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domingo, 9 de mayo de 2010

* LUCHADORES DE LEYENDA Y OTRAS ANECDOTAS (Primera Parte)

Mi afición a la lucha canaria, me vino desde el día en que nací. Fueron muchos los luchadores que conocí, en todo el archipiélago canario, y tengo que reconocer que nunca me he decantado por citar entre estos al que quizás pudiera haber sido el mejor de todos los tiempos, ya que estimo que dentro de sus pesos y variadas características son muchos y no uno solo el que podría merecer este calificativo. Posiblemente si tuviera que asignarle tal denominación alguno de ellos, me decantaría por el ariquero Pancho Camurria, al cual conocí siendo yo un niño y el un un activo y afamado luchador que en sus tardes de gloria era capaz de llevar a tierra a todo el equipo contrario sin que significara para nada el peso y la y sagacidad de su rival, y ya más tarde destinado en la Villa de Arico, tuve el placer de volvérmelo a encontrar ya entradito en años, en el pago de este municipio donde nació, conocido como La Cisnera.

Han sido muchos los luchadores que podrían ser nominados, como el mejor de todos los tiempos, pero no sería correcto por mi parte darle tal calificativo a uno en particular, ya que como digo conocí personalmente a bastante y eximios gladiadores de nuestro deporte vernáculo, y por referencias a otros que destacaron con verdadera elocuencia en este deporte donde las mañas y la fuerza son sus máximos exponentes.

Podría citar al guiense Chano Padrón, gran bregador conocido por el Pollo de Guía, y nadie me tildaría de patriota por ello, y por qué no a Mandarrias, o a Ignacio el Calero, al Rubio o a cualquier otro de aquellos años gloriosos de principios del siglo XX. Decía al iniciar este trabajo que fui aficionado a la lucha canaria desde que vine al mundo, y posiblemente no exageré al así manifestarlo. Algo más tarde tal vez con 5 o 6 años, ya empecé a ir a las luchadas con mi padre y con Don Francisco Padrón León, fundador del mítico CL Ajódar de Guía, que por aquellos tiempos (1944), contaba en su filas con unos luchadores de extraordinario caché, de los cuales algunos no desmerecerían a la hora de nominarlos como el mejor o uno de los mejores de todos los tiempos. Así recuerdo a: Víctor Almeida conocido como el Artillero, a Salvador Díaz, Pollo de Anzo, a Lito el Guajiro, del que al parecer nadie se acuerda, a José Álamo llamado Seito, Juan y Valentín Cruz, que era un estilista puro y le tenía amargada la vida a Ramallo y Capitanito de Tenerife, que junto con Carampín eran los miembros más destacados del Hespérides de La Laguna, a Santiago Almeida conocido por Cubanito II, y a tantos otros de los que guardo un entrañable recuerdo.

A tenor que cuanto se publica al respecto con la lucha canaria sucede lo mismo que con el futbol actualmente, donde una serie de locutores radiofónicos se dedican a pontificar como mejores jugadores del mundo de todos los tiempos algunos por los cuales sienten una apasionada simpatía, desconociendo que durante estos últimos años han sido muchos los futbolistas que hemos visto y que jamás han sido igualados por estos que están tan de moda hoy en día. Hablan de Cristianó Ronaldo o de Messi, sin haber investigado la existencia de otros cuyo palmarés siguen ostentando verdaderos records mundiales. No hace mucho tiempo lo dijo Pele, para igualarse a mi tienen que marcar mil goles y ganar tres campeonatos del mundo, difícil tarea para estos llamados cracks o privilegiados del futbol actual. Quizás mi buen amigo Alfredo Ayala recuerde el paso por Las Palmas de grandes equipos hace bastantes años, y que después de haberse paseado por toda la península ganándole la partida al Real Madrid, Atlético de Madrid, Barcelona Y Atlético de Bilbao, sucumbieron ante nuestra querida Unión Deportiva Las Palmas, fueron muchos, pero el que más me llamó la atención fue el conocido por los Millonarios de Bogotá, donde jugaban, Alfredo Di Estefano, Néstor Rossi, Ángel Labruna, Lostau, Pontoni, Perdernera, Moreno, los porteros Carrizo y Roma, posiblemente cualquiera de estos podrían ser calificados como el mejor jugador del mundo de todos los tiempos, sin embargo salvo a Don Alfredo, nadie cita al resto en la justa medida que se merecen.

