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viernes, 31 de marzo de 2017

* MI NIETO MARCOS UN DIGNO HEREDERO

Nunca perdí la esperanza de que un descendiente de las sagas Dávila-Ossorio, en la parte que me corresponde, se interesara por la música. Mis hijos nunca quisieron saber nada al respecto. Hace algunos años, mi nieto Marcos se interesó por aprender a tocar la guitarra y el bajo, y le animé a que lo hiciera, en la actualidad con quince años, tengo que reconocer que se defiende bastante bien con ambos instrumentos.
Últimamente se dedica a componer, y a fe mía que no lo hace nada mal. La música que escribe es bastante enriquecedora, y sus melodías muy agradables, bien combinadas dentro de sus tonos y expresión. Que yo recuerde entre mis familiares, que se dedicaran al noble arte de componer, solo mi tío Cristóbal lo hacía, además de arreglos de partituras y transportes, etcétera, siendo muy elogiado y reconocido en el ejercicio de tales labores.
Sus composiciones más relevantes tienen reminiscencias del, rock, pop, heave, pero tienen la particularidad, que no son estridentes ni ruidosas. También se les nota una gran inclinación hacia el “dubstep” más puro, de la época actual.
A mi nieto Marcos, le gustaría que la música que con tanta ilusión compone, fuera interpretada por algún grupo, o grupos que se dedican a interpretar este tipo de obras o piezas. Utiliza una técnica modernista basada en la informática.



Las melodías de su música es bastante coherente, donde los solos de guitarra tienen una gran presencia, con punteos y rasgueos de tonos mayores y menores que lucen con una gran sonoridad.
Marcos siempre acreditó un “oído finísimo” al cantar o tararear alguna canción, es muy posible que sea un fenómeno genético, ya que sus orígenes musicales, están precedidos de insignes y preclaros músicos que conformaron las sagas ya citadas.
Mi nieto, se suele reunir en mi casa, con dos jóvenes tocadores de la guitarra y la batería, y ensayan, interpretando diferentes canciones, algunas de ellas compuestas por él, durante todo este tiempo disfruto, ya que siempre he sido un fiel oyente, --y hace algunos años incluso practicante de tan bello y hermoso arte--.
Yo siempre lo estoy alentando, para que no pierda esa gran afición musical que le reviste, y se engrandezca personalmente al amparo de la misma, pues como asignatura “la música” es elocuentemente grandiosa, y practicarla es todo un signo de buen gusto y de pasión por lo “bueno”. Es un ingrediente más en la vida, que genera felicidad, y a la vez porque no –sabiduría--.
Con mucha frecuencia, mi nieto Marcos, y yo, nos ensalzamos en interesantes y largas conversaciones, los temas que tratamos son variopintos, sus ansias de saber son ilimitadas, siempre le ayudo en lo puedo. Tiene amplios conocimientos futbolísticos, y nuestras charlas a veces tratan sobre este singular deporte.
Es un amante empedernido de la fauna y la flora, en su casa además de un perro, tiene varios pájaros de diferentes especies. Estudiante muy implicado con la Historia de Egipto.
Pero lo que le ocupa más tiempo es la música, a la que dedica gran parte de su jornada diaria.
Por fin he conseguido que un descendiente de nuestras familias, se implique en este noble arte, al cual nuestros mayores dedicaron gran parte de su tiempo, destacando honrosamente en la práctica del mismo, haciendo gala de unos conocimientos jamás superados musicalmente hablando en nuestro pueblo, Guía de Gran Canaria.
Mi nieto Marcos, se une así a los cuatro de nietos de mi primo Alberto Dávila, hijos de Alfredo y Antonio, que destacan desde hace algún tiempo, en la Banda Municipal de Las Palmas, y como profesores del Conservatorio Superior de Música, en la ciudad capitalina.
Mi alegría es infinita, al fin veo colmado algo que he deseado siempre, un descendiente directo músico, que espero sabrá dejar el pabellón lo suficientemente alto, como así lo dejaron nuestros mayores, en la época que les tocó vivir.


Juan Dávila-García.-

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