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viernes, 21 de mayo de 2010

* A ROSAURA, MI AMIGA

Yo tengo un amigo, bueno, tengo muchísimos amigos en todo el Archipiélago y fuera de él. Pero en Tenerife, en Candelaria, tengo uno especial: Jaime León. Fue una amistad que nació del respeto mutuo. El estaba con su grupo tocando el laúd y yo grabándolo… Con el tiempo, los gustos, las conversaciones, el mismo latido y algún que otro lingotazo de vino de la tierra, hizo lo demás.

Jaime, haciéndome un favor de esos impagables me informa de grupos de la isla picuda y yo los incluyo entre las grabaciones de La Bodega de Julián, programa que emite, los domingos, a eso de las 18.30 Televisión Canaria.

Pues bien, hace poquito le pedí que montara una parrandita con gente ya definida en el folclore y el fue más lejos. Montó, un parrandón con gente nueva y más veterana…Y entre los veteranos me trajo a una autentica joya: Rosaura.
Rosaura, llegó a la plaza de la Candelaria, en la capital santacrucera, con su cesta sobre la cabeza y con más de ochenta años encima. Su cara, surcada por el tiempo, no ocultaba una vida llena de trabajo, de penurias y alegrías… En ella, en Rosaura, a la que se quiere nada más verla, se condensa una vida de un ayer cercano… Una vida cargadita de sudor, de sacrificios, de lágrimas y de una voluntad férrea por querer sacar a sus nueve hijos adelante. Rosaura, era vendedora de "pescao" y trabajadora de mil oficios… casi se puede decir que nació aprendía porque ella no tenía tiempo para estudios… había que trabajar para sacar adelante primero a sus hermanos y después a sus hijos. Su vida ha sido trabajo sobre trabajo… Ella es inquieta como una libélula, flacucha, pero se ve y se adivina una mujer de las que mandan las coles a la plaza.


Rosaura, el domingo recibió una llamada. Sabía que cumplía sus 81 años y que durante la semana, para festejarlo, había comprado unas caballas que alimentaban solo con verlas. Y, para la ocasión, invitó a unos cuantos amigos. Me habían dicho que acudiera, pero como resido en Gran Canaria y tenia cosas pendientes pues no pude desplazarme. Por eso trinqué el teléfono y hablé con ella.

Estaba emocionada. Le hablé de tiempos en que con su barqueta sobre la cabeza y el ruedo a modo de colchón, caminaba por las calles y barrancos ofreciéndoles a los posibles clientes los frutos del mar.

-“Muchas veces, -me dijo- me llamaron desde un cuarto piso, para que les vendiera sardinas – unas sardinas de bendición cogidas en la zona de Candelaria-- y tras subir los cuatro pisos me compraban un cuarto kilo”.

Pero qué no está una madre dispuesta una madre a hacer por sus hijos.

A Rosaura la tengo invitada para que el día de Canarias, en la Bodega de Julián, en Tegueste, pregone el pescado como lo hacía tiempo atrás, cuando recorría las calles de los municipios cercanos ganándose la vida… con ella quiero recordar a otras pregoneras de la vida: Antoñita “la cubana”, Juanita Herrera, la de Agaete… en fin, una parte de nuestra cultura que el progreso, el mal llamado progreso ha ido sepultando y que Rosaura, afortunadamente, esta ahí para recordárnoslo.

ALFREDO AYALA OJEDA

3 comentarios:

  1. Enhorabuena maestro, es usted un genio, en sus letras se palpa el cariño y la bondad que rebosa para con lo nuestro, con nuestras gentes.
    Un abrazo.

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  2. Me alegra muchisimo coincidir en este blog. Mañana, en Tegueste, tendré ocasión de volver a ver a Rosaura, mi amiga. Incluso, me va a servir de "muletilla" para hablar de otros personajes que fueron pregoneras: Antoñita "la Cubana" a la que todavía recordamos con actuaciones de su hija Tonona, que tiene el mismo tonillo de su madre: o doña Juana Herrera, de Agaete, con la que también, tuve ocasión de hablar cuando bailaba la Rama en su municipio..
    Como ves amiga Chelo, son muchos los recuerdos y gratas mis grabaciones con estas pregoneras de la tradición.

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    1. Diòs bendiga a èsta pareja que tanto AMOR diò a mi MADRE
      Graciassssssssssssss

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