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lunes, 8 de julio de 2019

* VALENTÍN GUANCHE, HASTA SIEMPRE AMIGO

Hace muchos años, cuando se retomó el programa Tenderete tras diez años de ausencia, Nanino, Juan Martínez, y yo nos dispusimos a realizar distintas localizaciones de intérpretes por diferentes partes del Archipiélago. Teníamos muchísima ilusión, en volver a poner en marcha el emblemático programa. Había cambios. Cambios sustanciales. Antes, del 71 al 73 se emitía y grababa en blanco y negro y ahora (1.983) acababa de llegar el color, nuevas dotaciones de microfonía y un plató que colmaba las exigencias del equipo. Aquí, podíamos ensayar sin molestar a nadie. Teníamos unas amplias oficinas, comedor para atender invitados y una amplia zona de aparcamientos. Nos valía que en esa época la Feria del Atlántico estaba pasando un momento delicado y aquellas naves estaban, por esos momentos, a nuestra entera disposición. Había que hacer obras pero eran escasas... Se diseñó un decorado, con la impagable colaboración de Pepe Dámaso. Fue el mayor decorado de la historia de la tele en las islas y en esa simulación de un traspatio canario, había que meter tres palmeras de yeso que tuvieran apariencia de realidad, encargar mesas, sillas, etc.  

En una de esas recaladas saboreamos unos vinos en Arafo, cuando irrumpió en el barcito el amigo Valentín Guanche. Nos conocíamos desde hacía tiempito y el abrazo fue enorme. Nos sentamos y compartimos mesa y mantel. Valentín, ya sabía del movimiento que había en torno a la vuelta de Tenderete y se ofreció gustoso. ¡Coño si yo estuviera en Las Palmas, les echaría una mano!... 

Valentín estaba dedicado a la construcción y siempre con nosotros y con el programa, tuvo la mano tendida. No te preocupes Valentín. Tu prepárate para "jincarte" unas folías o lo que quieras. Incluso, una ranchera... Risas. 

Y así fue. Valentín siempre estuvo en nuestra consideración. Murió Nanino, pero yo le seguí brindando todo el cariño del que dispongo. Unas veces de solista, otras con el grupo Medianías de San Andrés o con su grupo mejicano. 

Valentín siempre estuvo dispuesto. Unas veces, me sorprendía diciéndome, vi un solista en Teno, que aquí tengo el teléfono para que lo invites. Valentín, vivía y sentía el folclore en toda su amplitud. 

Al tiempo yo cambié de aires. Pasé de Televisión Española a Televisión Canaria y como siempre vinculado al folclore. Y allí, como un solo hombre, estuvo Valentín Guanche.  

Un día, en la Bodega de Julián, cumplía años la productora del programa y coincidía con la actuación de Valentín Guanche y su grupo mejicano. Le dije que le dedicara uno de los temas y Valentín gustoso, se arrancó, le brindó el tema y la tocó con el sombrero de charro. Así era Valentín. 

En otra ocasión, quise montar en Fuerteventura, un programa donde las polcas tuviera mucha presencia. Para ello, invité de distintas islas, a numerosos solistas entre ellos Valentín. El programa fue muy sonado y después de la emisión todavía continua en Youtube donde ha superado el millón de visitas. 

Hoy, enterado de su reciente fallecimiento, haciendo de tripas corazón, no me queda más que recordar los felices momentos vividos y conservar el grato recuerdo de un amigo de verdad y todo un puntal referencial de nuestro folclore. 

Descansa en paz querido amigo.  

ALFREDO AYALA OJEDA

domingo, 7 de julio de 2019

* APUNTES SOBRE TRADICIONES EN LA VÍSPERA DE SAN JUAN

Tengo, qué quieren que les diga, una deuda contraída con los Yerberos. Todo empezó, cuando en cierta mañana, en el Caidero de Gáldar, conocí a una familia , que cultivaba y recogía distintas hierbas medicinales. Por ese entonces, alguna que otra tarde, pasaba por su casa-cueva y me largaban una tremenda retahíla de nombres y propiedades, de distintas hierbas beneficiosas para la salud.  Algunas, me comentaba, las cultivaba en sus huertitos. Les encantaban darme explicaciones, sobre las hierbas y las enriquecían  con distintos dichos que había aprendido de sus padres por transmisión oral o en contactos con otros yerberos.  Ella, parlanchina, encantadora, superaba los setenta años, pero su vitalidad era tremenda... A cada momento, soltaba una de esas frases... “Esto es Sándalo y con Sándalo, miel y limón, se ayuda el corazón”... y tras soltar la frase, se quedaba feliz y contenta... Una de esas tardes, le conté que yo era diabético y que por todos los lugares que recalaba todos me soltaba el remedio yerbero para curar la diabetes: 



Tómese agüita de Pamplina... Hágase un zumo de Pepino... ¿Ha probado los tunos indios o la Pita Zábila?  
No. Me respondió con rotundidad... Hágame caso... y me soltó el dicho:  “Hierbas amargas, la vida alargan.”  

Al tiempo, recordaba a otro yerbero de respeto: Enriquito Cáceres, de Gáldar él. Con el que recorrí el lecho de los barrancos, las crestas de la montaña y numerosas veredas y camino. También, en Radio Drago, fui testigo ocasional de la sabiduría de este tremendo personaje que atendía en directo a cuantos vecinos solicitaban información sobre remedios. 

Recuerdo como ahora mismo, la víspera del día de San Juan. Previamente, habíamos concertado una cita y desde muy temprano, nos pusimos en marcha en busca de distintas plantas medicinales.  Pronto, el libro de sus saberes se puso en marcha: “Este es un Oroval. Es una planta muy valiosa. Tanto que lo dice su nombre Oro-Vale...  


Empezaba a despuntar el día... “En estas primeras horas, me contaba Enriquito, las hierbas con el sereno caído durante la noche, enriquece sus propiedades medicinales... Dicen – me añadió- que existe la creencia que las hierbas recogidas en esta corta noche del año, como el hinojo, ruda, valeriana, menta, logran buenos efectos en temas de quereres y amores... Se dice sobre el hinojo: “Quien ve el hinojo y no come de él, muere de amores y no sabe de qué”... También sobre la ruda “En casa donde hay ruda, no muere criatura” o este otro “En casa donde hay ruda, Dios te ayuda” y existe hasta uno combinado: “Hinojo y ruda, hacen la vista más aguda”... También sobre la menta: “Tomar menta, el amor aumenta”. 

Dicta la tradición que la víspera de San Juan nos invita a romper con lo viejo, con el mal de amores. Es tiempo de renovación. Para ello, dos elementos juegan un papel principal: agua y fuego. El fuego purificador que destruye y consume el pasado... Después, el agua a través del beneficioso rocío, es quien termina con la acción y efecto de devolver al cuerpo y alma la limpieza total. 

