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domingo, 21 de julio de 2013

* VIVIR LAS FIESTAS DE SANTIAGO DE GÁLDAR


Decía ayer, en este mismo blog, que el extenso programa de fiestas en honor de Santiago Apóstol es tan variado, tan rico, que a nadie excluye y a todos contemplan. Quizás sea es simple pero valioso detalle el que invita a la vecindad a lanzarse a la calle y sentirte protagonista en cada uno de los actos. 

Cuesta y mucho, convertir una fiesta en tradición. Gáldar, lo ha conseguido. Las calles, cuando se avecina el momento de la romería-ofrenda al Santo Patrono, deja de ser tránsito para transformarse en  amplia expresión comunitaria de rituales, danzas o música que nos reafirma y nos identifica. Las calles, repito, se convierten en inmenso pulmón donde el pueblo respira y con desenfado “se echa la camisa por fuera” para disfrutar del momento en que se vive… Las calles, en el día de la romería, se siembran de música, de coplas, de sentimiento… Las yuntas, con su caminar cansino, con aspecto de grabado antiguo, engalanadas, tira de las carretas repletas de productos de esta fértil tierra norteña, para ofrendar a su patrono…

Gáldar, es diferente; su romería, también. Por ello, en compañía de Lydia Díaz, desde primeras horas de la mañana, caminamos, cámara en mano, por los alrededores de esta plácida ciudad de los Guanartemes… visitamos los distintos rincones: Iglesia, plaza, calle larga y el punto de salida de la romería: la bajada de las Guayarmaninas… Poco a poco, llegaban las carretas y muchos se afanaban para engalanarlas. Era, a nuestro juicio, la antesala del festejo.

En nuestro pausado andar, con los ojos abiertos como platos para que no se nos escapara detalle, saludamos a numerosos amigos. Como no, hablamos del tiempo porque el cielo amaneció encapotado y se temía que la lluvia empañara una romería que desde días atrás se preparaba en la intimidad de los hogares o en asociaciones con muchísimo cariño… Por fortuna, solo cayeron algunas gotas “un calabobos” que no solo serviría  para refrescar el ambiente. También apara sofocar los “ánimos”.

A las cuatro en punto, 79 carretas, 13 yuntas de la tierra, timplillos y guitarras, parrandas y agrupaciones, chácaras y tambores, mientras bucios, caracolas o bocinas prolongaban su serpentina voz para anunciar a los cuatro vientos, la fiesta… Cada uno, arrimaba el hombro para contribuir  al engrandecimiento de la romería…

Este año, la participación fue más numerosa y al decir de los más viejos del lugar, superó con creces a ediciones anteriores.   Teodoro Sosa, el joven Alcalde, disfrutaba del momento, atendiendo a cuantos se le acercaban… La verdad, era para estar orgulloso de la enorme afluencia de participantes… 

La romería de Gáldar, se ha hecho grande. Grande con mayúsculas. Miles de participantes acudieron a esta puntual cita. Y aunque siempre hay quien se acerque sin la vestimenta adecuada, es lógico reconocer que el respeto por conservar la tradición  se supera cada año.

Después, una gran taifa en la plaza y numerosos puntos de encuentros por las distintas calles del casco urbano. La fiesta, se prolongó hasta casi clarear el día.

Nuestras felicitaciones desde www.etnografiayfolclore.org



ALFREDO AYALA OJEDA

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