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sábado, 11 de febrero de 2012

* CARNAVAL TRADICIONAL: “LOS CARNEROS DE TIGADAY”

Muchos cabos sueltos, teorías o deducciones, rodean nuestro carnaval tradicional… Algunos aventuran que el inicio de los carnavales nos vino de manos de los españoles en tiempos de la conquista. También se señala que lo primeros brotes carnavaleros en el Archipiélago Canario se sitúan en la isla de Lanzarote, pasando luego al resto de las islas… Sin embargo, no existe ningún asidero firme que sostenga tan lógicas suposiciones…

Pero de una manera u otra, el Carnaval tradicional con momentos de esplendor nos retrata unos tiempos en que disfrutábamos de lo lindo y hoy, en mucha ocasiones, la gente nueva señalan como “cosas de viejos”…

Cuando Televisión Española en Canarias, se empezó a desperezar y caminamos un reducido equipo por todos los rincones de nuestras islas para tomarle el pulso a costumbres y tradiciones, recuerdo que llegamos a la isla del Meridiano, al municipio de La Frontera. Habíamos atravesado un largo y polvoriento camino desde el puerto de La Estaca hasta Tigaday, donde nos esperaba el amigo Benito Padrón, su hijo Ramón y movidos por la curiosidad, algunos componentes del grupo Tejeguate… Estaba en nuestro objetivo, recoger toda la estampa folclórica que se respiraba en el municipio… Bento, nos habló de los Carneros de Tigaday que era una de sus preocupaciones, porque este acto carnavalero se estaba perdiendo… Benito, con toda clase de detalles nos narró el desarrollo… “Yo recuerdo, cuando chiquillo, --nos dijo- que asustado por el acoso de los carneros y nervioso por la estampa del Loco, que me metí en el barranquillo y agarré dos piedras y lo amenacé. Su cara reflejaba el momento vivido y prosiguió. Me tenían acorralado: Si caminas, te lanzo estas piedras y recularon. Respiré aliviado…


Benito Padrón

Amigo Benito nos gustaría recrear la fiesta de los Carneros… Benito y su hijo Ramón movilizaron al grupo Tejeguate y en la casa del miedo, por aquella época, caja de resonancia de las costumbres herreñas, empezaron a preparar el vestuario: Pieles y cabeza de carneros donde sobresalían sus poderosos y retorcidos cuernos, cintos de los que pendían numerosos cencerros, calzado cubierto de piel de carneros y brazos y piernas tintados con carbón… Cierto es, que cada uno de los componentes, con semejante aspecto, tenían que sembrar de pánico las calles… Faltaba la figura del “Loco” que a su aspecto, mezcla de pastor y carnero, blandía un machete que hacía fricción con el asfalto y soltaba chispas dando aspecto de haber salido del mismísimo infierno… Los preparativos, estaban apunto…,

Era el mes de Junio, nada tenían que ver las fechas con la de los carnavales, pero había buena voluntad… Sobre nuestro coche, colocamos un altavoz y empezamos a anunciar que haríamos una recreación de los Carneros… Al día siguiente, en la calle principal de Tigaday, no cabía un alma. Desde distintos puntos de la isla habían llegado curiosos, nos solo a ver Los Carneros. También a ver como hacíamos el trabajo…

Cuando a última hora de la tarde-noche, aparecieron los carneros brillaba la emoción en los mayores, mientras los más pequeños intentaban esconderse… Los carneros, hicieron una excelente puesta en escena, mientras los más pequeños, con las repetidas embestidas de los carneros corrían por la larga calle de tal manera que “las patas les llegaban al culo”… algunos eran atrapados y sus caras reflejaban el pánico del momento…

Los Carneros de Tigaday, desde ese entonces (1.983), no han dejado de salir en ese martes carnaval…

Diez años después, para la serie etnográfica de Televisión Española “Senderos Isleños”, intentamos, sin resultado positivo, localizar la introducción de esta costumbre en la isla, pero nunca llegamos a localizar el dato...

ALFREDO AYALA OJEDA

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