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miércoles, 18 de abril de 2012

* VII MUESTRA DE PERRO EN FIRGAS


Tal como teníamos previsto, el domingo, desde temprana hora, dirigimos nuestros pasos hacia el municipio de Firgas, para disfrutar con la VII muestra de perros autóctonos de Canarias. A nuestra llegada, con ambiente de auténtica fiesta, saludamos a  viejos y nuevos perreros que, orgullosos, nos mostraban, a Lydia, Mar y Yaiza y a mí, sus ejemplares…  Disfrutábamos del momento y nos recreábamos en la estampa de cada uno de ellos… Nuestra primera parada fue en el lugar elegido para los podencos canarios… Nerviosos, inquietos, exentos de agresividad, nos reclamaban cariño… Mientras, les explicaba, la nobleza de estos perros cazadores, a veces tercos pero inteligentes e independientes. No son perros territoriales y en su casa suelen ser amigos de todos cuantos se les acercan. Sin embargo están dotados de un tremendo olfato y de una gran resistencia. Su codicia en el momento de la cacería llega a ser tal, que los he visto sangrar por sus patas en esa afanosa búsqueda del conejo cuando actúan en campos de lava. Los perros, cuando localizan la pieza, suelen emitir un ladrido característico que el cazador llama “el ladrido del conejo”.


Su esquelética figura, su alzada, suele estar alrededor de los 40 centímetros lo que le permite largos y  rápidos desplazamientos…
Hicimos algunas fotografías y seguimos caminando en busca de los perros majoreros... Mientras caminábamos les comentaba a Mar y a Yaiza que estos perros majoreros estuvieron prácticamente desaparecidos. El abandono, la indolencia del isleño, la introducción de  razas foráneas estaban haciendo estragos en estos perros, dedicados al cuido del ganado. Pero, afortunadamente, surgieron grupos como Solidaridad Canaria, donde recuerdo, por los años 70, que emprendieron toda una cruzada para recuperarlos. Incluso, con las cámaras de la única televisión existente en el país, realizamos reportajes de la recuperación a la que contribuyó decisivamente Jaime Sáenz, hombre de tremenda vinculación por las cosas de la tierra. También la familia Berriel en Fuerteventura y otros muchos como Antonio Cardona… La primera muestra de perros majoreros, (bardino o verdino), no tiene lugar hasta finales de los 70, en el municipio de Tuineje. Desde entonces, la preocupación por la conservación de la raza, ha llevado a  los defensores de estos ejemplares a distribuir entre sus socios y simpatizantes algunos cachorros para su uso y reproducción.

Recuerdo allá por el 2.004, que a mí como director del  espacio folclórico “La bodega de Julián”, me regalaron una perrita, bautizada con el nombre del programa que con eso de la modernidad ha terminado llamándose “Juli”. Y se dio la coincidencia que algunos hermanos de la camada de “Juli” estaban en la exposición…

Mientras hacemos el paseíllo recreándonos detenidamente en los distintos ejemplares, le suelto a Mar y a Yaiza el dato… La raza no está reconocida hasta bien entrado los noventa del siglo pasado.
Son estos ejemplares una de nuestras joyas autóctonas. Están recomendados como perros de pastoreo o ganado y, también son unos celosos guardianes de fincas y viviendas…

Al lado, estaba, casi en soledad, uno de los objetivos de mi visita a esta populosa muestra de perros: “el lobito herreño”. Tímido, nervioso. Casi queriendo pasar desapercibido… Lo recordaba en la isla de El Hierro, al lado de su amo, Lalo, el Alcalde de los pastores, en el transcurso de una “pela” o  trasquila… También en cierta ocasión que en el Hierro, con motivo de la grabación de un programa para la serie “Senderos Isleños”, hacíamos una “mudada” descendiendo por los caminos próximos a la fuga de Tibitaje, en el municipio de La Frontera… Todo transcurría con normalidad hasta que, un lobito herreño corrió tras una cabra silvestre que en su apresurada carrera desprendió algunas piedras que se convirtieron en un alud. Vecinos del pueblo ante lo que estimaban una catástrofe corrieron en nuestra ayuda. Afortunadamente, todo quedó en un susto mayúsculo.


Esos fueron mis encuentros con estos estilados perros.
En la interesante exposición, también abundaron los Pastores Garafianos, originarios de la isla de la Palma. El pastor garafiano, goza de considerable prestigio en la isla. Utilizado para el pastoreo, es un perro activo, “de sangre”… Los pastores, para describirlo, decían que tenían apariencia de lobo, pero más pequeño… Están reconocidos por la Real Sociedad Canina Española en el año 2004. Se usa para el pastoreo de cabras y ovejas.
Es un perro dócil, de carácter tranquilo. En la actualidad, su altura en cruz entre 57/65 cm, unido a su vistosidad lo convierte, además de excelente pastor y guardián, en un valioso ejemplar de compañía.
Las niñas Mar y Yaiza, seguían interesadas en la muestra prestando atención a los apuntes que le dábamos Lydia y yo…
Cuando llegamos al lugar donde estaban los magníficos perros de presa, quedaron totalmente impresionadas…
Aproveché el momento para pegar la hebra de la historia… Estos grandes y poderosos perros, según me comentaba Curtó,  llegaron a Canarias con los ejércitos conquistadores, pues era habitual que las milicias de la época contaran con feroces jaurías que azuzaban contra el enemigo.
Fueron los colonos quienes primero trajeron perros de presa a las islas para la defensa de hombres, haciendas y ganado.


El perro de presa prosperó rápidamente en las islas dado el auge que experimentaba la afición por las peleas, razón fundamental, para que el poderío característico de éstos animales se mantuviese, justificando su misma existencia.

Las peleas despertaron fuertes pasiones entre los isleños.  Es una de las muchas y universales maneras de echar fuera esos instintos agresivos a los que el hombre debe renunciar, evitando como mejor sepa, que se le pudran dentro.  No debe ocultarse que las peleas resultaban a veces cruentas, aunque para los propietarios de los campeones pudieran resultar jornadas de inolvidable triunfo. Por eso es algo de ayer. Afortunadamente hoy está prohibido y severamente castigando.  Pertenecen al acervo histórico de la Canaria profunda… Hoy, gracias a Dios las mentalidades están en otros rumbos.

Me acuerdo de corpulento Pepito el Guardia, fue un experto en criar y pelear perros de presa, afición que abandonó hace años.  Hombre conocido y respetado en el ambiente por su larga experiencia, me enseñó los lugares donde se llevaban a pelear a los perros y de las relaciones entre amo y animal, muchas veces dramáticas...
Hoy, al presa canario, se puede buscar en la ciudad o en el campo, donde está totalmente implantado...
Un perro que ladre por la noche en una ciudad, invita a su dueño a tener un mal descanso y que, además, a la mañana siguiente los vecinos le pongan a caldo... Por ello, el presa canario, es ideal para el medio urbano, pese a su tamaño. Es serio, amigo de pocos juegos, que sabe mantener las distancias con sus amos y su poderío le da tal seguridad que no necesita usar los ladridos para avisar a nadie...

ALFREDO AYALA OJEDA

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