También, esos efectos sanadores se efectuaban en la última quincena del mes de junio. En esas fechas una o varias cabras se apartaba del ganado y sólo se les permitía alimentarse de las hierbas de la zona. No recibían otra alimentación, ni un puño de millo, ni otro preparado. Así, cada día se iba ordeñando y almacenando la leche hasta que llegado el momento la leche se metía en un odre y se mecía hasta lograr una especie de grasa compacta que servía para aliviar dolores estomacales. La leche que daban estas cabras estaban enriquecida con los beneficios propios de las propiedades de las hierbas en esta época del año. 

Exactamente ocurre lo propio con las olas del mar, que vienen cargadas de efectos fertilizadores. Por eso, los baños de los animales en las aguas de nuestras costas purifican y tonifican. 

En fin, la víspera de San Juan, está repleta de distintas tradiciones. Unas acunadas en las islas, desde hace muchísimo tiempo y otras, llegadas desde otras parte del mundo, que han quedado aquí para siempre.   

ALFREDO AYALA OJEDA

viernes, 7 de junio de 2019

* ”GENERACIONES”, UN “TENDERETE” DE VERDAD.

Tenderete, es tanto de todos cuantos habitamos en las islas, cómo de otros muchos que lo esperan y lo sienten, lo viven y comparten más allá de nuestras fronteras. A mí, con Tenderete, programa al que estuve ligado más de tres décadas, me pasa lo mismo que con nuestra Lucha Canaria. Muchas veces, cuando aparece un luchador excepcional acudimos a las luchadas sabiendo de antemano el resultado. Sin embargo, cuando sale algún gallito y vence al favorito disfrutamos de la gesta y le damos el valor justo a la esencia de la lucha: el chico ante el grande. 

También, retumbaba en mi cabeza, mientras esperaba impaciente el inicio del clásico programa de música popular aquel poema de Manuel Machado titulado: “LA COPLA” 

Hasta que el pueblo las canta, 
las coplas, coplas no son, 
y cuando las canta el pueblo, 
ya nadie sabe el autor. 

Esta copla, aunque su origen es andaluz, suele cantarse en nuestras islas... Es una copla, que encierra hondura y verdad. Tanta verdad como el programa más longevo de TVE, en Canarias: “Tenderete”. 


Me "arrepolliné" en el recibidor, puse el volumen adecuado y los sentidos dispuestos... Pocos intérpretes en el plató... una guitarra de lujo, Juan Pérez Brito, un par de lapas, un timple que en las manos del “Colorao” enamora y mimo exquisito en los componentes. El título, lo decía todo: “Generaciones”... Generaciones que se unían en torno al folclore. Unas generaciones que retomaban los aires de las islas y unos cantadores de hoy, de ayer, de antier... Un Juan Machín, (103 años) "endomingadito", sin florituras, espontáneo fiel al estilo aprendido o heredado de generaciones anteriores... Juan Machín, se echó la camisa por fuera, bailó y cantó sin necesidad de gorgoritos y con su impronta,  demostrando que el folclore, el de verdad, no necesita adornos, ni tampoco estridencias, ni "esperríos", nos erizó los pelos... Fue, valgan verdades, como un regreso a aquellos primeros años de Tenderete, en que se suplía la carencia de medios técnicos con la autenticidad de tocadores y cantadores... 

Pletórico Ciro Corujo, con estilo envidiable, con magisterio, acompañado de su hija Mercedes (9 años), en una sentida y exquisita interpretación del tema “Mazurca para Gáldar” del folclorista galdense, José María Gil... 

O el polifacético barbero, rapsoda, tocador de lapas, timplista, cantante y amigo Antonio Corujo, qué con sus 85 años, continúa metido en estos berenjenales interpretativos. Siempre, relatando las coplas del “Salinero” o sorprendiéndonos con páginas de la constante del isleño: la emigración. 

Y un espléndido ramillete de savia nueva, que se va afianzando: Las hijas del Colorao Ayla y Julia, por su naturalidad. También a la cálida voz de Izan Ortega... o Domingo  "El Cuco" ejerciendo de cantador y repentista. 

Entrañable el verídico  relato de la travesura de unos chiquillos que, en plenas fiestas del pueblo de Tetir, soltaron un burro y que El Colorao, ha aprovechado para convertir la "mataperrería", en una divertida Berlina Majorera... 

Podría seguir escribiendo sobre este programa de Tenderete pero creo que lo mejor, es que si ustedes no lo han disfrutado, que lo busquen en TVE a la carta y localicen el programa emitido el día 2 de Junio de 2019. 

Mis felicitaciones a “Generaciones”, por brindarnos una bocanada de aire fresco cuando todos, sin excepción, parecen empeñados en  cambiar autenticidad por espectáculo. 

Mis felicitaciones a Cipriano, Feluco, Raúl y cía. 

ALFREDO AYALA OJEDA

viernes, 24 de mayo de 2019

* BAILE TRADICIONAL A.F. PRINCESA IRAYA, EN SAN BARTOLOMÉ DE GENETO-TENERIFE


Princesa Iraya llevará a cabo el próximo día 2 de junio, desde las 18:30h la tercera edición de los Bailes Tradicionales que mensualmente realiza en el Centro Ciudadano de San Bartolomé de Geneto.
La agrupación lagunera se ha propuesto con esta iniciativa, crear un lugar donde los amantes de la música y el baile tradicional, puedan reunirse periódicamente con el objeto de bailar, tocar, cantar... al son de las interpretaciones del grupo.
Este proyecto dio inicio el pasado mes de abril y los resultados que han venido dándose en las dos ediciones precedentes, han sido mejor de lo esperado, sumándose cada vez más participantes.
Princesa Iraya cumple en este año 2019, su 37 aniversario de trabajo ininterrumpido alrededor de la Cultura Tradicional y Popular de Canarias.

domingo, 21 de abril de 2019

* LOS PASTORES SON DE OTRA RAZA

“Cada vez que muere un pastor, desaparece un ganado”, decía Pepe “El de Pavón”, a modo de sentencia... La frase, tan cierta como contundente, me traía el recuerdo otra del gran Atahualpa Yupanqui: “Por qué la tierra será de quien no sabe sembrar...”  Son frases lapidarias de las que poco o nada hemos aprendido... “Arar, sembrar, esperar...”, ahí tienes mi vida toda, diría el profundo lamento del campesino y el agricultor.  

Hace unos días, a comienzos de mes de abril, Pepe Mendoza “el de Pavón”, una de las “razas” de prestigio y consideración en las medianías de Gáldar, volvía, -como todos los años- a su vivienda habitual: Al Cortijo de Pavón. 

Regresaba, acompañado de su familia y ganado, después de una larga estancia en La Cruz de San Antonio. Es el normal movimiento de ganado que, espoleado por la necesidad de ofrecer unos pastos frescos, el pastor efectúa cuando en las tierras próximas a su vivienda habitual, están agotadas... 

Varias son las “razas” que pastorean en la zona: Los Moreno, Los Gil, pero el más numeroso es el Pepe Mendoza, que cuenta con unas 600 aproximadamente.  


