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sábado, 27 de febrero de 2016

* A TADEO CASAÑAS, “EL SABIO DEL HIERRO”

Fue un encuentro afortunado... Simplemente, no lo tenía previsto. Surgió sin más en la época a la que voy a referirme... Me había desplazado hasta la isla de El Hierro para entablar un larga charla con los ya desaparecidos folcloristas don Benito y Gregorio Padrón, Juan Pérez y María León, Eloy Quintero sobre la Meda, un canto que languidecía… Quedaban algunos repentistas casi testimoniales como el amigo Vicente Quintero, de Sabinosa; Fernandito Padrón, de Tejeguate y más reciente Goyo, de San Andrés…


Contaba, además, con un guía de excepción: Padrón Machín, cronista de los que ya no se estilan y con el que había hablado largamente, en aquellas primeras instalaciones de TVE, en la satacrucera calle de la Marina, tanto de aquellos viejos luchadores herreños en sus idas y venidas a la Perla del Caribe, como de la mítica San Borondón o de cantos de trabajo arando, segando, cogiendo higos, cortando hojas, moliendo y como no de la Meda, canto tradicional que, también, acompaña y acompasa la faena agrícola…

Tras una laboriosa localización paramos para almorzar en San Andrés y poco a poco fueron llegando invitados y amigos... Avanzado el almuerzo, el vinillo de la tierra, valiente como él solo, empezaba a “perjudicarnos” y en la picoteada charla hablamos de distintos personajes de la isla: don Ramón Méndez, campeonísimo luchador, del saqueo casi permanente de los lagartos de Salmor, de los nuevos cultivos de piña tropical, de don Rafael reconocido pescador y agricultor de Tigaday, de la referente herreña Valentina “la de Sabinosa”, de don Manuel Hernández “El huído” y, como no, de Tadeo Casañas “El sabio del Hierro”....

De siempre, recordaba a don Manuel Hernández, eterno enamorado de nuestro viril deporte y vecino en el barrio de Las Alcaravaneras (Las Palmas). Con el coincidía, frecuentemente, en los terreros o federación de lucha canaria que, coincidentemente, estaba ubicada en las habitaciones de entrada de mi casa en la calle Blasco Ibáñez... Con don Rafael, afamado pescador con el que recree el momento en que la escurridiza y cilíndrica morena trepa, codiciosa, atraída por el zumito de caballa, en busca del rejo de pulpo... Con Valentina tuve esporádicos contactos tanto en Las Palmas (Tenderete) como en Sabinosa, en un acto que presentó aquél primer locutor televisivo Luis Zárate... Sin embargo, a pesar de la cantidad de desplazamientos que realice a la isla del Meridiano, nunca había tenido la oportunidad de coincidir con don Tadeo Casañas. Nuestro encuentro, digamos, estuvo aplazado hasta 1.992, en que comenzábamos una nueva serie televisiva titulada “Senderos Isleños” y necesitábamos su colaboración para hacer realidad el capitulo dedicado a la miel, de abeja y palma, así como a la construcción de colmenas de troncos de palmeras...


Tadeo, es hombre de rico vocabulario, perfecta dicción y profundo conocedor de las cosas de la tierra... Sus conocimientos están labrados a base de lectura, observación y diálogo con el medio que le rodea... Aprendió tarde a leer porque en su casa, en la infancia, necesitaban de su ayuda para sacar la familia adelante. Tenía, Tadeo Casañas, un especial sentido del humor... Recuerdo que en cierta ocasión, mientras grabábamos, uno de los componentes del equipo dijo señalando un exuberante árbol: “Ese manzano, es espectacular”... Y Tadeo en clave de humor le contestó: “el que no sabe de frutos come peras de un moral...”

Recuerdo que cuando estábamos localizando lugares para el posterior desplazamientos del equipo de grabación, me encontraba aquejado de una dolencia en el nervio ciático. Cojo, renqueante, a duras penas podía bajar o subir del coche... Tadeo me dijo: eso lo combato yo con la picada de la abeja... y añadió: Cada cierto tiempo dejo que me piquen y así quedo vacunado contra esos dolores... Y ya saben ustedes que cuando uno está así, quejoso y dolorido, todo los remedios que te digan los pones en práctica... Tadeo trincó una abeja autóctona y dejé que clavara su aguijón en el antebrazo...

Eso sucedió en el 92 y desde entonces jamas he vuelto a sentirme de aquellos dolores.


