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martes, 6 de junio de 2017

* LAS OLVIDADAS PLAYAS DE SAN FELIPE

San Felipe es un barrio costero del municipio de Guía de Gran Canaria, ubicado entre el barranco de Moya, y las cárcavas que forman el Risco del Marmol y la profunda depresión del barranco de Silva.
Abajo en el seno de estos abruptos riscales se encuentra la playa del “Teso”, que adentrándose en la plataforma continental, forma un medio arco, donde yace un trozo de costa recubierta de una arena dorada y fina, formando un ensenada donde el mar se mece tranquilo, tanto en la bajamar como en la pleamar, allí el baño se convierte en un puro placer, ya que no existen peligros de arrastre producidos por las corrientes marinas. Esta playa la visitábamos el que suscribe y sus amigos de Guía con relativa frecuencia durante el verano, hace más de sesenta años, e incluso celebrábamos partidos de fútbol con los jóvenes del barrio.
Su situación a sotavento azocada a los vientos cambiantes, mantiene la mar siempre tranquila, llana y sin oleaje. Está separada de otra bastante más larga, conocida por la playa de San Felipe --por una roca cuadrangular que en la cara occidental introducida totalmente en el mar, tiene una enorme y profunda cueva, que se puede apreciar perfectamente durante la bajamar. La entrada a esta oquedad, de agua durante la pleamar, hace que en cosa de segundos, un fenómeno de presión de abajo arriba, propiciado por la estrechez del tubo volcánico, “expulse,” el líquido elemento entrado, con una fuerza inexplicable y un ruidoso “bufido”, de ahí seguramente el nombre con que con el que fue bautizado “el bufadero”--.
La costa guiense carece de playas, en el estricto sentido de la palabra, pero tiene unas zonas aptas para el baño, donde se han construido piscinas naturales que le dan a esa zona un cierto empaque, por ejemplo las existentes en Roque Prieto, donde los habitantes de Guía celebran desde algunos años “parte” de la festividad de San Roque.
Recuerdo que muchas familias de nuestro pueblo solían veranear en San Felipe, unas disponían de casas propias y otras las alquilaban, entre estas destacaban, Afonso Pérez, García Mateos, Saavedra Díaz, Jiménez García, los Duarte de Las Palmas, y otras más, que utilizaban en su baño diario tranquilo y placentero la playa del Teso. Un inglés, míster Thomas que trabajaba en la empresa de Leacock, con su familia acompañada, por Otilia Castellano, se dejaban ver por este lugar coronado por el acantalido del Marmol, con relativa frecuencia, me comento una vez, que la playa era muy buena y tranquila.
La tranquilidad que allí reinaba era de agradecer, no se oían ruidos molestos, ni aglomeraciones algo que la gente que buscaba paz y relax allí la encontraba, muchos de los asistentes, después de darse un baño, se relejaba aún más leyendo un buen libro, en la parte sombreada existente al final de la playa.
En la actualidad, desde la desviación de la carretera que conduce a Las Palmas, para adentrarse en la que se dirige a San Felipe, encontramos bares y restaurantes que posee, una gastronomía rica, en platos típicos de nuestra tierra, sancocho, caldo pescado, ropa vieja, etcétera. El primero que nos encontramos es el Paso, que dispone de una piscina natural amplia, rodeada de hamacas y vestuarios.
Adentrándonos por la carretera en dirección a la iglesia y la plaza del barrio, en el margen derecho de la misma, se observan la existencia de una serie de locales de restauración muy bien equipados con unos menús excelentes, así como también algún que otro edificio de apartamentos.
Desconozco como se encuentra en la actualidad, tan estimado barrio, al cual accedíamos por el camino viejo, iniciando su descenso que arrancaba, entre la casa de Antonio Miranda y el S.11, en una zona llamada Llano Alegre.
Nos dirigíamos a la casa de la familia de, Federico Pérez, donde dejábamos “la intendencia”, consistente en un par de garrafas de vino abocado y bocadillos. La mujer de Bartolo el pastor de la finca, nos preparaba una mesa grande donde celebrábamos el almuerzo contando cada uno algo relacionado con su vida, o simplemente charlando.
El grupo los formábamos unos quince amigos todos de Guía. Mientras comíamos nos intercambiamos las “viandas”, algo que solíamos hacer sistemáticamente, dado el gran afecto que nos unía. Nuestro lema era “lo mío es tuyo y lo tuyo es mío”. Con la única excepción que guardaba relación con las féminas.
