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lunes, 18 de enero de 2010

* DENOMINACIÓN DE LOS NOMBRES DE NUESTRAS ISLAS

Las Islas Canarias, encrucijada en las vías de comunicación de tres continentes, han sido prácticamente desconocidas hasta tiempos históricos, el estudio de su origen y la época de formación del archipiélago, es todavía una incógnita, pese a la variedad de teorías sustentadas, materia que se presta a muchas conjeturas, objeto de un incompleto conocimiento que tal vez no llegue a saberse nunca, las erupciones, con movimientos de emersión y aproximación hacia el Continente y en el segundo, con los hundimientos y aislamientos del archipiélago.

Pero en la actualidad, todas las islas tienden a levantarse y nos encontramos, según el parecer de los científicos, en un postrer y débil estadio de manifestaciones eruptivas, Las Islas Canarias han conseguido ya plena insularidad, ya que grandes fondos marinos son verdaderos abismos oceánicos y las aíslan del continente africano y entre sí, pudiendo decirse que no sólo el archipiélago se ha independizado definitivamente de África, sino que cada isla sigue dentro del conjunto, una vida especial con características en cierto modo propia.


Agustín Millares Torres, en su Historia General de las Islas Canarias, dice textualmente: "Las Islas Canarias" colocadas en una de las más favorecidas latitudes del Globo, envueltas en el misterio de lo desconocido y rodeadas de un Océano de ignorados límites, fueron desde luego designadas como el lugar escogido por los dioses para que las almas de los justos gozaran de esa eterna felicidad prometida a sus virtudes.

Éste fue pues, el primer nombre que se dio al archipiélago, recibiendo después el de Campos Elíseos, mansión de los Bienaventurados, Paraíso de los Elegidos, Islas Felices y otros análogos. Posteriormente, las islas van adquiriendo cada una de ellas su denominación propia, que varía según el gusto de los cartógrafos y geógrafos. Entre estas denominaciones encontramos las de Atlántidas en recuerdo de la fábula de las hijas del rey Atlas, y Hespérides en recuerdo a las seis doncellas que guardaban el jardín de las manzanas de oro.

Pero analicemos sus nombres posteriores, parece estar claro que la Isla de Gran Canaria recibió siempre este nombre, siendo su aplicación a las demás algo posterior. Hay tres teorías del origen de la palabra -Canarias- Una de ellas la hace proceder del latín (Cannis (perro)) por los perros de grandes dimensiones que encontraron. Pero a la llegada de los capellanes de Bethencourt, se hace constar que en la isla de Gran Canaria los perros eran pequeños. Otros lo hacen derivar de unos pueblos del Atlas llamados Canarii. Y por último, con más fundamento (Canna o caña amarga) de que crece en el país, de la cual se hace una leche que es muy venenosa, y fue conocida por Juba, quien escribió tratado sobre ello.

Entre los guanches ya se conocían con nombre las islas por lo que:

•  La Isla de Gran Canaria se denominaba (Tamarán o país de valientes).

• La isla de Lanzarote, que por sus aborígenes, se denominaba (Titeroigatras) cuyo significado todavía es indescifrable, fue denominada Lanzarote en memoria del navegante genovés Lanciloto Maloxello.

• La Isla de Fuerteventura, designada (Erbania) por los guanches de Gran Canaria, y cuyo significado se desconoce, fue llamada posteriormente (Fortuite) por los franceses, aunque dicha etimología no está muy clara.

• La Isla de Tenerife, que primero recibió en un atlas francés el nombre de (Insula del Infierno) por el temor al Teide y sus erupciones casi constantes, prevaleció con el nombre de Tenerife, composición de (Tener) montaña de (Ife) blanca.

• La Isla de La Gomera, se denominó así desde el siglo XIII, y existen tres hipótesis: la primera, dice proceder de la palabra (Ghomerah) o tribu beréber que ocupo dicha isla. La segunda, dice proceder de (Goma), dado que existían numerosos lentiscos que producían goma. Y por último, de un español denominado Gómez, que le puso este nombre.

•  La Isla de La Palma, denominada (Benahoave) mi tierra, por los aborígenes, recibe su nombre actual, bien de los mallorquines, en recuerdo de su capital, o bien de las palmeras que en ella existen

•  La Isla del Hierro, denominada isla del (Ferro) desde el siglo XIV, recibió el nombre de (Ecerós) fuerte, entre sus primeros pobladores, y hay quien cree que al traducir esto al español, se tradujo sin dificultad como (Hierro).

Como se ve, y como afirma el mismo Agustín Millares Torres, son tan diversas las conjeturas, que sólo se puede exponer la diversidad de las mismas, pero no tomar partido por ellas.

EL CRÍTICO

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