Tuve la fortuna relativa, de acompañar y vivir la larga estancia trashumante, de Pepe. En ese periodo que de estancia fuera de sus tierras y propiedades, poco o nada cambia en la vida familiar del pastor... Los niños, se quedan en casa de un familiar para no desatender los estudios... La madre, ordeña, elabora el queso, lo reparte entre los distintos clientes, atiende los temas administrativos y regresa a su vivienda habitual. Día tras día, anda y desanda el camino, unos 40 kilómetros más o menos... Durante esa larga estancia, suelen recibir visitas de otros pastores y familiares que les traen noticias y brindan un deseado acompañamiento... Así, con estas visitas se corre la voz de cuando hay que empezar a la trasquila y se interesan por la salud y la situación económica de otros pastores. El pastor y su mundo, no dejaba de sorprenderme... “Si alguna vez algún pastor pierde su ganado por una desgracia, todos arrimamos el hombro con lo que podemos hasta sacarlo a flote... También ese comportamiento nos acompaña a todos los pastores. Yo, decía Pepe, tengo toda la información precisa sobre cualquier pastor de la isla. Así, cuando se avecina el momento de la trasquila, apalabramos fechas y ponemos en marcha un código de ayuda mutua muy sencillo: “El hoy por ti, mañana por mí”.  Eso nos sirve de vínculo invisible que estrecha lazos entre los pastores... Por acudir a la trasquila, el pastor no recibe ningún tipo de compensación. Solo el agasajo de matar unos corderos y atenderlos con la comida y bebida, que precisen. 


Cuando el pastor deja su vivienda habitual y se establece durante un tiempo en otro punto, debe corresponder al propietario con lo estipulado. Normalmente es unos quesos, algún cordero o leche cruda. 

La última ocasión en que realicé el recorrido de regreso junto a Pepe y su rebaño, caminamos por Las Arbejas, Las Peñas, Pinos de Gáldar, Lomo del Palo, Galeote, Caideros, hasta llegar al Cortijo de Pavón.  

Al regreso, el panorama, claro, era otro muy distinto. Las lluvias habían refrescado las inmediaciones de Pavón y ya se apreciaban las largas orejas del millo y los brotes de alfalfa. Una buena temporada de comida para el ganado,  estaba en proceso. 

El pastor, llego a la conclusión, que solo es rico en esfuerzo, y en problemas. Hacer su trabajo con tantos inconvenientes es un sinvivir. 

Cuando realizas este recorrido junto a los pastores comprendes esas frases lapidarias: “Cada vez que muere un pastor, desaparece un ganado” o aquella otra a la que hacía referencia: “Por qué la tierra será de quien no sabe sembrar”.  

ALFREDO AYALA OJEDA 

sábado, 6 de abril de 2019

* “EL CAPI”, SENTIMIENTO AMARILLO

Mi padre, Antonio Ayala, Jefe de deportes del desaparecido periódico “El Eco de Canarias”, había fallecido. Sus amigos y compañeros fotógrafos Julián Hernández, Luis Troya, Félix Urquijo, Momito, etc, lo tenían surtido de toda clase de fotos deportivas para que ilustrara sus publicaciones. Pero allá, por octubre de 1973, mi padre falleció y en casa quedó una amplia colección de fotografías de boxeo, de lucha canaria, lucha libre, Vela Latina, fútbol, natación etc. 

Tras su fallecimiento, dediqué muchísimo tiempo a ordenarlas. Cuidadosamente, las fui colocando en grandes sobres y les fui poniendo un titular. Sabía que tenía en la mano un material valioso y sabía, también, que con el paso del tiempo las fotos van deteriorando y perdiendo calidad. No eran tiempos de ordenadores, ni se esperaban... 

Mi padre, había trabajado en la recopilación de los internacionales canarios y tenía una amplia documentación, así como declaraciones de entrenadores que habían dirigido a la selección española, donde militaron muchos de los futbolistas isleños. El Libro solo faltaba valorarlo y meterlo en imprenta para sacarlo a la venta... Un día, decidí poner en marcha su publicación. Y ese mismo día, con todo el material fotográfico seleccionado y los textos definitivos afinaditos, desapareció... 

Con tal cabreo, una a una, fui poniendo las fotos ordenadas en sobres cerrado y a medida que se me iba haciendo paso fui entregando las fotos a los deportistas. Uno de esos sobres era para Ernesto Aparicio Betancor, que vivía en el mismo barrio de Las Alcaravaneras... Recuerdo que le toqué la pita del coche y me saludó como siempre: ¡¡Hola Ayalita!!...
“Capi”, le dije. Aquí tengo esta tonga de fotos, de tus años de servicios en la Unión Deportiva Las Palmas. A mí ya no me sirven de nada y creo que tú le darás mejor uso... 

Abrió el sobre y con pulso temblón, empezó a ojearlas... Afloraron recuerdos y momento felices... 

Se paró en una y me dijo: Aquí, temporada 67/68 casi hacemos la hombrada de ganar la liga... 


“El Capi”, Aparicio, era mucho capi. Expedito, Valiente... Vivía y sentía en amarillo...Cuando Aparicio metía la pierna de manera contundente, terminaba por contagiar al resto del equipo. “El Capi”, perteneció, siendo un pibe, al equipo de sus amores: La Unión Deportiva Las Palmas. Jugó de lateral y estuvo en activo desde 1.958 hasta el 70, en que fichó por el equipo sudafricano Highlands, donde permaneció hasta el 72... Al regreso, vuelve a la Unión Deportiva Las Palmas, pero en esta ocasión como masajista y utillero, durante tres décadas. 

Eran, simplemente, otros tiempos. Tiempos en que todos, nos sabíamos de carrerilla, la alineación de la Unión Deportiva. Jugadores, que se empleaban sobre el terreno de juego, sin desmayo. Unos más técnicos, otros más batalladores: unos que brillaban y otros que se dejaban el alma en el campo, supliendo con entrega sus carencias. Pero Aparicio, desde su puesto de defensa, era un jugador de raza... 

Le tocó vivir otra época. Una época en que no se ganaba mucho dinero defendiendo los colores de tu equipo. Sabíamos de aquellos primeros futbolistas, tentados por los clubes, que venían al caladero canario a pescar, jugadores que brillaban en campos de tierra y que fichaban por un terno y un par de miles de pesetas. Nada que ver, con esas cifras mareantes de la actualidad, que uno no sabe ni escribir. 

Aparicio, el “Capi”, se nos ha ido, pero nos deja el grato recuerdo de un luchador, de un hombre honrado que se entregó de lleno al amarillo de sus amores. 

Descansa en paz “Capi”. Acabas de irte y ya te echamos de menos...

ALFREDO AYALA OJEDA

jueves, 28 de marzo de 2019

* EL AGUA, TAN VALIOSA COMO ESCASA...

