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domingo, 20 de marzo de 2011

* ENCUENTRO AFORTUNADO CON “LATITUD SON”

Hay cosas que nunca mueren...

“La Bodega de Julián”, como “Tenderete” , “Canarias Viva”, “ El otro Archipiélago” , “Perfiles Isleños”, Senderos Isleños”, “El Pueblo Canta”, “Andar Canarias”, “Fiestas y Romerías”, entre otros muchos me han permitido estar siempre en contacto con nuestra gente. En tiempos de juventud, le pegaba a todos los deportes, boxeo de mentirijilla, futbol, en infantiles (jugué en el Heliodoro), natación y el deporte de mi vida, la vieja lucha canaria, entrenado en el Adargoma de Las Palmas, donde habían auténticos ases, altos faros y jóvenes pollos… Pues toda esa actividad, de una manera u otra que me han fijado el rumbo prendieron en mí, la llama de la pasión por lo nuestro… Escuchando y hablando; leyendo y preguntando; caminando con los ojos abiertos y las “entendederas” puestas como me decía el amigo Paco Navarro…

En la última década, al soco del programa La Bodega de Julián, conocí a muchísima gente nueva vinculada al folclore o música popular y al término de la grabación cuando las notas del timplillo, guitarras y laudes se habían ganado el merecido descanso, nos sentábamos al calorcito de la cueva de Julio “el Tiznao” a compartir en sana amistad unos platos de carne con papas, costillas “conejo volador” ( así llamaba Julio al Pollo con papas), bien regado por el vino de la tierra … entonces era el momento justo de entablar la conversa, de acercarme al intérprete, saber de sus inquietudes, sus gustos musicales… los problemas reales y las soluciones posibles…

Claro, algunos llegan más que otros y una de esas noches en que el intenso frío hace mella y juro que hace falta reunir la valentía suficiente para abandonar tan cálido lugar, hablé intensamente con Ramón Medina, activo colaborador del programa. El me contó la breve historia de su grupo: Latitud Son… “sonidos que hablan de recuerdos… que forman parte de nuestra vida, de nuestra historia…”

Así, con mesura, fue describiendo Latitud Son… Sus palabras, me hicieron recordar aquella vieja frase: El sándalo, no guarda rencor. Gratifica con su aroma al leñador que con su hacha que le arrancó la vida…

Y seguía el amigo, contándome los sentimientos que envuelven al grupo… “sonidos y sensaciones que marcan nuestro camino, que parecían momentáneamente dormidas… que evoca y reivindican la raíz de nuestro pueblo…"



Hoy, entré en su página. Quería desempolvar viejos recuerdos. Repaso con lentitud su breve y a la vez extenso historial. Los momentos de su fundación, sus voces, sus cuerdas… Y les dejo con cuanto publicita el grupo que son los que saben, mejor que nadie, lo que hacen, lo que ofrecen y hasta donde quieren llegar…

Como si de la letra de un bolero se tratase, pero de esos con final feliz, la historia de este grupo tinerfeño se remonta a cinco años atrás, cuando Domingo Hernández, junto a su compañero de parrandas de toda la vida, Ramón Medina, deciden profesionalizar sus anhelos y emprender un largo camino, que los ha llevado a cambiar, crecer, compartir y aprender.

En estos últimos años el grupo se ha enriquecido por aportes de sus grandes músicos profesionales quienes le han dado con su esfuerzo una personal impronta, haciendo de Latitud Son una suma de talentos e ideas que difieren, pero que se aglutinan en un sonido que no tiene tiempo, ni pasado, sólo un infinito de futuro y posibilidades. Ideas generadas y desarrolladas por ellos mismos y que hacen de esta agrupación un bloque sólido, capaz de plantear sus propios términos dentro de un formato que parece no agotarse nunca.

En Agosto de 2009 se juntan con el músico Wilmer Rodríguez, quien recibe el encargo de realizar la producción musical, de su primer álbum, quien pone en juego todo su saber hacer para conseguir cohesionar el sonido del grupo, y plantear un trabajo discográfico distinto dentro del panorama musical isleño.

Actualmente Latitud Son está conformado por once músicos: como solistas Alejandro Mendoza, Ángeles González, Javier Rodríguez y Melisa Mendoza quien también incorpora el Oboe, Ángel Suárez, Juan José Alonso, Juan Carlos Negrín Rodríguez en las cuerdas, José Francisco Díaz en el bajo y Ramón Medina con Domingo Hernández quienes le dan el característico timbre de los requintos.

ALFREDO AYALA OJEDA

2 comentarios:

  1. Manuel Marcos Rivero Valido20 de marzo de 2011, 19:40

    Muy lindos recuerdos como siempre en sus escritos.Un saludo.

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  2. MUCHISIMAS GRACIAS AMIGO ALFREDO, Y TAMBIEN A LYDIA POR ACORDARSE DE NOSOTROS.UN SALUDO

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