realizado para ultimar aquella serie de “Senderos Isleños” para Televisión Española en Canarias; otras para Televisión Canaria en aquella otra serie de “Andar Canarias” y a veces, como comentarista de la fiestas lustrales. También, en soledad, como un peregrino más… En ocasiones recogiendo la información que me facilitaba el amigo y estudioso Manolo Lino; otras conviviendo con Isidro Ortiz, ilustrándome con el lenguaje del silbo, de las chácaras, tambor gomero y romances o con Lily Ascanio, con la que el folclore gomero tiene una deuda de gratitud… También, en la cresta de la isla, en Arure, en casa de Conchita, sobre las promesas de los propios del lugar en el momento de sumarse la itinerante danza de procesión…

Me evado y me transporto y doy rienda a mi imaginación cuando en el interior del Santuario de Guadalupe, paseo detenidamente por las vitrinas y contemplo los numerosos exvotos que hablan de la gratitud de marineros y pescadores a su virgen que tan milagrosamente los protegió del mar y sus peligros…

Entre otros exvotos, me impresiona una cuerda, que salvó de la furia de un temporal a un náufrago mientras se ahogaban sus compañeros… O una cuidada trenza de muchacha, ofrendada a la virgen quien sabe por qué bienes concedidos... Hay recuerdos de quienes sanaron y reproducciones de navíos que por intercesión de la virgen no fueron tragados a los abismos del océano.
Y en cada visita, releo una y otra vez, la aparición de la Virgen…

"CUENTASE QUE AL AMANECER, VIERON DESDE LA NAO UN MISTERIOSO RESPLANDOR EN LA COSTA DE PUNTALLANA-. ACERCÁNDOSE CAUTELOSOS LOS MARINE¬ROS, DESCUBRIERON QUE LA LUZ PROCEDÍA DE LA CUEVA EN LA QUE HALLARON LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA. LLEVÁRONLA DEVOTAMENTE A LA NAVE Y DISPUSIÉRONSE A RENAUDAR LA TRAVESÍA. PERO EL BARCO NO SE MOVIÓ, PESE A SERLE EL VIENTO FAVORABLE, Y MIENTRAS, UNA BANDADA DE PALOMAS REVOLOTEABAN EN TORNO AL NAVÍO.

COMPRENDIERON ENTONCES EL SIGNIFICADO DEL RARO PRODIGIO Y RESOLVIERON DEVOLVER LA SANTA IMAGEN AL LUGAR DEL HALLAZGO, DECIDIENDO RECALAR EN LA BAHÍA DE LA VILLA PARA DAR CUENTA DEL CELESTIAL SUCESO. AL ENTERARSE, TODO EL PUEBLO CELEBRÓ CON GRAN JÚBILO LA APARICIÓN DE LA VIRGEN DE PUNTALLANA, Y ACUDIÓ PRESTO A VENERARLA, ACLAMÁNDOLA COMO PATRONA DE LA ISLA Y PROMETIÉNDOLE EDIFICIAR AQUÍ ESTA ERMITA A NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE PARA PERPETUAR MEMORIA Y DEVOCIÓN".

A la salida del hogar de mi señora, busco por los alrededores el mato de salado, como testimonio de mi visita…
Ramito de Salado/ ramito verde…

ALFREDO AYALA OJEDA

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