Cuando la sequía amenazaba las más fértiles tierras de las islas, y a sus habitantes no les quedaba otro remedio, que andar en desesperadas rogativas, elevando al cielo las plegarias implorando la lluvia, que sucedería en las secas zonas del sur repetidamente castigadas por el solajero.
Atenazados, puesta en peligro la pervivencia de la familia, optaban por abandonar campos, tierras y animales y buscaban como remedio la emigración. Otros, al contrario, se volvían a la tierra misma para dar con esa mina de agua que pusiera fin a sus calamidades. Así, zahorines con su varita de granadillo, caminaban por los lechos de los barrancos esperando el hallazgo dar con la zona donde pudiera alumbrar el agua que vivifique sus cosechas. 
Muchas veces, con cultivos equivocados, exportábamos lo que no teníamos. Eran cosechas apreciadas dentro y fuera de nuestras islas, pero que resultaban carísimas, porque se invertían para cosechar un kilo de fruta, casi cinco kilos de agua... Algo así como matar moscas a cañonazos.


El agua, en nuestras islas siempre fue tan valiosa como escasa. En su búsqueda, se prestaba toda la atención a distintos vaticinios como “las cabañuelas” donde el entendido, sobre una tabla, colocaba doce montañitas de sal que predecían los meses con más precipitaciones. Estas lecturas solían hacerse en las fechas señaladas de San Juan y en octubre... También los pastores leían en sus idas y venidas, con el movimiento del ganado, la flor de la altavaquilla.  
No se regateaban esfuerzos. La búsqueda era constante y las perforaciones, frecuentes. Las islas, con el paso del tiempo, se han convertido en un enorme queso gruyere... Hay que recordar también el valioso trabajo del cabuquero, persona especializada en horadar rocas o abrir galerías en su afanosa búsqueda de agua.
En Fuerteventura, la espera. Isla en la que llueve poco y mal. Las tierras más valiosas, arrastradas por las grandes precipitaciones, reposan en el mar. Pero el majorero, observa y se acomoda a los tiempos dejando preparadas las tierras y esperando a que las lluvias rocíen la isla. Para ello, las gavias siempre preparadas, dispuestas para recibir los beneficios de la lluvia y no permitir que se desperdicie, ni una sola gota de agua... En Lanzarote, los enarenados salvaron muchísimas cosechas, pero el campesino continuaba en su esperanzador diálogo con las nubes. 
En la isla de El Hierro, el sabio Tadeo Casañas, empleando el sentido común y horas de observación, allá por los años 40 del pasado siglo, llegó a solucionar el grave problema de sequía que sufría la isla, ordeñando los árboles, canalizando el alisio hasta el hoy, donde una empresa, ordeñando las nubes, ofrece agua embotellada.
Las potabilizadoras, las presas, la canalización, la cultura del campesino, aunque se siga clamando la lluvia, permiten un ligero alivio.
Recuerdo de pequeño, aquella severa economía que se implantó en distintos hogares isleños. En muchos lugares el ir a la mina a buscar agua, tarea que corría a cargo de los más pequeños, fue pasando al olvido. En zonas se plantó un chorro y la vecindad disponía del agua tras una larga espera... Pero poco a poco fue llegando el servicio a los domicilios y mis padres me explicaban: para lavarse las manos, se moja un poco, se cierra la llave, se enjabona bien y después terminas abriendo nuevamente el pilar, para quitarte el jabón... El agua, se compartía como la vida misma. Así, sin más, aprendíamos y valorábamos el agua.
En fin, permítanme esta licencia, de adentrarme en el tema, del agua un bien escaso y caro que todos los que vivimos en estas islas hemos sufrido, de un racionamiento y en otros momentos, reinando la alegría, como decía la copla del desaparecido folclorista José María Gil:  

“Qué alegría 
las islas están llovías”. 

El agua, presente en nuestras vidas se festeja a lo grande: “La Traída del agua” de Lomo Magullo, habla por sí sola. 

ALFREDO AYALA OJEDA

domingo, 17 de marzo de 2019

* AMARILLO “ERA” MI COLOR

No sé, si con los años uno se vuelve perretoso.  No sé si con los años, ese cúmulo de vivencias atesoradas con el correr del tiempo, los hombres y mujeres tienden a romper con lo establecido... No sé, no sé, no sé...  Solo sé que estoy más caliente que un tubo de escape, con el tema del equipaje de la Unión Deportiva... Intentaré explicarme: 
Soy, de siempre, eterno seguidor de la Unión Deportiva Las Palmas. Puedo decir, incluso, que he conocido las instalaciones de aquellos clubes, que hicieron gala de un caballeroso desprendimiento para lograr la fusión y darle vida a aquel equipo único, que hoy se llama Unión Deportiva Las Palmas...  
También, he compartido tiempo con numerosos jugadores amarillos... Polillo, Cástulo, Oramas, Elzo, Silva, Molowny, Juanono, Beltrán, Torres, Gorrín, Pepín... 
Vi crecer el Insular y disfrutar con aquellos partidos regionales, de veteranos, de juveniles y de mi Unión Deportiva. 


Recuerdo, en Tenerife, estar disfrutando de una fresquita cerveza y aparecer por ahí, el legendario Zuppo y pegamos la hebra con recuerdos de aquellos delicados momentos que atravesaba el equipo... El Zuppo, siempre generoso, con la mano tendida, se desplazaba desde Tenerife para apoyar con sus “Riqui - raca” a la Unión Deportiva. 
Recuerdo, como prendía la llama de la pasión en el Insular, con aquellas bandas del Maestro Mejías o la Banda de Agaete, que daban aliento en situaciones complicadas... Compartí buenos momentos con Manolo “El Pipi”, con su voz bronca y su corneta... ¡¡Vamos Las Palmas!!... Nada digamos de Fernando “El Banderas”, incansable, con su bandera tricolor y su aglutinador “Pío Pío”; Así como últimamente el Mexicano con su bombo. 

Foto: El mexicano
También fui de aquellos que se rascaron los bolsillos, para adquirir acciones y salvar a la Unión Deportiva de la delicada situación económica... 
Créanme si les digo, que me duele la Unión Deportiva.  Cada traspiés, cada mala gestión, cada fichaje fallido, es una herida que queda para siempre en mi pecho.  
No hace mucho, -esto de las modernidades me tiene trabucao- se hizo la presentación del equipaje de la temporada... El AMARILLO, nuestra seña de identidad, brilla por su ausencia. Ahora, como el presidente es “Caballero Legionario”, el equipaje es verde. Verde legionario... 
Yo sé que don dinero, manda y obliga. Seguramente, el Sr. Ramírez si lee esto pensará: Yo con el equipo, que me cuesta un pastón, hago lo que quiero... 
Pero no. El equipo, en sus orígenes, pidió su autorización para usar el escudo y unos colores fundacionales. Pero usted, se ha saltado la historia... Ha enterrado o desterrado el color amarillo, mi color, nuestro símbolo. 
Ahora, aunque ponga las entradas a cero euro no voy al estadio. Me ha traicionado y ese verso de Luis Quintana “Amarillo es mi color” ahora pasa a ser “Amarillo ERA MI COLOR”... 

Ahí le queda el club: que le aproveche. Y haga lo que hacían los niños “litres”: ¡si no juego, me llevo el balón.! 

