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viernes, 14 de septiembre de 2012

* FIESTAS DE LAS MARÍAS, UNA PROMESA VOTIVA…

Pos nada... Me refresqué en el charco, en la Aldea de San Nicolás y ya estoy repasando la vestimenta para mezclarme con los naturales de Santa María de Guía, en sus más afamadas y conservadas fiestas, declaradas Bien de Interés Cultural… Y mientras, hago los preparativos, pues hilvano algunas letras para conocimiento generalizado de cuantos las desconocen… 

Las promesas, se ofrecen, se pagan, se heredan o se transmiten de generación en generación. La promesa es la firme expresión de la voluntad, individual o colectiva, que nos imponemos en cumplimiento de alguna causa por distintos motivos.… 

He visto y también he tenido la oportunidad de efectuar grabaciones varias, de gente sencilla que atormentados por un problema, de salud, de trabajo, de estudios ofrecen promesa a vírgenes y santos. Así, con devoción, con fe inquebrantable, nuestra gente promete y cumple… 

Peregrinos que realizan largas caminatas… Que recorren de rodillas el pasillo de iglesias, basílicas o catedrales… Que se preparan y se ofrecen de costaleros para procesionar la sagrada imagen… Otros, descalzos, campo a través, sobreponiéndose al desmayo, caminan y caminan, hasta llegar a postrarse a los pies de la Virgen de la Peña… estudiantes que suben, en soledad, hasta lo alto de la montaña para orar ante la Virgen del Tanquito, para que les de suerte en los próximos exámenes… O quienes, -como sucede en el baile de la virgen de Nuestra Señora de Guadalupe- se suman a la larga fila de bailarines para danzar ante la patrona en pago de un promesa que hicieron parientes lejanos… 

Hay promesas que se mantienen inalterables en el tiempo. Es el caso que hoy nos ocupa en el municipio de Santa María de Guía, en Gran Canaria y que con el paso del tiempo se ha convertido en unas de las fiestas más auténticas de Canarias: la fiesta de Las Marías. 

Estas fiestas tienen su origen en una promesa votiva realizada a la Virgen de Guía,(1.811) como agradecimiento de los lugareños por poner su mano cuando una plaga del cigarrón berberisco, azotaba la zona sembrando la ruina y la miseria en lo campos norteños de Gáldar, Moya y Guía… La promesa, tuvo lugar en la zona conocida como la Montaña de Vergara… Allí, de rodillas, con lágrimas en los ojos, impotentes ante tamaña desgracia, se elevó la promesa a la Virgen… Al poco, el cielo se ennegrecía… barranco arriba, desde el mar, las nubes descargaron un torrencial aguacero que dio fin, de manera milagrosa, a la existencia de la plaga… Y en ese mismo lugar, los más ancianos elevaron la promesa en sus nombres y de generaciones venideras para ofrecer a la virgen de Guía, los más sabrosos frutos del campo. Y, desde entonces, vienen celebrándose estas fiestas que, si bien es verdad que se han ido adecuando a los tiempos, ahora tienen lugar en el tercer fin de semana de septiembre. 

Así que preparen sus bucios, tambores, cajas de guerra, cacharros y almireces, que fueron las armas con las que los campesinos de la zona, lucharon contra la devastadora plaga de langostas. 

Mañana, desde Montaña Vergara, a las 17 horas, "Bajada de la Rama” y el domingo, Procesión y Romería. 

ALFREDO AYALA OJEDA

1 comentario:

  1. Impresiona la llegada de los romeros al frontispicio de la casa de Nuestra Señora de Guía. Con la emoción contenida, la piel erizada y las lágrimas asomándose al balcón de los ojos, viven, cuantos han hecho el recorrido desde Montaña Vergara hasta las inmediaciones de templo... El sonido agradecido de los bucios... el sentido latir de los tambores y la energía de las cajas de guerra nos transportan al año 1.811 cuando la langosta berberisca arruinó los fértiles cultivos sembrando la ruina en distintas poblaciones norteñas. Un milagro que nunca se olvidará...

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