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martes, 9 de febrero de 2010

* DE UN HOMBRE QUE TENÍA EL CUTIS FINO

El episodio de hoy fue protagonizado por D. José Sosa Oliva (cariñosamente conocido por Maestro José "Pepiyillo"), Antoñito Bautista “El de la Botica” así como también por un señor del campo que una mañana bajó desde las medianías a la ciudad de Santa María de Guía con las intenciones de acudir a la barbería

Botica de Santa María de Guía a comienzos del s.XX
Dibujo realizado por Maruca Marrero (Archivo particular de Alejandro C. Moreno y Marrero)

La escena comienza pues en la Barbería de los Pepiyillos (ubicada por aquella época en la esquina trasera de la Iglesia) cuando Maestro José “Pepiyillo” había terminado de arreglar al señor del campo. Primero, le había cortado el pelo y, luego -aprovechando el viaje- también lo afeitó. Fue entonces cuando el barbero le comentó al buen hombre que tenía el cutis de la cara demasiado fino y que lo mejor era que acudiese a la farmacia en busca de un remedio para ello.

Así lo hizo el hombre, fue inmediatamente al establecimiento que regentaba Antoñito “El de la Botica”, entró por la puerta y le pidió -tal y como le habían dicho en la barbería- un ungüento para el "cutis fino". Ante semejante cursilada, Antoñito (bromista empedernido) dijo haciendo gesto de absoluta extrañeza: “¿cómo dice usted? ¿que quiere algo para el cutis fino? ¿quién le dijo eso? ¿se ha vuelto loco?” Debido a la enorme expresividad mostrada por el boticario, el buen hombre le reveló que se lo había aconsejado el Barbero, Maestro José “Pepiyillo”. Y le preguntó a Antoñito “El de la Botica”: “¿qué significa eso del cutis fino?” A lo que Antoñito respondió: “decirle "cutis fino" a un hombre es decirle de lo último, es lo peor que se le puede decir, ¿cómo es posible que usted se dejara decir esa barbaridad? Entonces dijo, nuevamente, el humilde agricultor: “¿cómo dice? ¿todo eso me lo dijo a mí? Voy a ir otra vez a la barbería para emparejar a Maestro José “Pepiyillo”. Va a saber ese señor quien soy yo”.

Cumplió el hombre con lo dicho. Regresó valentonado a la barbería y le dijo a Maestro José "Pepiyillo": “lo que usted me dijo a mí, va y se lo dice a su madre, a su padre, a su familia ¿Qué es eso de decirme a mí que soy un "cutis fino"? ¿Usted no tiene vergüenza? Desgraciado”.

Ante tal "rociado", el barbero no pudo hacer otra cosa que aguantar estoicamente, pues claro está que no tenía idea alguna del por qué de lo ocurrido. Y en fin, por ahí quedó la cosa, consecuencia todo de un "forzado malentendido" que aunque se produjo hace muchísimos años ha logrado llegar hasta nosotros sin perder ni un ápice de su colorido original.

ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO

4 comentarios:

  1. Muy bueno Alejandro,y gracioso a la vez
    adelante amigo.
    besitos

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  2. ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO.10 de febrero de 2010, 16:51

    Muchas graciaaaaas, Mercedes. Pues sí, la verdad es que así de guasona era nuestra gente de Guía.

    Besos.

    ALEJANDRO.

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  3. Hola a todos, son muchas las anecdotas que se cuentan de maestro Pepiyiyo, yo recuerdo una que tuvo como protagonista a un buen amigo mio, que un día se fue a pelar, el ayudante del maestro un sobrino suyo había ido al siete a orinar, y como el señor de referencia había perdido la mayor parte de la audición, o sea que estaba medio sordete, mi amigo le pregunto, ¿cuantas personas tengo delante para pelarme? y el le contesto, -fue al siete a mear-, creyo seguramente que mi amigo le había preguntado por su ayudante. Pepiyiyo fue un excelente tocador de la bandurria, pero la sordera lo aparto de la música. Un abrazo Alejandro y hasta siempre. Juan Dávila.

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  4. ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO.12 de febrero de 2010, 1:01

    Sin duda, una anécdota muy interesante, Juan. La “historia chica” de Guía (es decir, lo que académicamente y “sensu strictus” se denomina intrahistoria)es riquísima.

    Un abrazo grande,

    ALEJANDRO.

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