ALFREDO AYALA OJEDA

miércoles, 13 de marzo de 2019

* A LA ABUELA DEL CARNAVAL

Hay personajes que dejan huella. Que calan en la consideración popular. Qué casi sin proponérselo, pasan a ser historia. Pero no una historia cualquiera, sino una historia de verdad.  Tal es el caso de Miguel Alcántara Cabrera, un vecino del céntrico barrio de Las Alcaravaneras, en la capital de Gran Canaria, que por su nombre solo lo conoce la familia, amigos y vecinos. Sin embargo, cuando se dice “La Abuela del Carnaval”, todos, sin exclusión, dicen ¡yo la conozco!. 

Foto: Alfredo Ayala y la Abuela del carnaval

A mí, por cosas de la profesión, siempre me picó la curiosidad. Me gustaba, codearme con todos ellos y andar por esos caminos, que los llevaron a mantener esa cita puntual con la tradición y el respeto al personaje... Son hombres y mujeres, que se dimensionaron al pasar del anonimato vivir la vida de otros.

Horas de estudio, de ensayos, de observación. Recuerdo, que alguno me pidió algún tipo de información gráfica, para ser más fiel al personaje. Unos personajes que había fallecido, pero que por estos entusiastas volvía su figura, a estar por unos días entre nosotros.

“La Abuela del Carnaval”, era una delicia. El papel del intérprete rozaba la perfección... La negra pañoleta de lana era para guardar el respeto y conservar en la memoria a algún familiar fallecido... El delantal, siempre dispuesto. Era como una caja fuerte donde tenía el pañuelo, el rosario, el monedero para el suelto, porque los billetitos siempre iban anudados en el pecho, cerquita del corazón. A veces, también con el escapulario de promesas,  a la Virgen del Carmen. 

Foto: Abuela del Carnaval

Y claro...  Así, como de repente, a la Abuela, le brotaba el mal genio y sin pelos en la lengua,  sacaba de paseo su carácter agrio, para dar un espantón a quien le levantara la voz o le llevara la contraria.

Pero Miguel Alcántara, era el vivo sentimiento del carnaval. Entusiasmo, entrega y una voluntad inquebrantable porque hay tener ánimos para estar picando los ochenta años y jincarse la pesada vestimenta, para entregarse de lleno a  a un largo recorrido... Recuerdo aquella luminosa tarde, en el lugar conocido por “la Tronera”, en Gáldar, aquella tarde en que me reuní con “La Abuela”, tierna, delicada que casi caminaba a trompicones... 
“Ayala - me dijo- a veces, en Las Palmas, me pongo en el filo de la acera y hago intentos de cruzar la calle. Muchos, se prestan para ayudarme... En cierta ocasión, un agente, con mucha corrección, me ayudó a cruzar y en ese breve recorrido, con el tráfico parado, me dijo: “No debe salir sola a la calle. No está usted en edad... Es peligroso y puede tener un percance... Al llegar a la acera de enfrente, le di las gracias con un besito... Son ruindades que me gusta hacer alguna que otra vez...” 

Foto: Abuela del Carnaval 

Ella, “La Abuela”, seguía contándome: “Antes, en nuestro tiempo, eso si eran carnavales. Aquellos que estaban prohibidos y había que ir a correrlos en Agüimes, en Montaña Cardones, en el Risco de San Nicolás o en el interior de algunas sociedades recreativas... Yo, salía del trabajo y llevaba una bolsa con mi disfraz. Siempre, con este mismo disfraz. En cualquier zaguán me lo ponía y nada más "encasquetármelo" cobraba vida...” 

“La Abuela”, no paraba. Había pegado la hebra... Para mí, el carnaval es la vida. Cuando se aproximan las carnestolendas, me siento imantado... Yo los he disfrutado en distintas partes del mundo: He recorrido todo el Archipiélago y numerosos municipios... Pero también me fui a Brasil, Venecia, Paraguay incluso en Alemania, concretamente, en Colonia hasta me galardonaron y todo. 

Hoy, recuerdo con nostalgia, aquella última ocasión en que me reuní con ella en Gáldar y detrás llegó una espléndida corte: “El Borrachito”, “El Che Guevara”, “Fidel Castro” y “los dos bobos” del moco colgando. 

Ya no la volveré a ver más. Se nos fue para siempre, casi sin tiempo para decirnos adiós... En el preciso momento en que el carnaval estaba a punto de quemar la sardina en la Playa de Las Canteras. 

Se nos fue un personaje. Otro más... Que Dios lo tenga en la Gloria. 

ALFREDO AYALA OJEDA

viernes, 8 de marzo de 2019

* A JUANA MARÍA MONTELONGO, ALFARERA.

No quiero, ni lo pretendo, aprovechar el 8 de marzo. Me pasa lo mismo que con el día de Canarias, fecha en la que todos se llenan de canariedad, cuando en realidad a Canarias hay que atenderla durante todo el año y no solo en la señalada fecha, del día 30 de mayo. 

Hoy, después de casi tres décadas, se me apetece hablar de ella, una ceramista o alfarera a la que conocí o busqué tras haberme enamorado de una pieza de barro, que estaba a la vista en una modesta repisa en una casita majorera. Le pregunté al propietario y me remitió a Tindaya, casi al pie de la Montaña Sagrada... Me dijo: es una obra de Juana María Montelongo... 

Yo, he conocido a numerosas alfareras Guadalupe, Fefita, Dorotea y Julianita, también, algunos hombres como Panchito, el referente, los amigos del Alfar en Tenerife, don Juan Brito y su hijo etc. Cada uno ha estampado su firma, su autoría, en cada pieza y todos, sin exclusión, me han dejado una profunda huella... Sin embargo, debo reconocer que Juana María, era de otra "echaúra". Parca en el decir, eficaz, didáctica y en ocasiones con una brisa de socarronería majorera... Sus trabajos, se distinguían. Tenían personalidad.  

Viéndola trabajar haciendo “churros” para ir paso a paso levantando piezas, transmitía una delicadeza extrema que a mí, se me antojaba que susurraba al barro... Eran toques de mimo, de cariño, de dulzura... Poco a poco, amasando elementos que parecían desplomados, dormidos en sueño eterno, ella despacito le iba dando vida... 

Tras el primer encuentro, la acompañé a buscar barro y arena. El barro, en lo alto de una montaña en Betancuria; la arena, en el lecho del barranco. De regreso a su casa, todo un largo proceso se desencadena... Airearlo, remojarlo para que vaya logrando textura, bailar el barro para ligarlo con la arena, disponer el horno, preparar troncos, maderas para que mantenga la temperatura... 

En el proceso, sus hijos, Sima y Beatriz, distraen el tiempo de estudios para arrimar el hombro... 

Sin quitar ojo, absorta, me dice: “Un día, por curiosidad, quise tener una pieza de barro levantada con mis propias manos... Decidida, me desplacé, hasta el valle de Santa Inés, porque había una distinguida alfarera en esa zona. Le toqué en la puerta y empezó a enseñarme... Hice un platito, poca cosa, aunque a mí en aquel momento me pareció una auténtica obra de arte”. 

