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lunes, 3 de junio de 2013

* NÉSTOR, EN EL CEIP NICOLÁS AGUIAR, GUÍA

El pasado miércoles, después de seleccionar meticulosamente algunos actos de tan señalado día, encaminé mis pasos hacia Santa María de Guía, municipio situado al noroeste de Gran canaria, concretamente al colegio Nicolás Aguiar.  Me atrajo que unos 500 escolares pusieran sobre un improvisado escenario un homenaje reconocimiento al natural de este pago Néstor Álamo, “el padre de la canción canaria”… Y, como soy un curioso, quería saber el estado de salud de nuestras costumbres y tradiciones observando el relevo generacional…
Amanecía con tiempo de lluvia. Advierte el refranero “Hasta San Fermín, bufanda y calcetín”  y lo remacha este otro: “Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo”. Agazapado en mi coche, la lluvia se deslizaba parabrisas abajo y, la verdad, pensaba, no es tiempo, a estas alturas del año, para deslucir un acto que había sido elaborado minuciosamente… Me venía aquella frase de Simón Bolívar: “si los elementos se ponen en contra, lucharemos contra ellos”
Los críos, perfectamente equipados con las más diversas vestimentas tradicionales: “El traje de Néstor”, del otro Néstor, polémico, Martín Fernández, que por esta zona se estila muchísimo. También de mago, campesino o festivo… Eso sí ni uno sólo de los pequeñ@s acudía pintado, con mostacho o barba…



Y allí estaba Carlos Cabral, encarnando a Néstor… Carlos, cierto es, con su representación, nos transportó, con alarde interpretativo, a un Néstor, en su más tierna infancia, mostrando al respetable y numeroso público, el temperamento calenturiento que posen los genios… Todo un repaso por su fecunda obra: “Sombra del Nublo”, “Tamadaba”, “Mis bueyes”… Su estancia juvenil en la perla de las Antillas: Cuba. De ahí nos trajo el tema “La Perla”, del que todavía se continua diciendo, erróneamente, que suya es la autoría…
Observé detenidamente a Carlos Cabral. Impecable en su papel. Temperamental, con carácter, absorto lector… Recordaba por momentos algunos encuentros temperamentales con Néstor al que tuve el honor de conocer cuando documentaba un espacio televisivo sobre la inquisición en Canarias… o el tremendo bastonazo que un Néstor, enrabietado y caprichoso propinó a un cámara de televisión española. 
Muchas veces hablé con allegados como Armando Doreste, sobre la mezquindad de los políticos con su amplia obra y le comenté que en las islas somos poco dados a reconocer los méritos ajenos…
Pero vamos a lo que vamos… Narraban Carlos Cabral, tras sus gafa de la época, momentos festivos, participativos, frescos que continuaban recreándose: “Ay Teror”, “Pal´Pino” y la romería del Pino, con carreta y ofrenda con productos típicos; con banda y parrandas; con Vendedores de lotería y turrones “la Moyera”, se hacía mención a sus musas los dos Marías Mérida y Sánchez… y otros intérpretes que ya no están entre nosotros cómo la Argentinita, Antonio Machín, Alfredo Kraus, entre otros…
Carlos Cabral seguía narrando con gestos o con palabras su obra hasta que llego al final con su epitafio, contundente, imperativo y certero ubicado en el cementerio de la señorial Vegueta:
Quienes me conocieron
Saben quién fui:
¿Los otros?
Para qué saberlo.
Ahora intento descansar
¡Silencio!   
Pero el espectáculo, después de este amplio recorrido por su obra, vida y vivencias, continuó con aires del extenso repertorio canario: Polcas, Isas, Seguidillas, Berlinas, Caringas hasta terminar un con sancocho comunal en el interior del Colegio Nicolás Aguiar…



Muchas de las alumnas de sexto como será el caso de Yaiza, Elena, Sara, Giselle, Marta, Virginia, Daura, Claudia ya terminan sus estudios en este centro para pasar al Instituto, pero se llevan el grato recuerdo y la enseñanza de lo que significa vivir, compartir, custodiar y divulgar nuestro amplio latido insular…


ALFREDO AYALA OJEDA

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