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sábado, 29 de diciembre de 2012

* EL NACIMIENTO DE ARIDANE BETANCOR


Parece que fue ayer, cuando en casa de Solita Ojeda, mi madre, madrugadora como ella sola, llegado el mes de diciembre, limpiaba “a fondo”, afanosamente un rincón preferencial de la casa donde nací, en Las Alcaravaneras… Limpia, inmaculada la zona y despejado el lugar, nos convocaba para que le colocáramos una amplia, pesada y desvencijada mesa de riga que, para ocultar el lógico paso del tiempo y el uso, cubría con una sabanita… Ella, sacaba del fondo del ropero algunas figuritas, mutiladas y las limpiaba cuidadosamente… Nosotros, los galletoncitos, por las inmediaciones de la zona, buscábamos algunas piedras porosas que ella, artísticamente, iba colocando…
 
La rubia arena de Las Alcaravaneras, dibujaban el desierto de la vecina costa africana... La platina, el agua cristalina en la que nadaban aquellos patos, que había que estar colocando porque se quedaban con el pico en el agua y las patas al aire… La paja del pesebre se la pedíamos a Conchita, propietaria de una tiendita de aquellas de aceite y vinagre. La paja era la funda protectora de aquellas botellas de coñac… Las carencias, claro, eran muchas pero la voluntad que le poníamos sorteaban las dificultades….

Policarpo, un “amañao” que frecuentaba mi casa, se encargaba de la instalación eléctrica que nosotros, con los ojos como platos, con la respiración contenida, emocionados, seguíamos sin perdernos detalle… El éxtasis brotaba cuando el bombillo alumbraba el portal… Hoy, mirando la distancia en el tiempo, Policarpo era como la autoridad actual que acude a darle a la palanquita de inauguración de las luces de navidad… 


En esa vuelta atrás de recuerdos y nostalgias infantiles el pasado fin de semana, en compañía de Lydia, mi mujer, dispusimos cámara y ánimos para visitar un nacimiento que está enclavado en la Villa de Moya, concretamente en el Camino de San Fernando, número 23. Su autor, Aridane Betancor, lo es también del Belén que exhibe el Cabildo de Gran Canaria…

Bajamos una cuestita y en ese momento apareció Aridane… Mientras nos explicaba con todo lujo de detalles su belén, hizo un breve recorrido por su historia que se remonta a más de tres lustros… Todo empezó aquí… en un pequeño huerto que hay en el frontis de mi casa… Recuerdo que trabajé de lo lindo y cuando terminé, henchido de satisfacción, decidí que el próximo año, lo haría mayor. Y así fue, cada año, como yo, crece y se cuentan por miles los visitantes que recibo… Por momentos, algunos de los visitantes lo saludan… Son los asiduos, los que año tras año acuden puntuales a la cita con mi belén… Es, el Belén de Aridane, el mayor de cuantos he tenido ocasión de visitar. Está instalado en el interior de un garaje y tiene una superficie de unos 200 metros cuadrados… 


Una vistosa cueva, se transforma en portal mientras las norias y fuentes vivifican los campos y los pastores con sus ovejas deambulan por riscos y montes, observo la mirada ilusionada de Aridane… Es un belén que transmite la paciente labor de un artista que no ha descuidado detalles, ni en rusticidad ni iluminación, ni entrega… No quise hablar de dinero con Aridane, pero tan solo con ojear la dimensión y el gusto de este belenista, se comprende su gran esfuerzo económico que realiza sin otra ayuda que la propia…
 

Cada vez que tengo ocasión – ahora estoy en el paro- me desplazo a Murcia y allí voy adquiriendo las figuras que mis posibilidades económicas me permiten… Cada figura, es una pequeña historia a la que estoy unido para siempre… 


Bajo el lema “Sigue la estrella”, el Belen de Aridane Betancor que tiene su página web www.belenaridane.es , continúa llamando la atención de cuantos lo visitan…


Mi mujer y yo, deshicimos el camino comentando los detalles del encuentro con el artista y satisfechos, por haber presenciado una estampa navideña de indudable valor…

ALFREDO AYALA OJEDA

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