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jueves, 5 de abril de 2012

* DÉCIMAS A LA LLAMADA DE JESÚS


Se bien que nunca te abrí
cuando llamaste a mi puerta,
mi vida fue tan incierta
que solo pensaba en mi.
De lo egoista que fui
dejé morir a mi hermano.
Me porté como un villano
cuando algún desconocido
me pidió ayuda al oído
y no le tendí la mano.

Me confieso arrepentido
por todo el daño causado
y por no haber ayudado
al pobre o al desvalido.
Por todo lo sucedido
te quiero pedir perdón.
Entra sin contemplación
que yo corro hacia tu encuentro
límpiame todo por dentro
y cambia mi corazón.

EXPEDITO SUÁREZ SUÁREZ

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