El barro, que quieren que les diga, me atrapa. No sé por qué motivo o razón... Recuerdo que en San Antonio de Texas, crucé del famoso Álamo hasta un hotelito, donde nos esperaban un puñado de canarios. Estaban en Texas con motivo de una serie titulada “El Otro Archipiélago” y teníamos cita con distintos isleños. Uno de ellos, el de mayor edad, Everto Padilla llevaba muchísimos años sin regresar a las islas. Él, atento, nos brindó todo cuanto estaba a su alcance. Era la última parada, llevaba dos años fuera y se me habían agotado todos los obsequios que llevaba... Se me ocurrió entonces regalarle un cuenquito, obra de los alfareros “Ramón y Vina” propietarios del Molino de Mazo... El cuenco, recuerdo, lo estrujé contra mi pecho y a la vez le dije: Querido paisano, después de un largo viaje solo me queda este pequeño cuenco con el que agradecerte todas tus atenciones... Un cuenco humilde, breve, calcado con toda clase de adornos de nuestros aborígenes... Es un cuenco tintado de negro azabache, pero que está repleto de sentimiento... Es solo tierra dirían algunos... Yo no. Yo veo tierra, mi tierra, nuestra sufrida tierra que nos ha visto crecer... Pero este concretamente, es un cuenco diferente, un cuenco que al tocarlo nos transmite un latido profundo... Por eso hay que mirarlo con cariño, con mucho amor porque es una parte esencial de todos nosotros...  

Everto, a la vez que sujetó el cuenco con firmeza no pudo evitar que unas lágrimas resbalaran por sus mejillas... (disculpen este paréntesis) 

Dentro, en el interior, en su laboratorio Juana María, desencadena todo un proceso... Las manos parecen querer despertar del dormido sueño, toda la belleza de la antigua tradición de la alfarería... Una tradición representativa de nuestro pueblo aborigen... 

Hoy, distintas mujeres majoreras van a ser distinguidas dentro del señalado día de la mujer y ella, claro está, es de justicia que se reconozca su amplia trayectoria.  

Y yo las recuerdo con admiración: Oroncia Cejas, Doña Dorotea “la del mojón”, Clotilde Mesa “curandera del culebro”, Juana Herrera “La pregonera de Agaete”, María Armas “Cantos de trabajo”, Carmen Hernández “decimista de Quemados”, Rosaura Marrero “Fiel a la Morenita”, Julianita, la mujer que enseñó a “Panchito” el componente del almagre, María Carreño “sacar el sol de la cabeza”... En fin, son tantas 

NOTA: Paso a paso, el trabajo de Juana María está recogido, junto a otr@s ceramistas en un capítulo de la serie Senderos Isleños, de Televisión Española en Canarias. En TVE, a la carta pueden encontrarlo y disfrutarlo. Merece la pena. 

ALFREDO AYALA OJEDA

jueves, 21 de febrero de 2019

* CARNAVAL Y TRADICIÓN

Hablar del carnaval, es hacerlo de cómo un pueblo vive y expresa, en gran medida, su personalidad sin trampa ni cartón; libre, gozosamente libre, sin querer parecerse a nadie ni ocultarse ante nadie. 

LA NEGRA TOMASA

En esta libertad para mostrarse radica sin lugar a dudas, la extraordinaria personalidad del carnaval palmero. 

La negra Tomasa, personaje central, encarna aquí la quinta esencia de ese ultramar caribeño, de esa Cuba que aguarda al indiano para hacerle rico y poderoso. La negra Tomasa y su exagerada corte rumbera, supertropical y jacarandosa al límite, llega al Ayuntamiento, en una no menos sofisticada guagua antigua o a pie, rescatada con estupendo acierto, de la casi pérdida de memoria propia de estos tiempos. 

La negra Tomasa llega para mostrar su exuberante vitalidad, su gracia provocadora, su insuperable desparpajo, su increíble, burla burlando, arte del baile y del ritmo más vivo… Llega enfundada, bajo increíbles aceites y alambicados ropajes de suprema parodia: encajes, blondas, pamela increíble… Es la negra Tomasa como la encarnación de un sueño irresistible, el sueño indiano por la supuesta isla de promisión, toda fortuna y felicidad: la Cuba soñada que la negra Tomasa representa este día. 

La negra Tomasa, representa a la negra mulata de sueños prohibidos… retrata una época de esplendor en la isla, que al soco del cultivo de la caña de azúcar, la gente se mezcló con personas venidas a trabajar en La Palma… Así, llegó el ritmo, el color… Por eso, todo lo que baila, gesticula o se contonea la Negra Tomasa, no resulta extraña para los palmeros… 

Es lunes indiano... Y ese lunes esperado, todos somos indianos. El uniforme obligado, de blanco riguroso, pronto va a ser reforzado: este es uno de los exclusivos aportes del carnaval palmero: la interminable, inclemente, incesante hasta el agotamiento, batalla de los polvos de talco. Toda persona, calles, coches… Todo cuanto se ponga o se halle al alcance de los combatientes, se cubrirá hasta el emplasto, con la nube blanca del talco que unos y otros lanzan literalmente en cantidades industriales. 


LOS DIABLETES DE TEGUISE

Teguise, fue la capital de la isla de Lanzarote. Hasta aquí llegaron, en tiempos de la conquista, los Franciscanos a los que les debemos muchas de nuestras tradiciones… Actualmente, “Los Diabletes de Teguise” limitan sus salidas a las fiestas de carnaval. Pero en su origen, “Los Diabletes”, intervenían en otros rituales… Fueron los Franciscanos quienes incorporaron a los diabletes, a las fiestas del Corpus en representación de esa lucha entre el bien y el mal. El bien, era la cruz: el mal, aquellos danzantes. 

La participación de los danzantes en el Corpus se mantuvo hasta 1.772, en que la iglesia los prohibió. Desde ese entonces “Los Diabletes”, una de nuestras joyas folclóricas, quedó como acto del carnaval. Lo mismo ocurrió con otras manifestaciones que estuvieron vinculadas al corpus hasta que la iglesia los apartó… 

Los diabletes, en las confluencias de distintas calles de la Villa de Teguise, lanzan repetidos mugidos y golpean contra el suelo, un pellejo de baifo en forma de bola, atado a un corto palo… La chiquillería y algún otro viejito que añora tiempos idos, que se cruza por el lugar, son acosados de los danzantes que lo acorralan y embisten dando repetidos mugidos, impidiendo continuar su camino… Los chinijos (niños) durante horas aparecen y desaparecen en alocadas carreras, haciendo gala de esquiva para sortear a los diabletes… 

Los Diabletes, aunque su origen no está rigurosamente documentado, hay quien sitúa su procedencia en América o la vecina costa africana, seguramente traído a la isla por algún emigrante establecido en la zona. 

En el ritual que simboliza al macho cabrío, visten los diabletes, traje liso de lona con rombos negros y rojos, en el centro de cada rombo un punto rojo o negro (siempre el rojo terapéutico tiene presencia en las distintas vestimentas). Llevan correaje de la que cuelgan cencerros, que suenan permanentemente como si de un rebaño se tratara. La cabeza del diablete va cubierta con una máscara de toro, de la que sobresalen grandes cuernos y larga lengua roja… Hace algún tiempo, estas caretas eran de macho cabrío, hasta que doña Rosalía Spínola, hace la actual reforma… 

El Carnaval tradicional que enmarcan carneros, buches, diabletes, baifos, polvos de talco, etc., constituyen las más bellas estampas de la tradición popular. En algunas de estas tradiciones, se entremezclan ritos de esclavos negros y moriscos con las existentes creencias aborígenes... 

