Seguidores

jueves, 19 de enero de 2017

* MARGAREOS, PARRANDAS Y SERENATAS

Terminada la guerra y hasta bien entrado los años 60 del pasado siglo, el folclore musical de las islas estaba casi moribundo... Durante ese período un obstinado oficilismo, el rigor de la censura se empeñaba en airear dentro y fuera, un folclorismo disfrazado de tópicos y banales reclamos turísticos.

Considerándose la época y se mire como se mire, poner en marcha cualquier iniciativa que pudiera romper o rozar lo establecido o no era empresa fácil o tenía los días contados... Eran momentos delicados en la vida política del país... Era una época de mucho silencio por un lado y mucho ruido por otro... Una época en que prohibir era gobernar...

Una noche de 1.971, como otras tantas tenía lugar en Guanarteme, una reunión de amigos que coincidían en una misma afición: La música. La de aquí y la que llegaba de la otra orilla... guitarras y timples, copas y coplas, isas y joropos, estrechaban lazos latiendo en un único y mismo sentido..

Y así fue... Nació “tenderete” coincidiendo con la víspera de las fiestas del Pino en el año 1.971... ¡¡hace la friolera de casi medio siglo...!!

Y Tenderete comenzó con una parranda, con solistas, y personajes destacados que recalaban por la isla despertando el amor por nuestro folclore y la música popular...

Recuerdo que andábamos por las islas como penitentes buscando grupos, solistas de ayer y de siempre... Valentina, Juan Betancor, Francisco Morales, Domingo Santana, Juan Quintana “El Claca”, Olga Ramos, Dolores “La Vanidosa”, La familia Rodríguez de Milán, Ángel Cruz “Angelillo”, Antoñita “La Cubana”, Aurora, Santi Fernández, Felipe “El Planeta”, África Alonso, Juan y María... Y la familia tenderete empezó a crecer y numerosos fueron los grupos que se crearon en los más apartados rincones de nuestro archipiélago...

El interés que despertó tenderete, se transformó al momento en una aceptación entusiasta, que llevó al programa a calar en lo más hondo del sentimiento de nuestro pueblo canario...

Pero en verano de 1.973 Tenderete estaba situado en el punto de mira de los gobernantes de la época y el programa tenía dibujada la muerte en la cara... También, estaba abierta la fosa donde se entierran nuestras costumbres y tradiciones...

“Tenderete”, sí: era culpable. No era sospechoso de nada, pero sí culpable de todo, en aquellos tiempos en que prohibir era tanto como gobernar... Tenderete, fue suprimido de la programación durante casi once años...

Y cosa curiosa. La maquinaria del poder queriendo matar al programa logró lo contrario: darle vida... y Tenderete se convirtió en mártir, mito y leyenda... y los mártires y los mitos, ni mueren ni se olvidan....

...Todo esto viene a cuento porque hace unos días, desde la villa mariana de Teror, me invitaron a que participara en unas jornadas sobre folclore, en el apartado de “Parrandas y Serenatas”. Gustoso, acepté la invitación y sobre la marcha comencé a buscar datos, apuntes, historias, declaraciones y todo lo que estimé oportuno para dar una charla ilustrativa salpicadas de anécdotas y curiosidades... Sin embargo, como dice el refrán “el hombre propone y Dios dispone·”, con todo el material seleccionado me surgió un inconveniente y no pude asistir. 

Sin embargo como considero interesante, estos apuntes los hago publico en el blog que dirige Lydia Díaz , www.etnografiayfolclore.org

Y así, pretendía iniciar la charla: 

“Echando la vista atrás, leí detenidamente el comentario de Diego Cuscoy donde decía que el bucio, llegó a estas islas porque era un inapreciable bien del hombre. Un testimonio de su laborioso y dramático vivir... 

Anduvo siempre por los riscos, en lo alto de las atalayas, al borde de los barrancos alargando su voz para acortar distancias con su serpentina musical. 

