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viernes, 19 de febrero de 2010

* DE CUANDO EL BARRANCO SE LLEVÓ EL PUENTE

El alcalde de la ciudad de Guía, Juan García Mateos, oyendo las demandas que le hacían los vecinos de Anzo y la Montaña que siempre que corría en barranco se quedaban incomunicados, consiguió del Cabildo Insular -del cual era presidente Matías Vega Guerra- la construcción de un puente en el cauce del Barranco de Guía.

La obra se inició, encargándose del desarrollo de la misma el albañil guiense maestro Jacobo Roque Santana. La construcción primitiva del mismo se ubicó por debajo del cine Hespérides, donde hoy está situado el paso aéreo que comunica el final de la calle Marques del Muni con el Colegio existente en el antiguo campo de fútbol. La estructura del puente fue tomando forma, consistiendo en tres grandes y gruesas paredes de algo más de tres metros de alto que estaban situadas perpendicularmente al cauce del barranco y hechas con cal y arena, haciéndose evidente la ausencia del cemento y vigas de hierro que según comentaban los expertos que por allí pasaban, lo que motivó que éstos y muchos albañiles y maestros de obras criticaran la falta de consistencia de la obra y su posible desaparición si corría el barranco, así lo auguró maestro Lorenzo Pérez y así sucedió. Recuerdo oírle al mentado maestro Lorenzo, poner en tela de juicio el proyecto de construcción, así como la dudosa reputación del albañil que estaba llevando a cabo la misma, pues parece ser que maestro Jacobo no estaba lo suficientemente cualificado para realizar una obra de tal envergadura.

Aquel invierno se preveía muy lluvioso, pero todo transcurría con normalidad, la estructura “puentil” iba tomando forma, muchos comentaban que el lugar elegido para su edificación no era la más idónea, ya que su orientación dentro del cauce del barranco no ofrecía muchas garantías, dado que cuando corriese el mismo las aguas chocarían de manera frontal contra las tres pilastras edificadas y que éstas no soportarían el empuje y la presión de las mismas.

Al parecer nadie escuchaba estos comentarios que provenían de gente muy preparada en estas lides, puesto que la obra se encontraba bastante avanzada y no era el momento de pararla, rectificando en lo posible su erróneo trazado y ocurrió lo que tenía que ocurrir, los augurios se cumplieron y un día que amaneció bastante desapacible, el barranco corrió con gran intensidad llevando en su caminar miles de asadas de agua y se llevó por delante aquel puente que nunca debió construirse de la forma en que se hizo. El estruendo fue de tal magnitud que se oyó en todo el casco y parte de la periferia de nuestro pueblo, y con ello las ilusiones de los habitantes de Anzo y la Montaña que vieron como tan descomunal desastre les condenaban a tener que seguir sufriendo el aislamiento cuando el barranco corría bien cargado de agua.

Años más tarde, un nuevo proyecto vio la luz, lo que dio lugar a la construcción de un nuevo puente que -como todos saben- se situó paralelamente a la acequia, más conocida como la “madre” que transportaba el agua de Fontanales y servía de fuerza motriz a los molinos existentes en la zona. Creo recordar que el mismo se inauguró un 18 de julio y a la misma asistieron, José García Hernández y Matías Vega Guerra (Gobernador Civil y Presidente del Cabildo, respectivamente). Este nuevo puente sigue en pie después de tantos años y durante décadas han mantenido perfectamente comunicado con el pueblo a los barrios de Anzo y la Montaña. Que yo sepa este puente jamás ha sufrido el más mínimo percance y eso que por debajo de sus dos ojos han circulado millones de metros cúbicos de agua.

JUAN DÁVILA GARCÍA

1 comentario:

  1. Buenas D, juan,usted siempre con sus relatos interesantisimos.
    Aunque no escriba comentarios,yo le sigo siempre.
    saludos

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