Fueron muchos los temas que abordamos... Pero en su cabeza, por esa época, runruneaba el peligro que se cernía sobre la autóctona abeja negra... ¡¡ Basta, -decía el sabio Tadeo- para crear una colmena foránea transportar una reina en un cajita de fósforo !!

Se extendía como la pólvora la creencia generalizada entre apicultores o colmeneros, que nuestra abeja, mansa, musculosa, era de menor rendimiento que otras especies. Y poco a poco, esas abejas de pa´fuera empezaron a llegar.... Tadeo, me puso al día en el error que se estaba cometiendo. Por fortuna se tomaron medidas y al poco, volvió la cordura quedando el tema zanjado...

También el amigo Tadeo Casañas me mostró a la temida araña “La viuda negra”, nombre que recibe porque a veces, tras la cópula, si su pareja no anda lista , termina siendo devorado... La picadura de este tipo de araña es muy temida y tiene fama de que su veneno es una docena de veces superior al de la serpiente de cascabel... El efecto de su picadura en los humanos suele producir parálisis de diafragma, nauseas y dolor muscular... De todas formas su mordedura suele ser fatal para quienes tiene bajas defensas como los niños o los ancianos... “La Viuda Negra”, es una sub-especie que habita en el Hierro.

Han pasado los años. Tadeo Casañas “El Sabio del Hierro”, estaba próximo a cumplir su primera centuria... Pero a Tadeo, rico en experiencias y en observación, se le recuerda principalmente porque hace casi setenta años, allá pro 1.948, la sequía asoló la isla. El Hierro, masticaba la tragedia...Ganados y tierra, sedientos, sembraban la ruina forzando a los habitantes a la emigración... La población, por aquella época, obligaba a racionalizar el agua que venia en barcos cisterna de la marina procedente de las islas de la Palma y Tenerife. Era la miseria, la desolación...

Pero Tadeo supo leer en aquellos trágicos renglones en que se cernía la tragedia... Estar junto a Tadeo Casañas “El Sabio del Hierro”, es todo un lujo. Nada es banal. Todo tiene sentido... Entonces me comentó aquella ocasión en que se fue de cacería allá por 1.948. La isla se agrietaba, pozos que no daban agua sino pena y él, con su escopeta, salio para cazar alguna pieza. Agazapado, en una caseta que se había construido como refugio, observó que desde el techo, caían algunas gotas de agua de niebla... A la mañana siguiente pidió a los vecinos algunas planchas metálicas y empezó a colocarlas... Aprovechó las hojas de pita como acequias para conducir las gotas de agua hasta un recipiente... El resultado fue extraordinario... En poco menos de un minuto, mas de diez litros se habían recogido.... Así, sin mas, con el ordeño de las nubes, empezaron crearse depósitos, seleccionando árboles por su situación favorable para hacer de frontón y atrapar el agua de niebla... Haciendo un paréntesis, recuerdo que allá por 1.981, con Fernando Díaz Cutillas y un equipo del programa Canarias Viva, nos desplazamos hasta la isla del Hierro para hablar con don Zózimo Hernández, guarda forestal que recogía abundante agua en unos depósitos que permitían calmar la sed de los bailarines y romeros que cada cuatro años acompañan a la Virgen de los Reyes en la bajada...

Recuerdo como ahora mismo el día en que fuimos a ver el árbol santo “El Garoé” y me comentó la historia del frondoso y actual til... Estamos, nos contó al equipo de Senderos Isleños”, ante el árbol que más se ha escrito en el mundo... Más que del Ombú de la Pampa, y más que los cedros del Líbano o los Gigantes milenarios de California... Documentado, didáctico en sus explicaciones, pausado, contó curiosidades y contradicciones como la de Abreu Galindo que dijo que el árbol – el antiguo, “El Garoé” que desapareció por el temporal- tenía una bellotas amargas. Por contra hablando del mismo fruto Andrés Bernáldez decía que eran amargas... Señalaba Tadeo Casañas que ambos tenían razón pero, seguramente, uno las probó verdes y otro cuando estaban maduras...

No ha sido fácil la vida de Tadeo Casañas “El sabio del Hierro”. No. Desde tierna infancia, su vida ha estado ligada al conocimiento. A la lectura... A mantener con el medio que le rodea ese diálogo necesario para obtener el provecho necesario sin romper el orden establecido por la naturaleza...
Hoy, enterado de su fallecimiento,. Quiero desde aquí llorar la perdida de un personaje que con su andadura por la vida se ha ganado con toda justicia ser “El Sabio del Hierro”. 

Descansa en Paz.

ALFREDO AYALA OJEDA
Fotos: Juan Antonio Cubas.

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