El bucio, la caracola, la bocina, sirvió para avisar de las entradas y salidas del trabajo, para alertar de peligros y visitas no deseadas, para convocar a fiestas... También se usó como arma cruel y despiadada para censurar conductas indecorosas que atentaban contra la moral y el orden establecido... 

Hoy, debido a los modernos sistemas de comunicación, el bucio ha quedado en desuso pero aún continua vivo en la memoria de nuestros mayores... 

Recuerdo que el margareo, -según nos definió Flora Lilia Barrera- era una vieja costumbre de poner en público y entredicho la honra de una mujer y el honor de un hombre. Para llevar a cabo esta acción se aprovechaba una noche de poca luz y una voz anónima empezaba a oírse desde un promontorio cercano al pueblo... 

El bucio, con su resonar profundo, quebraba el silencio y acaparando la atención de los vecinos... luego las voces, falseadas, se encargaban de señalar y difundir con crudeza y escarnio a los autores del desorden... De esa manera mujeres de dudoso comportamiento, viudos y viudas, ladrones y aprovechados fueron públicamente censurados. 

Las voces que iba a margarear solían tomar pimienta picona, de esa de la puta la madre, para que la voz saliera finita e irreconocible... 

Esta practica se mantuvo muy extendida hasta principios de la guerra civil... 

Hace un tiempito, para la serie etnográfica de Televisión Española en Canarias, hicimos un largo recorrido tendente a levantar un documento sobre el desarrollo de las Cencerradas, Lloros, Margareos, caracoladas y coplas que con todos estos nombres se conocen en Canarias... 

Continuó diciéndonos, lo bueno, lo malo, lo bonito, lo feo... eso no existía... solo existe lo que se propaga... porque en aquellos tiempos lo bonito es que una mujer fuera honrada y no tuviera ninguna mala nota... en cambio hoy si llega a los 16 años sin contacto sexual es una idiota... 

Las coplas, los margareos se celebraban coincidiendo con la muerte de un animal: un mulo, un caballo, un camello, se hacía un reparto ficticio. Estos animales eran, en la época a la que me refiero principio del siglo pasado, de alto valor para la subsistencia de la familia. Su pérdida, era un auténtico drama para la precaria economía familiar. Hermenegildo Socas, en Icod de los Vinos, era el autor de las coplas, humorísticas y críticas. 

Para llevar a cabo estas denuncias de conductas indecorosas Ranchos, grupos, parrandas de amigos se reunían en secreto y amparados en la oscuridad de la noche, lanzaba unos voladores y seguidamente hacían sonar el bucio... Recordaba Hermenegildo Socas aquella ocasión en que escribió sus últimas coplas... 

Y SALIO TIA TOMASA 

CON SU OJO DE CRISTAL 

DICIENDO QUE SIENTE MUCHO 

LA MUERTE DE SU ANIMAL. 

Como era tradición en todos los pueblos los jóvenes que no estaban de acuerdo con determinado matrimonio bien sea por la conducta de la chica, por ser forastero el novio, en caso de matrimonio de un viudo o por cuestión de edad, los jóvenes subían a lo alto de la loma y empezaba a pregonar las faltas, ciertas o no, de la joven que iba a casarse. 

Según cuenta Alberto Galván Tudela, a principio del siglo pasado, terminaron los lloros con un hecho trágico que tuvo por escenario Taganana... Se celebraban los esponsales, el novio era militar e iba armado cuando empezaron los lloros... El militar espoleado por familiares y amigos y vecinos advirtió: 

¡¡Si tiro mato !!! 

¡¡Hágalo !!!. ¡¡¡ Mate !!! 

El militar disparó matando a uno de ellos.... 

Tras el suceso llegó la prohibición para dar cencerradas, vulgarmente llamadas lloros, así como disposiciones sobre parrandas, serenatas, ruidos y nocturnos.. 

ALFREDO AYALA OJEDA

No hay comentarios:

Publicar un comentario