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domingo, 27 de abril de 2014

* ROMERÍA DE TEGUESTE: “SABOR A TRADICIÓN”

“El que prueba, repite”, ”Saboreando las tradiciones”, “Tegueste, catedral del folclore”, “Música entre viñedos”, son algunas de las frases acuñadas que a lo largo del tiempo han llegado hasta nosotros, para hacer justicia a este municipio que tiene querencias de cumbre y mar…

Cuando llegas a Tegueste, te cambia el chip… se remansa el espíritu… Como imantado te sientes pueblo… Y casi sin darte cuenta se evapora la inquietud de pensar con qué frecuencia las cosas importantes se van quedando al margen del camino… Porque en Tegueste, por fortuna, la gran virtud de los propios de la zona, consiste en sustentar las tradiciones sin otras aceleraciones ni premuras, que no sean las de hacer las cosas bien, a conciencia, tal como lo hicieron sus mayores… 

La romería de la Villa de Tegueste, es ejemplo a seguir. Yo he tenido la oportunidad de vivirlas, sentirlas, compartirlas y pregonarlas. Es una romería que a nadie deja indiferente. Quizás por eso, las tengo datadas como de las más importantes del Archipiélago… Es una romería, en la que de una manera sencilla, el pueblo vive y expresa su personalidad sin trucos ni trampas, sin querer parecerse a nada ni a nadie, porque la Villa de Tegueste no necesita hundir sus raíces en el pasado, buscando o calcando alguna tradición perdida. Tampoco son unas fiestas labradas a golpe de erudición. No. Tegueste las tiene, las mima, la cuida, las acuna y las expresa con la misma devoción que si de un sacerdocio se tratara. 

Parrandas venidas desde los más apartados rincones del Archipiélago, barcos que navegan sobre el calmo mar de asfalto, representando la cultura religiosa y festiva, códigos de ayuda mutua reflejando estampas del fértil campo teguestero, la danza de flores, la más antigua de Canarias y el auténtico protagonista del festejo: el hombre del campo.

Tegueste está en fiestas. Disfrútenlas y respétenlas. 

ALFREDO AYALA OJEDA


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