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viernes, 2 de junio de 2017

* LAS HUESERAS Y PEPE EL DE LIBRADA

Las “hueseras” es un instrumento que en la actualidad forma parte de las excelencias del folclore canario, junto a los denominados instrumentos de “percusión”, como son el pandero, el triángulo, las castañuelas, las resurgidas chácaras, el tambor, las lapas, las cortezas de las nueces, y hasta hace algunos años la “zambomba”.
Podemos hablar como idiófonos canarios raspando las hueseras, rasquetas o güiños de cañas (conocidos como instrumentos frotados). Se desconocen sus orígenes, hay quien dice que procede del áfrica negra o subsahariana, y que la misma se utiliza en fiestas y ritos que celebran los nativos de, Kenia, Congo, Cote de Ivoire, Liberia, Madagascar, Angola, Mozambique, que hoy se realizan con fines turísticos.
Con la inmigración de los canarios a los países latino americanos, la música y el folclore canario hizo mella en sus habitantes y se constituyó en aquellas tierras como algo propio, llegándose acoplar a nuestros aires más ancestrales instrumentos musicales tales como el cuatro, el laudín, nuestro paisano Braulio en su canción Venezuela cita; “hasta el timple se mezcló con el cuatro….”
También se crearon una serie de asociaciones –cada una con gente de propia de su región de origen--, que se denominaron “Quintas”, en las mismas se desarrollaba las festividades de su tierra ejecutando su folclore, y exponiendo su propia artesanía. Las más conocidas fueron la Gallega y la Canaria. Poseían excelentes grupos musicales, entre estos siempre destacó, la gran Orquesta de Pulso y Pulso y Púa de la Quinta Gallega dirigida por el eximio musicólogo, Amadeo Vides.
Hoy cualquier parranda o AF que se precie tienen estos dos instrumentos citados, especialmente el “cuatro”, por el contrario el “laudin” es bastante más utilizado en los grupos que se dedican a ejecutar puntos cubanos.
A mediados de los años cincuenta del pasado siglo, un grupo de amigos de Guía, creamos un grupo rítmico denominándolo Tirma, formábamos parte del mismo, José González Moreno conocido por Pepe el rubio, Juan Aguiar Moreno, Mariano Chirivella León, Francisco Vega Dávila y el que suscribe, e hicimos el siguiente experimento, --acoplar el contrabajo tradicional de tres cuerdas al grupo de bandurria y guitarras, ni que decir tiene que fue todo un éxito--, a partir de ahí el instrumento citado fue apareciendo en todas las parrandas, grupos y AF.
Hoy muchas agrupaciones tienen entre sus instrumentos, dos, que no encajan de ninguna forma en el desarrollo de nuestra música tradicional, como son el acordeón y violín, su “chillona” sonoridad altera la belleza instrumental y melódica que tanto distingue a nuestro folclore.
Pepe González, conocido por el de Librada, ha sido durante muchos años un huesero distinguido, formando parte de la AF Estrella y Guía. Siempre fue una excelente persona, honesto y honrado caballero. Desde que era muy joven trabajaba con los hermanos, Pedro y Tomás del Pino conocidos por los hijos de Erasmita, que tenían su casa en el inicio del camino de acceso a las Cuevas Fregenales y San Juan junto a la carretera vieja que va a Las Palmas.
Cuando mi padre enfermó de una distonia neurovegetativa, a principios de la década de los años cincuenta del pasado siglo, el insigne medico don Ramón Jiménez Domínguez, le indicó que no hiciera siesta sino que se dedicara a caminar unos kilómetros después de almorzar. Recuerdo que un día nos dirigíamos a la finca de Montemayor en el camino del Capellán, y al día siguiente a San Juan y al Gallego, allí siempre nos encontrábamos a Pepe y su hermano Ramón que tenía una zapatería al lado del bar de Juan el Chaparra. Muchas veces Pepe nos acompañaba hasta la zapatería que tenía Manuel el pipe, en la Montaña del Gallego.
Desde muy joven sintió inquietud por conocer la música y el folclore canario, lo oía hablar con mi padre de estos temas. Una de las primeras veces que vi actuar a la Estrella y Guía me alegre de verlo tocando las hueseras, también pude comprobar que era muy estimado por todos los miembros de la agrupación.
Su hermano Pedro hizo sus pinitos como cantador, pero pronto esa afición se diluyo y nunca más volví a verlo y a oírlo cantar, recuerdo que no lo hacía mal, tenía un buen estilo y se atrevía a cantar, isas, folías y malagueñas.
Hace algunos años con motivos de las Fiestas del Queso, estuve con él en la plaza, cojeaba un poco y le pregunté que le pasaba, y me dijo que había tenido un accidente con la moto. Jamás en los años que lo veía con más asiduidad, nunca lo vi enfadado todo lo contrario, siempre mostró una risa sempiterna que invitaba a las gentes, que incluso no le conocían a departir con él.
Otra afición que siempre lo condicionó fue el futbol, no se perdía ningún partido donde actuase la UD Guía, equipo por el que sentía una gran pasión.
Con su viuda Librada Vega, vecina mía en la calle Médico Estévez, siempre tuve una buena relación, al igual que con su padre, Francisco Vega, y con sus hermanos. Ella siempre tuvo “in mente”, estudiar algo, ya que quería tener una cualificación y status superior al que tenía, mi amigo y compañero, Juan Santana Rodríguez al que conocíamos también por Adolfo, recuerdo verlo hablando con ella en la ventana que tenía la peluquería de su padre, con bastante frecuencia, no estoy muy seguro pero Juan le dejaba libros.
La muerte de Pepe me ha producido una enorme tristeza, nos conocimos siendo los dos muy jovencitos, y siempre le tuvo un enorme aprecio, por su extraordinaria forma de comportarse y por la nobleza de su carácter. Solo recordarle por todo lo que significó, mientras estuvo con nosotros, y rogarle al Señor que lo acoja en su seno.

Mis condolencias más afectuosas para su viuda Librada, y para todos sus familiares. Descanse en paz.  

JUAN DÁVILA GARCÍA

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