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martes, 23 de febrero de 2010

* CERRÓ LA TIENDA-BAR DE QUENQUE

Inexorablemente al igual que sucediera con la Bodega de Chago, la tienda-bar de Vicente Estévez, más conocido por “Quenque” ubicada en el Callejón del Molino, ha cerrado sus puertas definitivamente, aunque la circunstancias de estos cerramientos no tengan las mismas connotaciones, ambas han dejado de existir, privándole a mi querido pueblo de dos lugares emblemáticos y tradicionales, puntos de reunión y de tertulias, donde muchos guienses nos acercábamos para degustar la excelente gastronomía que nos brindaba Quenque y sus descendientes, como eran los garbanzos y las judías compuestas, ya solo nos queda la tienda de Arturo en el Lomo Guillen, que al parecer también está amenazada de cierre motivado al parecer por el trazado de una calle en sus inmediaciones.

Qué decir de la tienda-bar de Quenque, donde tan buenos ratos pase juntamente con muchos amigos de mi pueblo. Primero él y su mujer y más tarde sus hijos, todos estaban caracterizados por su excelente comportamiento, amables, educados y serviciales con todos los que nos acercábamos a comprar o a tomarnos unos piscos, lo que hacía que la estancia en este lugar rudo y noble a la vez se convirtiera en todo un referente, donde se hablaba de todo, de futbol, de política y de otros temas, donde primaba la armonía más ferviente entre todos los que allí concurríamos.

No era lógico que algo tan nuestro desapareciera, Guía pierde otro símbolo ancestral, que indiscutiblemente repercutirá en el desarrollo cotidiano de muchos convecinos que solían hacer de la tienda-bar de Quenque su palpito más anhelado, ya no es lo mismo ir al Callejón del Molino y no escuchar el bullicio que salía de ese lugar tan estimado por todos, donde además de los parroquianos que lo visitaban a diario se unían parranderos de toda la zona, que perfectamente aleccionados por los ricos platos que allí se preparaban, no dejaban al ir a Guía de visitar tan emblemático rincón.

Según me cuentan los hijos de Quenque, han tomado la determinación de cerrar tan estimado lugar, cansados posiblemente de tantos años de trabajo detrás de mostrador y no por el mero hecho de cerrar caprichosamente este tabernáculo, por el cual pasaron gentes muy importantes, venida de muchos lugares de las islas y quizás hasta de otros lugares bastantes más alejados. Muchos amigos míos laguneros y parranderos, visitaron tan excelente establecimiento y recuerdo que me decían, “parece que estamos, en el Dos y una, casa Maquila o en la Oficina” afamados e históricos güachinches de la ciudad de los adelantados.

El recuerdo imborrable que nos ha dejado la tienda-bar de Quenque en su singladura de tantos años, perdurará en nuestras mentes y en la de todos aquellos que en un momento determinado bebieron y comieron de manera insaciable en ese lugar tan insigne, no se le puede negar a tan loable habitáculo formar parte de la historia de Guía, tan llena de hermosos aconteceres, donde desde hace muchos años ha tenido lugar los momentos más señeros de todo el noroeste gran canario, algo que se recordará eternamente.

JUAN DÁVILA GARCÍA

3 comentarios:

  1. la verdad que a mucha gente le va a costar mucho acostumbrarse a ver el bar cerrado,mi familia lo frecuentaba,mi hermano Pepe,todos los lunes tenía su cita,a comerse los garbanzos, decia el..y cosa más graciosa,mi hermano tiene un nieto de dos años,y desde que subia al coche, decia el chiquillo,a cuco y a quenque..Que queria decir vamos a buscar a cuco para ir casa Quenque,a lo que lo tenia acostumbrado.
    Recuerdo cuando eramoos pequeños de ir a comprar los polos de hielo,que ellos mismos hacian,eran más buenos.
    Bueno Juan un placer volver a leer sus relatos muy emotivos.
    Saludos

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  2. ALEJANDRO C. MORENO Y MARRERO.24 de febrero de 2010, 4:01

    Hermoso artículo, Juan. Felicitaciones. La verdad es que muchos han sido los buenos ratos que hemos pasado parrandiando en Ca´ Quenque. Y, obviamente, con eso me quedo…

    Un abrazo grande,

    ALEJANDRO.

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  3. Mire don Juan, así nos va en Guia todo termina cerrando, hasta los locales de gente nueva, joven que ponen su ilusion en abrirse un futuro, todo deja de funcionar. un saludo amigo

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