Comentar que siempre tuvimos esa forma de comportarnos en nuestra relación diaria, mientras estuvimos unidos, hasta que cada uno tomo su propio rumbo, unos por estudios y otros por trabajo, nos alejamos, de nuestro predio común y que siempre nos mantuvo unidos, nos despedíamos con saludos emocionados y tristes a la vez.
Éramos conscientes que durante las vacaciones nos volveríamos a encontrar, y que esa amistad que siempre nos había unido volvería a ser la misma, con más fuerza quizás, pero con el mismo cariño y la fidelidad de la siempre hicimos gala.
San Felipe en aquellos años era muy semejante a algunos pueblos costeros especialmente, de Almería, Málaga y Alicante, que disponían de un pequeño número de barcos de pesca que permanecían “al pairo”, pues no existían puntos de atraque, y cuatro casuchas donde habitaban los pescadores. En la actualidad estos pueblos convertidos en grandes ciudades, relucen imponentes por “mor” del turismo, Marbella, Estepona, Fuengirola, Adra, Benidorm, Villajoyosa, San Juan, etcétera, y en el caso de Algeciras, incluso con uno de los mejores puertos comerciales y pequeros de Europa.
Donde las innumerables edificaciones de, hoteles, apartamentos y bungalows, le dan una prestancia digna de admiración, que junto con sus playas son el reclamo principal, para la venida de turistas procedentes de los lugares más recónditos del orbe.
Lo que hoy se denomina como el “boom de la construcción y la especulación”, le dio vida a todos estos lugares citados, donde el dinero por una serie de circunstancias, enriqueció a unos y empobreció a otros. En estos lugares citados, la corrupción empezó a germinar especialmente en Marbella, y el dinero ilegal a circular como pago de una serie de favores y prebendas que se hacían un día sí y otro también, en prueba de agradecimiento por permisos urbanísticos ilegales en algunos casos de otros oscuros negocios.
Algunos pueblos de Canarias también hicieron su “agosto” y es digno verlos en la actualidad. No existían las autonomías, y los que hicieron esta constatada edificación y reconversión urbanística, fueron los empresarios y los terratenientes que existían en determinados lugares, donde intervenían también los Cabildos Insulares, el Estado y las entidades bancarias, otorgando y concediendo préstamos a bajo interés, aportando así su granito de arena a la esperada prosperidad, dándole la bienvenida a tan exuberante industria, hoy la más punteras de Canarias.
Pero estos casos orientados hacia una incierta y futura prosperidad, pendiente siempre de la anunciada venida del turismo y si realmente iba a ser la panacea, no se dio igual en todas las islas, y sus respectivos ayuntamientos, que se vieron desatendidos en sus demandas, posiblemente porque no pusieron el énfasis necesario, a la hora del reparto el pastel. Este indolente comportamiento, los privó de unos beneficios tangibles, que en la actualidad priman en muchos municipios de las islas totalmente reformados, ofreciendo al visitante, unas calles hermoseadas y limpias, así como una serie de monumentos, dignos de las ciudades más significadas del continente.
En este aspecto, Agüimes e Ingenio, son un ejemplo palpable de cuanto acabo de manifestar, las esculturas que poseen en sus calles, acreditan la grandeza de estos dos municipios, que en otros tiempos no ostentaban tanta exuberancia, en la actualidad disponen de dos playas, la del Burrero y la de Arinaga con un excelente puerto, cuyas hermosas edificaciones y sus ostentosas planimetrías, son dignas del mejor urbanista.
Hay que reconocer que la industria turística no ha beneficiado, al norte de la isla con la misma intensidad que al sur, por eso todos estos lugares pintorescos de antaño, siguen anclados en el tiempo, y si nadie lo remedia fenecerán igual. Entre estos lugares se encuentra San Felipe, con dos playas naturales que se podrían explotar, beneficiandose este pequeño núcleo poblacional guiénse, así como también al resto de la municipalidad. Los pecios pesqueros existentes en el norte, son muy apreciados por los pescadores de “caña”, dada la gran variedad de especies ictiológicas, que abundan especialmente, en Agaete, Sardina, Caleta Arriba, que tienen unas abundosas flotas pesqueras, dedicadas a faenar por toda la zona pelágica.

JUAN DÁVILA GARCÍA


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