Y porque no recordar también a una serie de grandes jugadores españoles, entre estos destacar a, Ricardo Zamora, Jacinto Quincoses, Luís Regueiro, Isidro Langara, Paulino Alcantara, José María Belauste, Gaspar Rubio, José Samitier, Gorostiza, y más recientemente a, Antonio Ramallet, Ignacio Izaguirre, José Luís Panizo, Agustín Gainza, Basora Zarra, Igoa, Epi, etcétera y a los canarios, Padrón el Sueco, Hilario Marrero, Pérez el Chorro, Paco Campos, José Mesa, Machín, Rafael Mujica, Luís Molowny, los palmeros Miguel González y Rosendo Hernández y tantos otros que brillaron como verdaderas estrellas en el mundo futbolero.

Y siguiendo con el tema central de la cuestión, la lucha canaria, decir que es indiscutible citar entre los más grandes luchadores canarios a, Alfredo Martín el Palmero, Orlando Sánchez el Estudiante, Manolin Suárez, Abel Cardenes, Carlos Cabrera, al Pollo de las Canteras, Carampín, Gregorio Dorta, al Pala, Juan Barbuzano, Chicho Ramos, Alberto Bacallado, y a tantos otros que ya citare en la segunda parte de este trabajo.

JUAN DÁVILA GARCÍA

2 comentarios:

  1. Juan Dávila, es el notario de un tiempo. Sobre todo de la zona del noroeste de Gran Canaria. Ayer, en su comentario me indicaba que le hablara de equipos de fútbol y de lucha canaria. Pues mire usted, don Juan, el sábado -coincidencias- estaba grabando una Bodega de Julián y a mi ladito estaba Lydia Diaz. Allí un hombrón, me dijo: "Ayala, no se acuerda de mi". Lo miré detenidamente. Lo repasé de arriba abajo y me remonté hasta los años 60, cuando en el Campo España un pedazo de hombre salió al terrero y le metió un par de lomazos al invencible del momento: Abel Cardenes, ya fallecido. Me refiero a Evaristo Perdomo, la estrella del Sur. Precisamente, en ese encuentro estuve presente... y alli, nos fundimos en una prolongado abrazo.
    Pronto le hablaré del San Lorenzo de Almagro, encuentro que me lo contó el mismísimo y legendario Matias Prats (padre) y que publiqué en un trabajo de 6 capítulos que hice y dirigi para el periódico La Provincia, en video con motivo de los 50 años de la Unión Deportiva Las Palmas.

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  2. Amigo Juan: Te voy a contar alguna de las interioridades de este modestísimo cronista de la vida.
    Mi padre, Antonio Ayala (A.Palmada era su firma en lucha canaria), tenía un imprenta que estaba roída por el tiempo. Sus gruesos muros se desmoronaban dejando sus huesos al aire. Estaba en la calle San Justo, al pie del también desaparecido Cine Cairasco. Por allí, por su imprenta -donde tambien se confeccionaba el semanario de su propiedad "EL GUINIGUADA", pasaban todos los deportistas de la isla tanto de boxeo, como natación, lucha, fútbol... Por encima, caminando hacia el Risco de San Nicolás una vieja casa con generoso traspatio servía para que un club de lucha de prestigio tuviera su campo de blandeos para luchadores como el Pollo de San Nicolás, Quintana, Pollo de la Hoyeta, Coruña, Panchillo y un luchador de leyenda: Alfredo Martín "el Palmero".
    Mi padre y el presidente del Club Heriberto Hernández, eran muy amigos... Por eso, por esa vinculación me puse en distintas ocasiones los pantalones de lucha. Yo era lo menos que se despachaba en hombre: flaco como un tollo y con menos fuerzas que una botella de agua sin gas. Pero reconozco mi voluntariedad y mi gran amor por la lucha canaria. Una de las veces que me puse los pantalones, me llamó el Palmero: "Ayalilla", agárrate" y me ofreció su bocapierna para que sujetara el pantalón. ¡coño! tardé mas en agarrar que el salir disparao como volador por un desvío que me "jincó" el Palmero... Encoraginado, me sacudí la arena que tenía en la ropa de brega y volví a agarrar... Hoy lo recuerdo como el momento más emocionante de mi vida porque no todo el mundo puede decir que agarró con el mejor luchador de todos los tiempos.
    Despues pues entablé una gran amistad con el Palmero y con su familia... Incluso su mujer, me llegó a contar sus conocimientos de cómo luchaba el palmero hasta tal punto que, en ocasiones, cuando Alfredo Martín estaba en el terrero y no tenía la posición adecuada, ella, desde la grada, le hacía las indicaciones para que no perdiera su posición.
    Ya sabes, amigo Juan que en la lucha canaria, donde el equilibrio juega un papel definitivo, el estar desequilibrado es la antesala de la derrota.
    Asi que, como te prometí que te contaría alguna cosilla sobre mi paso por la lucha Canaria, me incliné por esta que fue un momento emocionante e inolvidable.
    Un saludo

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