“LOS BUCHES”

Tenderete, el buque insignia de TVE, en Canarias, había desaparecido de las pantallas de aquellos televisores en blanco y negro. Eran tiempos de prolongados silencios... Tiempos en que calladitos se estaba mejor... Tenderete, no era sospechoso de nada, pero a los ojos del régimen, era culpable de todo...
Poco más tarde, nació un nuevo proyecto: “El Pueblo Canta” un espacio que pretendía meterse en la piel de nuestra gente. Uno de los programas se dedicó a una parranda, que tras dos décadas desaparecida, resurgía gracias a la decisión del dueño de una tienda de ultramarinos: Vicente Guerra...  

La parranda marinera "Los buches", volvía a la actividad y en la organización de los carnavales, por esa época prohibidos en toda España junto a la sociedad Democracia, empezaba a tener gran protagonismo, porque al organizar los fines de fiesta, cuando el vinillo envalentona, la fiesta continuaba en la calle quedando como solapada la prohibición gubernamental de los carnavales... 
La reaparición de Los Buches, significó una valiosa aportación por esa fusión en la vestimenta en que se refleja el hombre de la mar y el campesino, adornada por esa característica careta diseñada por el inolvidable César Manrique. También en sus manos, los danzantes blanden una vejiga o buche de pez malo curtida e hinchada con la que en sus desplazamientos van dando "buchazos", a cuantos se acercan.

LOS CARNEROS DE TIGADAY 

Hoy, “Los Carneros de Tigaday”, gozan de muy buena salud. Tienen sus días grandes, el domingo y el martes de carnaval, en el municipio de La Frontera. 

Recuerdos intensamente vividos que a comienzo de los ochenta, aprovechando que llegaban a televisión Española, unos medios más modernos, recalamos por el Municipio de la Frontera, para recabar modos y maneras de vida en la zona. Corrían los comienzos de los 80 y nos desplazamos hasta allí, para mantener unas largas conversaciones con don Benito Padrón, sobre instrumentos folclóricos de El Hierro, cantos de trabajo, costumbres y tradiciones. También sobre una manifestación que estaba a punto de desaparecer: Los Carneros. Quisimos recrear esos aspectos y el grupo Tejeguate, realizó todos los preparativos para recrearnos con las historias de las correrías de Los Carneros. Durante varios días,  por distintos lugares de la isla estuvimos anunciando el acontecimiento, para que el público arropara la grabación. Allí, el día señalado, apareció el Loco que blandía un machete y en sus alocadas carreras, la fricción del acero contra el asfalto soltaba chispas... Los carneros, perfectamente vestidos con las azaleas, con espectaculares cornamentas, con el tintineo de los cencerros y tiznados con carbón dieron el espectáculo. Sembrando el pánico entre los más jóvenes...



Desde entonces los Carneros se recuperaron y hoy son uno de los números tradicionales del carnaval herreño... El "rebaño", agrupado o en solitario, con aspecto grotesco, corren como alma que lleva el diablo tras la muchedumbre... Topan, embisten, revuelcan, tiznan y dejan con un olor nauseabundo a cuantos se tropiezan aterrados por la calle... 

Recuerdo que estuvimos haciendo una larga investigación para saber cómo y de qué manera. Pero todo resultó inútil. Solo con Benito Padrón y Ramón Padrón pudimos obtener la valiosa información que nos permitió, andando el tiempo, hacer un documental para la serie “Senderos Isleños”, esta antigua costumbre que actualmente ha sido declara BIC. 


LOS “ACHIPENCOS” 


El carnaval, es jolgorio, animación, diversión, desenfado, improvisación y mucho más... Porque no podemos, a nuestra gente , negarle la posibilidad de inventar, imaginar o de soñar... Tal es el caso de “Los Achipencos” artilugio carnavalero hidrodinámico impulsado por energía no contaminante... Para darle forma a un Achipenco, se usan distintos materiales reciclados con el hándicap de que no pueden tener motores que lo impulsen... Este año, se cumple la veintena de aquel párvulo inicio que poco a poco ha ido calando en el corazón de los majoreros y, también en la consideración de fuera de la isla. 

De aquella primera presentación en sociedad en la participaron solo unos pocos Achipencos, cada año se supera y han llegado hasta unos setenta... 

En un local, de la calle León y Castillo, convertido para la ocasión en cabo cañaveral de estos competitivos modelos, se ultima los preparativos para los participantes, en la más disparatada regata del mundo. 

Este año, la tradicional y divertida competición será retransmitida por Televisión Canaria, que se une a la celebración para llevar a todos las imágenes y comentarios de la regata. 

La regata se celebra el primer domingo de carnaval y en caso que, por condiciones adversas, se tenga que suspender se celebrará el martes. 


“MATAR LA CULEBRA” 

Es muy conocida la influencia cubana en nuestros carnavales. Una de las referencias la tenemos en “Los Indianos”. 

Hace años, contacté con Manuel Lorenzo Perera para hacerle frente a distintos aspectos de nuestro folclore y, como no, a esas páginas de folclore poco estudiadas. Solamente, le hice frente a “La Danza del Pámpano Roto”... Me habló el distinguido folclorista, de una tradición que estuvo desaparecida y que, recientemente se ha recuperado: ”Matar la culebra”. Un ritual curioso que se ha venido celebrando gracias al grupo Folclórico del Centro Superior de Educación de La Laguna y que según me contaron y también detalla el folclorista Benito Cabrera, fue introducida en el siglo XIX por Manuel Catalina... 

El Mataculebra, está representada por los negritos y el Mayoral (amo blanco), que blandiendo el látigo propone matar la culebra, en un desfile teatral y musical. 

Una representación simbólica, según Benito Cabrera, del colonialismo y la explotación de los negros, a través de la culebra... Este baile cubano se interpretaba en el día de Reyes y ahora se representa en Carnavales, en el municipio de Puerto de la Cruz.

Son distintas joyas de nuestro carnaval que debemos cuidar y cultivar.

ALFREDO AYALA OJEDA

martes, 15 de enero de 2019

* DE CUANDO ESTUVE A PUNTO DE GANARLE UN DESAFÍO AL “POLLITO DE LA FRONTERA”…

La lucha canaria, lo saben bien cuantos me conocen, es mi gran pasión. Con ella, mi “esmirriao” y enclenque cuerpillo, ganó algunos kilos dejándome más conforme, que con mi anterior aspecto. Era, flaco como un fideo… Tanto, que por donde pasaba no hacía ni sombra. 

Pero mi padre me dijo una tarde: “vete al Adargoma”, te pones los pantalones y a bregar… Obediente como era, lo que decía el padre era como palabrita del Niño Jesús y tarde tras tarde, desde que terminaba unas clases particulares, en Educación Y Descanso, en León y Castillo, debajo de aquellos dos vetustos laureles de indias, después de recoger de la arena todas las hojas del mundo, me ponía los pantalones. ¡Coño! ¡¡Me gustaba aquello!!. 

