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viernes, 12 de febrero de 2010

* DE CUANDO MAESTRO BENITO ÁLAMO SE DIO UN GOLPE EN EL OJO.

Maestro Benito Álamo era un carpintero guiense que tenía su taller donde René del Pino tuvo el almacén hasta hace algunos años, en pleno Lomo Guillén. Era una persona encantadora, simpática y dicharachera. También era muy enamoradizo y le gustaba echarse sus buenos piscos de ron con relativa frecuencia. Cuando salía de juerga solía hacerlo en taxi y yéndose a La Atalaya o Becerril y se llevaba una par de hembras de “vida alegre” con las que celebraba sus consabidas parrandas, llegando incluso a irse de serenata con ellas y -lo más gracioso- era que se las daba a su propia mujer, Antoñita Díaz.

Un día, estando de amanecida, tuvo la mala suerte de golpearse en la cabeza con la puerta del coche en el que había recorrido toda la periferia de Guía con las mozas citadas, lo que le produjo el enrojecimiento de un ojo poniéndoselo como se dice a la “funerala”. Y luego, cuando llegó a su casa ya de día claro, su mujer que estaba levantada y le increpó su forma de comportarse, él -muy ufano- le dijo: "Antonia no te pongas así, no te gusta el regalo que te traigo", señalándose hacia el ojo averiado.

Maestro Benito siempre fue así, muy serio en el cumplimiento de su trabajo, pero adornado de una capacidad extraordinaria para divertir y hacer reír a la gente. Por desgracia personas de este talante en Guía casi ya no existen, pero en aquellos tiempos eran muchos los que había para gozo y disfrute de la gente de nuestro pueblo.

JUAN DÁVILA GARCÍA

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