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martes, 24 de septiembre de 2013

* “EL FLACO”, “EL MAGO”, LA MARCA VALERÓN

Puntual, cual novio en el zaguán de la chiquilla, nos sentamos ante el televisor mi mujer, Lydia Díaz y yo. Jugaba nuestro equipo amarillo y eso, para nosotros,  es religión.
  
Estábamos esperanzados con la nueva Unión Deportiva. Le decía a Lydia: están todas las piezas del reloj. Falta el engranaje para que la maquinaria se ponga en marcha y funcione. Hay que tener paciencia, mucha paciencia.  El maestro relojero (Lobera), sabrá darle el toque justo. Sabe que tiene equipo. Sabe, también que tiene un problema que ya quisiera tener para sí todos los entrenadores: ¿a quién alinear? Por eso solo hay que dejarlo a su aire para que en los entrenos saque sus conclusiones y atine con sus decisiones…

Las Palmas, hizo su partido. Lo controló y poco a poco se fue adueñando de la situación hasta que dio los zarpazos necesarios para salir victoriosa ante un rival que apunta  a los primeros puestos de la tabla.

Llegó el minuto 70. Salió del terreno de juego, “El Mago”, “El Flaco”: La marca Valerón, ejemplo del fútbol canario y del deporte… El público, generoso, puesto en pie, agradecía, con sonora ovación, su brillante andadura sobre los campos…  Era un sentido homenaje a nuestro hidalgo. Un hombre sencillo, humilde, que salió de un rincón de Gran Canaria para engrandecer el deporte rey… Un hombre que da brillo al club, a nuestro fútbol y al talante el isleño.

Mientras los comentaristas de radio y televisión comentaban el momento, me venían los viejos recuerdos como aquel tropiezo fortuito en una guagua con Alfonso Silva “El Maestro”… Hacía tiempo que no nos veíamos y con el cariño y respeto que siempre le tuve, lo saludé con un: ¡Maestro!... Y me respondió: Amigo Ayala, eso fue hace muchos años. Ahora soy Alfonso Silva, el mismito amigo que jugó contigo numerosas partidas de billar…

También me vino el recuerdo del viejo maestro Camurria que cuando decidió colgar los pantalones de lucha y retirarse de los terreros, tuvo que hacer un peregrinaje por las islas mayores diciendo adiós, con los brazos alzados, el corazón en un puño y lágrimas en los ojos. Camurria era entonces, un luchador auténticamente regional de las siete islas, al que el público iba no  a verle defender a su bando sino a ver su insuperable arte.

Juanito Valerón,”El Flaco”, “El Mago”, “El Mariscal de Campo”, de nuestro equipillo amarillo, nos llena de orgullo. Disfrutemos de su fútbol… 

ALFREDO AYALA OJEDA

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