Disfrutaba de lo lindo compartiendo con aquella legendaria “fila india adargomista”, colores, sentimientos y los sabios consejos de Juanito Mujica y Buenaventura que en lucha canaria, lo sabían todo. 

Recuerdo, que incluso llegué a formar un equipo, con un dinero que donó, para hacernos el vestuario y pagar a la costurera, la fábrica de caramelos Nublo, de la que eran propietarios, la familia Quintero. Con aquellos ilusionados aspirantes a “pollos”, hicimos nuestra presentación nada menos que en el Estadio Insular. Éramos los teloneros de una monumental luchada a beneficio de la Unión Deportiva Las Palmas, que no tenía dinero ni para pagar a la lavandería. El cartel, era atractivo… Hermenegildo Ramírez “Brazo de Hierro” ofrecía a quien levantara el arado que el levantaba 25.000 pesetas. También en esa luchada, había un desafío entre Manolín “el Molownny de la lucha y el legendario luchador Manuel Marrero, “el pollo de Buen Lugar”. 

Foto: Alfredo Ayala y Alfredo Martín "el palmero"

Yo, agarré con los mejores: con el Palmero, con Manolín, con Lito, con los gemelos, con Emilín padre, con Florencio Méndez… Por la tardecita, cuando sudoroso abandonaba el entreno y buscaba algo para jincarle el diente, fantaseaba: “al palmero es fácil tirarlo”… “si no le doy el hombro y me paso a la izquierda, el Palmero se quedará con la mitad de su fuerza y entonces con una burra, por flojita que sea doy con él en la arena”… “Y a Manuel Suárez, “Manolín”, espero que me toque pa´tras y hurtándole mi cuerpo, hago un giro con la cintura y le mando un traspiés, que besa el suelo”… Tenía luchas para todos. Yo, me consideraba el amo del gallinero, algo así como un quijote de la lucha canaria… Pero la verdad es que yo era malito, malito, malito. Y, además, no aguantaba un cachetón. 

Eso sí… Yo, era atrevidillo y curioso. Todo lo intentaba. Vi al Faro de Maspalomas, levantando el arado y cuando llegué a casa, en el traspatio, trinqué un tronco que estaba en un descampado y, tarde tras tarde, me puse a intentar levantarlo. La verdad que como yo era poquita cosa y tenía mas voluntad que acierto, jamás lo despegué del suelo. Lo mismo me pasaba con los luchadores. Siempre, en el maletero, llevaba un par de pantalones por si se cuadraba alguna pechada. Recuerdo que así, en la playa de Las Alcaravaneras, agarré con Alfredo Martín, “el Palmero” y no viene a cuento contar el resultado… También en la orilla, un guardia popularmente conocido por Machín, me invitó a pegar una lucha. Allí me dispuse y me metió tremendo sacón que mi cabeza dio con la arena mojada y me desatinó… 

Yo tenía una buena amistad con Evaristo Perdomo “ El Rubio”. Nos frecuentábamos, pero un día me dijo adiós y se fue a Venezuela. Allí, al cabo de los años, coincidí con él. Hablamos, claro está, de lucha y hablando, hablando, terminamos agarrando… Bueno no quiero decirles como acabó nuestra agarrada… Mejor sería que lo contara él, pero como falleció y a mí no me gusta contar lo que pasa cuando dos hombres de enfrentan, pues lo que sucede en el terrero, en el terrero queda. 

Foto: Alfredo Ayala y Francis Pérez "Pollito de La Frontera"

Y así, andando, andando, un día me tropecé con Valentín en el municipio de La Frontera, isla de El Hierro. Me dio numerosas explicaciones y hasta se puso en posición, para explicarme como en un momento de calentura autóctona el hombre salía al terrero a vengar la derrota del pariente… “se anudaban una faja en el muslo y al grito de ¡¡conmigo!!, se ponía con los brazos cruzados sobre el terrero…” Valentín, profundo conocedor del viril deporte, puso sus conocimientos, al alcance de uno de los luchadores más terribles: Francis Pérez “El Pollito de la Frontera”, como lo bautizó mi estimado amigo José Manuel Pitti… Tras la charla, seguí con mi cámara y mi libreta andando por el municipio… Unas voces, me llamaron la atención. Venían del campo de luchas… Me acerqué a curiosear… Allí estaba “el Pollito”, entrenando. Subía los escalones con un muchachillo subido a la espalda y sudaba la gota gorda… Hizo un alto y nos saludamos afectivamente… 

Tras el saludo le dije: “Francis, yo he agarrado luchas y desafíos con numerosos luchadores… Hoy, me gustaría agarrar contigo” 

Francis, me miró sin dar crédito a lo que estaba sucediendo… ¡¡tú estás loco!! 

Lo atajé… A mí me gustaría que aceptaras. Yo tengo en el coche – siempre los llevo – unos pantalones… Refréscate y espérame unos segundos y no medimos… 

Al poco, regresé con los pantalones puestos… 

Yo creo, que Francis pensó que era coñas mías. Pero cuando se tropezó con la realidad se sorprendió… 

¡¡vamos a terminar con esto!! 

Lo piqué: Todo el que tiene culo, tiene miedo… 

El pollito, me doblaba en peso y estatura…La imagen era el retrato vivo de la esencia de la Lucha Canaria: “el grande y el chico”… 

Lo agarro en la bocapierna del pantalón y el pollito, confiado, se queda con el cuerpo momio… 

¡¡Agarra como un hombre, coño!! 

El Pollito, me levanta de la arena, me revolea pero no hay manera de que me venza en el aire y cuando me pone el pie en tierra, me fui de pardelera dando con él en tierra… 

Él, no se creía… Me miraba y no daba crédito a lo sucedido… Encorajinado, de un brinco se puso en pie… 

¡¡Agarra aquí…!! 

Tranquilo… no te precipites… 

Agarró encochinao. Salía con tanta fuerza, como la que tiene un toro cuando sale del toril… 

Nada mas dar la mano en la espalda, atacó con todo su poderío por toque pa´tras… Yo lo esperaba. Lo vi venir… Por eso, le hurté el hombro, solté mi mano derecha y la llevé hasta el antebrazo, tiré de él y le puse un traspiés que dio en tierra con sus huesos… 

¿quieres seguir, le dije…? 

¡¡Ven aquí, verija!! Agarra… Venga, agarra… 

El pollito, tenía un poder desmedido… Tiró de mí, me enderezó, me montó en cadera… Yo, le cambié la cabeza, dejándolo descolocado, casi sin fuerzas y con una burra bajita, el Pollito se tambaleo y empezó a desplomarse… 

En ese preciso instante, mi mujer me dio un toque: “Alfredo, despierta que vas a llegar tarde a la tele”... 

Joder, --le dije- un pizco más y le gano el desafío, al Pollito de la Frontera…. 

ALFREDO AYALA OJEDA