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martes, 13 de diciembre de 2011

* SOBRE RANCHOS Y NACIMIENTOS (1ª PARTE)


Ranchos de Ánimas y de Pascuas, villancicos, festividad de Santa Lucía, truchas, suspiros, bollos y pasteles de carne, Nacimientos, Santos Inocentes, Misas de luz, campanadas, baile de la cunita, Autos de Reyes Magos , tandas, cabalgatas, es largo tema de conversación que mantuve con el amigo Vicente Díaz. Con él he compartido fiestas, romerías, tradiciones y conocimientos sobre hierbas curativas de Canarias… 

Recientemente, me pidió que le hilvanara unas cuantas letras sobre algunos aspectos de la Navidad en Canarias. No le pude negar a un amigo de ley una petición  tan simple… Pues dicho y hecho, me puse a juntar letras, no sin antes indicarle que escribo, exclusivamente para el blog de mi compañera  Lydia Díaz www.etnografiayfolclore.org  y que para la ocasión haría una excepción… 

Son numerosas las tradiciones que nos llegaron de la mano de los franciscanos. Algunas, se mantienen pujantes y otras, desgraciadamente, en franco declive. Hoy, me voy a referir a los Ranchos de Ánimas o Pascuas y a los Nacimientos…

Si con mirada serena nos adentramos en nuestro saber popular, llegamos fácilmente a la conclusión que cada manifestación tiene un valor funcional. Que nada es gratuito. Cada una de las costumbres  tiene un fundamento… Uno de los tantos ejemplos lo encontramos en la que quizás sea la más antigua de cuantas tradiciones se conservan en las islas orientales: Los Ranchos de Ánimas o de Pascuas, una de las tantas expresiones populares que tuvieron notable vigencia durante siglos…

La más valiosa joya musical son los Ranchos de Ánimas y Pascuas que llegaron, de la mano de los Franciscanos, al filo de la Conquista (s. XV) a la isla de Lanzarote y rápidamente se extendieron por el Archipiélago. Tras la conquista, un factor se impone como elemento esencial de cohesión: la religión.  Los Ranchos de Ánimas, desde el día 1 de noviembre, tenían la función de recorrer las casas principales de los pueblos y recoger fondos destinados a la iglesia para abonar las misas de los difuntos. Era la manera de paliar y cumplir con el ritual de la muerte porque para la inmensa mayoría del pueblo llano, -siempre cargando sobre sus hombros con el saco de la pobreza-, la carencia de recursos constituía un grave problema que le imposibilitaba cumplir con el ritual de su propia muerte y la de sus familiares. Tampoco le bastaba la tierra para el merecido descanso. No. Las Ánimas exigían oportunas celebraciones religiosas para lograr el descanso eterno. Y eso era caro. Los gastos, le seguían agobiando tanto en la vida como en la muerte… De ahí que los Ranchos, en su continuo peregrinar por las calles y barrios de distintas zonas, durante tres meses, lo recibido por la voluntad popular, se destinara para abonar  a la iglesia misas y oraciones por sus servicios. De esa manera, la celebración de los oficios religiosos podía acortar  la estancia de las almas en el purgatorio.

Esa función la cubrían los Ranchos de Ánimas que salían desde el 1º de Noviembre, festividad de todos los Santos y Difuntos, con el firme propósito  de recaudar limosnas para las ánimas benditas. Lo hacían de noche hasta el 13 de diciembre en que el Rancho se convertía en Rancho de Pascuas y cantaba a la natividad de Jesús. Estos recorridos por distintas zonas finalizaban el día 2 de febrero, festividad de la Virgen de las Candelas o Candelaria.
Era la forma que ante el desamparo del muerto pobre, se organizó la sociedad para que permitiese dar digna sepultura y descanso eterno a los fallecidos.

Los Ranchos, se acompañan de Panderos, sonajas, triángulos, espadas instrumentos a los que se han ido sumando otros propios de la música popular. Actualmente existen ranchos en distintos puntos de nuestras islas orientales: Teror, Valsequillo, Tuineje, Teguise, San Bartolomé y más recientemente se recuperó el de La Aldea de San Nicolás.

Precisamente, uno de mis últimos trabajos televisivos “Andar Canarias” lo dediqué un amplio documental al Rancho de Pascuas de Teguise, auténtica joya de nuestro folclore.
 
ALFREDO AYALA OJEDA

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