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jueves, 23 de octubre de 2014

* FOLCLORE Y TRADICIÓN

Los tiempos cambian y lo antiguo parece quedar manido, obsoleto. Es la lógica superposición de culturas, las viejas reliquias quedan a trasmano y lo nuevo nos encandila. Aquí, en las islas, muchas costumbres y tradiciones han sido engullidas por el progreso. Otras, sin embargo, han buscado refugio y acogida en el deporte. Tal es el caso del “El Calabazo”, ingenioso invento campesino para elevar el agua de regadío; “El Salto del Pastor”,  artilugio para superar los obstáculos que ofrece nuestra intrincada orografía, el “Levantamiento de Arado”, esencial instrumento de trabajo, símbolo del esfuerzo constante por dominar la tierra… Y así podría seguir enumerando, pero no quiero agotarles…

Afortunadamente, gracias al folclore, al deporte, refugio y resonancia de viejas costumbres y tradiciones aún podemos disfrutarlas en todo su esplendor.

Hace unos días acudí acompañado de Lydia Díaz, mi mujer, para presentar  el “XVI Festival Folclórico de las Comunidades” que cada año organiza la histórica Agrupación Folclórica San Cristóbal. Este muestreo  entre comunidades se desarrolla en distintos puntos de la capital grancanaria (Guanarteme, Las Canteras, Parque de San Telmo y Pueblo Canario), y al cual acuden distintos grupos folclóricos de la Península Ibérica. Este año, dos grupos de renombre: uno de Zamora y otro del País Vasco.

Me llamó la atención, por alguna similitud con nuestra vela latina y el cambullón,  la representación,  a cargo del grupo vasco Alkartazuna Dantza sobre “La Trainera”. El grupo folclórico reflejó con fidelidad la faena en el áspero mar Cantábrico.  La danza, desempolvaba aquel Tratado de Utrecht (1.714). La firma de este tratado, se convirtió en una barrera infranqueable y excluyente para la pesca del bacalao, principal aporte de proteínas en la dieta vasca.  Desde ese entonces, el pacto regulador solo permitía la pesca del bacalao, a ingleses y holandeses… Y como sustituto los pescadores vascos suplieron la carencia por la sardina. Para la captura, usaban como arte de pesca llamada “traíña”, que no es otra cosa que una red tupidita que, lanzada desde las traineras hacían un cerco que privaba de libertad y facilitaba la captura de los bancos de las codiciadas y humildes sardinas o las deliciosas anchoas… Escribió  Xabier Agote, presidente de patrimonio marítimo de Albaola: “La Trainera”, revolucionó  la vida cotidiana de la costa vasca: cambió los hábitos alimenticios, impulso industrias, dio trabajo a hombres y mujeres, atrajo inversores extranjeros y acabó fundando uno de los deportes vascos con mayor tradición…”

Hoy, las traineras, gozan de prestigio dentro y fuera del País Vasco. El uso de este valioso instrumento de trabajo va quedando obsoleto. Sin embargo, en el deporte, en la competición, continúa vigente…
Por eso fue para mí una grata jornada encontrarme con el grupo vasco Alkartazuna Dantza, que dentro de su amplio y tradicional repertorio nos ofreció la recreación y el justo homenaje a los pescadores de bajura que faenaban en el bravo mar. 

ALFREDO AYALA OJEDA

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