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miércoles, 26 de septiembre de 2012

* “PANCHITA”, MI FIEL COMPAÑERA…

Amanece en Ingenio Blanco… Desde su obligado encierro, antes de clarear el día, cantan los gallos despertando al vecindario… Son cantos de guerra que anuncian que la vida es lucha… Emplumados gladiadores que buscan y encuentran respuesta de iguales desde la hondura del barranco hasta la cresta de las montañas… Son cantos de desafíos… Repetitivos clarines de encuentros imposibles…


Lentamente, la zona cobra vida… En las alturas quiebra el azul del cielo, alguna gaviota de mirada distante que, ajena a cuanto le rodea, busca el mar para comenzar la faena… Una pareja de cernícalos peina la zona repetidamente en búsqueda del diario sustento…



“Panchita”, mi ninfa, parece oler el peligro, se pone de los nervios. De un lado a otro de su jaula, inquieta y alocada, empieza a desperezarse… “Panchita”, aletea ejercitándose incesantemente para mantenerse en plena forma. No sabe, creo, que tiene un ala cortada y que no existe la posibilidad de escape… Ella, desde que amanece en este rincón de Gran Canaria, de Santa María de Guía, me llama: “Alfre”. Desde que empieza a despuntar el día y adivina o siente mi presencia, agacha, de manera reverencial su cabecita para que le haga algunas caricias… Cada día, le preparo un cuenco con agua fresquita para que se asee… se limpia cuidadosamente y empieza su interminable alegato silbando, repitiendo su nombre, el mío o exclamaciones como ¡guapa!... “Panchita”, mirándola detenidamente, no es bella… Su traje de plumas no es vistoso… Sin embargo para mí, es única…Todos los días, un ritual inalterable se repite cuando le pongo comida, agua, baño y le abro su amplia jaula… Toma unas picaditas de agua, devora los granos y se asoma a su ventana de falsa de libertad… Silba, grita y llena la casa con sus retahílas… Yo, me siento en el ordenador, leo noticias y repaso los correos… Ella, cuando le apetece, vuela de la jaula y me busca para subirse a mi pie… me picotea con muchísimo mimo anunciándome que llegó a mi encuentro… Subida en mi pie se encuentra segura… Coqueta y presumida, se atusa las plumas y da una larguísima cabezada, que dura hasta que me muevo del sitio… Ella, me acompaña por todos los desplazamientos que hago por la casa usando mi pie como transporte y, aunque no se lo he preguntado, la noto muy feliz…

Cada vez que nota la cercanía de “Luna”, mi perrita, “Panchita”, como un guerrero afila sus armas para defender sus dominios… Abre su pico y, como gallo de pelea, eriza su plumaje para defender lo que entiende como su territorio… Luna, con las huellas de algún picotazo en su húmeda nariz, sabe de antemano que es una batalla perdida. 

Parece haber llegado a la sabia conclusión de “cuando uno no quiere, dos no pelean”. Entonces, recurre a lo más cómodo: tumbarse debajo de mi silla y esperar que le agasaje con alguna carantoña… También, “Caramelo”, gata de mil cruces, cariñosa, tierna, independiente, se pasea por los alrededores mirándolos con aires de grandeza. Tres animales distintos que viven en armonía y a los que en cierta ocasión, observándolos juntos, escribí este pareado:
Tengo tres amigos: Ninfa, perro y gato
Viven en armonía y comen del mismo plato.
Hasta la próxima amig@s


ALFREDO AYALA OJEDA

1 comentario:

  1. Alfredo, que bien lo pasas con "Panchita","Caramelo" y "Luna". Precioso el pareado.Felicidades.

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