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domingo, 18 de noviembre de 2012

* SOBRE “CANTOS DE TRABAJO”

Poco a poco, lentamente, como a cuentagotas, el ayer va desapareciendo del paisaje sin casi darnos cuenta… Frecuentemente, suelo establecer las comparaciones lógicas entre ese ayer de mis padres y abuelos y el hoy… 

Hace algunos años, en Tigaday, en el municipio de La Frontera, una de esas larguísimas y plácidas tardes veraniegas, en conversa amistosa con el amigo Benito Padrón, hablé de los cantos de trabajo, de “ajijides” o “arureos”…. Benito, siempre dispuesto a mostrar con ejemplos sus vivencias, se acercó a una de las tantas higueras que existían en la zona… Con todo lujo de detalles, me explicó la labor campesina, cuando cada fruto tenía un alto valor… “hay tiempo para todo”, pero hay que saber darle el justo valor… Le pregunté desde mi desconocimiento... -¿Qué hay de cierto, en un artículo que leí en que hacía referencia que la faena de “cogiendo higos”, había que estar cantando porque era la única manera que tenía “el amo” de saber que el campesino no se estaba comiendo los frutos?… Benito, ni pestañeó. “Eran otros tiempos. Lo ajeno, era sagrado. Había un respeto y un orden. Nadie de los que faenaban se comía la fruta. Eran de su dueño. Era lo prohibido y lo que no es tuyo, no se toca… Simplemente, en todas las faenas, se cantaba: “moliendo”, “segando”… Y se cantaba, para suavizar las largas jornadas. De esa manera, se hacía más llevadero el trabajo de sol a sol…” 

Estas estampas tuve la fortuna de recrearlas con una pareja irrepetible: Juan y María. Ambos, naturales del pintoresco pueblito de Sabinosa en la isla de El Hierro. Juan y María, adecuaron con pícaros y doble intencionados versos, ese canto de trabajo “cogiendo higos”, a los escenarios haciendo las delicias del público… Representaban una estampa en la que, a la vez, que recreaban la tradición y ofrecían espectáculo. Su puesta en escena, netamente campesina, carente de música, interpretadas con la naturalidad de quienes han vivido y protagonizado esas estampas, es una de las joyas folclóricas que tristemente han desaparecido… Muchas veces tuve la oportunidad no solo de grabarlos, para programas como “Tenderete” o “Senderos Isleños” sino también compartir muchas horas de charla, al calorcito de un buen vaso de vino de “las vetas”… Juan y María, eran genuinos y valiosos intérpretes de la tradición. 

También moreniando, con campesinos dentro y fuera de nuestras orillas… Grata fue la jornada en zona próxima a la playa de roja del Verodal, en El Hierro, con dos pescadores de leyenda: don Rafael y doña Carmen que nos regalaron, mientras atraían a la codiciada morena, con una larguísima retahíla de tacos y cantos, cuando el escurridizo pez se resistía a ser capturada… 

Campesinos que en la soledad, incorporaban a sus bestias (burro, vaca, toro o camello) a la sociedad para poderle hablar o cantarle como a un igual y suavizar con ello el trabajo… “pasa mariposa”… o ¡quietas las vacas ahí!... Bellos e imborrables recuerdos guardo de Maestro Salvador “el de Abelardo”, en los campos de su natal Gáldar o de Fernandito Padrón, en el golfo, en la isla de El Hierro… 

También, con los valientes marineros lanzaroteños en sus muchas horas de vela y desvelo en sus travesías a las cercanas costas africanas cuando, en las horas de guardia, al timón, el marinero estaba obligado a cantar para que el patrón supiera en todo momento que se encontraba despierto… se cantaban coplas que reflejaban a personas, cosas, lugares y situaciones de su entorno habitual: barcos, patrones, puertos, socos y lugares de faena… 

Siempre recuerdo aquella ocasión, que estando a bordo de un bermeano, con una mar embravecida faenábamos en busca de un bando de atunes. El barco, aparecía y desaparecía. En ocasiones, daba la impresión que se lo iba a tragar la mar… Acojonadito, en el puesto de mando le dije al patrón que, tranquilamente, estaba apurando un cigarrillo virginio: ¡Joder que ola viene!... la respuesta, flemática, se me quedó grabada: “No te preocupes, todas pasan por debajo”… 

ALFREDO AYALA OJEDA

1 comentario:

  1. GUENAS MAESTRO ALFREDO ,MAS TRANQUILA ME DEJA USTED CON LO ESCRITO ,NO ME CUADRABA QUE LAS PERSONAS DE ANTAÑO, SE COMIERAN LO AJENO HOMBRE SI HABÍAN LADRONES LÓGICAMENTE PERO POR LO GENERAL SE RESPETABA LO AJENO, BONITA ACLARATORIA QUE SE ME ANTOJA ES LA MAS CERTERA EL TRABAJO CANTANDO ,SE HACE MAS LIVIANO ,CUANDO ALLUDÁBAMOS A MIS TIAS Y ABUELA EN LA COSTURA ,ENTRE HILVANES Y REHILADAS,SIEMPRE CANTABAMOS POR LO GENERAL MI ABUELA EMPEZABA Y NOSOTRAS LE SEGUÍAMOS CANTÁBAMOS ROMANCES POR LO GENERAL HORAS Y HORAS COCIENDO Y SE NOS HACÍAN CORTAS EN CAMBIO , CUANDO SE ESTABA DE LUTO COMO NO SE CANTABA ,LAS HEBRAS PARECÍAN INTERMINABLES

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