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miércoles, 20 de enero de 2010

* FUERTE BROMA, CABALLERO

La Unión deportiva Las Palmas, nuestro equipillo amarillo, allá por sus inicios, tenía situada su sede en la Calle Luis Antúnez, en el número 1… La citada calle hace frontera con Ciudad Jardín… Eran unos momentos delicados en los que se carecía de toda clase de recursos…Eran tiempos en que no se tenía ni pa´pagar a la señora que lavaba la ropa del equipo… La situación inicial, era tan penosa que el teléfono del club estaba situado en el populoso bar Vigo, frente mismo a la sede…


Un poquito más abajo, haciendo esquina con León y Castillo, otro barcito muy popular, el de "Pancho Monea”, tenía una actividad intensa y una clientela que podíamos decir “fija”. Pancho Monea, era un hombre con mucha chispa… había sido futbolista y gozaba de consideración entre los asiduos…

En el bar de Pancho Monea se estilaba jugar partidas al subastao y al dominó… allí, por turno, las sillas del bar era como camas de los submarinos…se levantaban unos y se sentaba otros…vamos que el asiento no se enfriaba nada más que cuando Pancho cerraba… Entre los habituales, estaba Cirilo… Cirilo era, el mirón…ese clásico que al jugador no le gusta que esté cerca, que todo lo sabe, aunque no largue palabra…Cirilo solo con un gesto aprobaba o suspendía el acierto o el error del jugador… Y ¡coño!, ¡¡eso jode!!

Pero Cirilo, como humano que era, también descansaba…vamos que se daba sus cabezaditas… para ello, llegado el momento, le daba la vuelta a la silla y usaba el respaldo de la silla para apoyar los brazos y, sobre ellos, inclinaba la cabeza… Entonces, ronquido va y ronquido viene que exasperaban a los que allí estaban… Un día, un gracioso tocado con esa capilla de mala "milk", decidió gastarle una broma a Cirilo, para acabar con tan desagradable situación… habló con los que estaban en el bar y todos asintieron…

La cabezadilla de Cirilo, hay que decirlo, tenía una duración inglesa… empezaba a la hora en punto y terminaba 20 minutos más tarde… Era tan puntual que la convocatoria de su cabezadita parecía que eran citaciones que le enviaban desde el Juzgado… Al despertarse miraba su “longines” y con un gesto, aprobaba la cabezadilla.

La broma consistía en cerrar las puertas del local, apagar las luces, no fumar, ni encender mechero o fósforos y seguir jugando a oscuras como si nada pasara…

Y claro, llegado el momento, con Cirilo dormidito, se cerraron las puertas, el local se quedó más oscuro que el sobaco de un cuervo y las voces seguían: “no… si tú te doblas, a mi no me dejas salir… eso me pasa por jugar con quien no sabe….en la otra mesa…¡envío!, en fin las voces más elevaditas para sacar a Cirilo de la profundidad del sueño…. Cirilo se despertó… con los ojos de par en par, no veía un carajo mientras seguía escuchando a los demás que la partida se desarrollaba con normalidad…

El corazón de Cirilo se movía como un flan y cada vez se aceleraba más…no daba crédito a comprender lo que pasaba… de pronto, rompió su silencio….

¡¡¡¡SOCÓRRANME!!!!, ¡¡¡¡AUXILIO!!!! ¡¡¡POR FAVOR, ESTOY CIEGO!!! ¡¡¡SÁQUENME DE AQUÍ…. ¡¡¡RÁPIDO, UN MÉDICO!!!

Claro las risas aparecieron y el descojono fue tremendo…las luces se encendieron y, dicen las malas lenguas que Cirilo, jamás cambió la posición de la silla ni se pegó ninguna cabezadita más en el bar de Pancho Ponea…

ALFREDO AYALA OJEDA

3 comentarios:

  1. Maestro, mire que me reí en la sobremesa de hoy, ¿esto sucedió realmente?, ¿usted lo vivió? es que es tan simpática la anécdota.

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  2. PODRÍA DECIR QUE SI... PORQUE EN ESA FECHA, EL MUNDO CANARIO CASI SE MOVÍA POR LAS INMEDIACIONES DE LA UNIÓN DEPORTIVA, EL BAR VIGO, EL ESTADIO INSULAR Y EL BAR DE PANCHO MONEA.. CONOCÍA AL PERSONAJE, AUNQUE LE CAMBIÉ NOMBRE, POR UN QUITAME ALLÁ ESAS PAJAS, PERO LA HISTORIA DEL DÍA DE "AUTOS", ME CONTARON CON DOS VERSIONES QUE VENÍAN A DESEMBOCAR EN ESTA BROMA REPLETA DE MALA UVA
    GRACIAS POR LEERME, ROSARIO...

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  3. ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO.21 de enero de 2010, 14:04

    Amigo Alfredo, sin duda, esta narración es buenísima. Curiosamente, existe otra versión muy similar a ésta que tuvo lugar en el Gabinete Literario, con un señor que cada día se quedaba dormido leyendo el periódico…, y le hicieron la misma broma.

    Un abrazo grande,

    ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO.

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