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viernes, 16 de septiembre de 2016

* EL VOTO DE VERGARA

Hace 205 años que acaeció el conocido como Milagro de Vergara por las súplicas y los rogatorios de los vecinos de la comarca del noroeste a Nuestra Señora la Virgen, para que erradicara de sus campos la maligna langosta roja que arribaba a nuestras cosechas en forma de enormes “pelotas” a través del mar, procedente del Sahara Occidental.

El tercer domingo de septiembre Guía celebra la fiesta más ancestral de cuantas existen en Canarias de estas características, en un principio el acto más importante consistía en el baile de la “rama”, algo que se iniciaba en las medianías y terminaba en el pórtico de la Iglesia donde siempre y de manera majestuosa esperaba la Santísima Virgen a los “romeros”, donde sobresalía con radiante belleza y hermosura, con el niño en sus brazos luciendo en uno de sus dedos una cigarra de oro que nos recordaba a todos la efeméride que estábamos celebrando.

De la celebración de estas primigenias fiestas se encargaban un grupo de vecinos de Guía, procedentes de todos los barrios que formaban la Comisión de fiestas denominados “mayordomos”. Todavía recuerdo a muchos de estos y desde aquí vaya mi agradecimiento más efusivo a estos patriotas guienses de antaño que hicieron posible que la fiesta de las Marías se siga celebrando a pesar de los años transcurridos con más auge y mayor esplendor.

Para mi es todo un honor recordar a todos aquellos vecinos que se implicaron sin ánimo de lucro y casi sin recibir ayuda procedente de instituciones gubernamentales –y digo bien casi-, que jamás impidieron que estas fiestas se llevaran a cabo.

Entre todos los que fueron insignes regidores de esta fiesta, permítaseme citar a: Fernandito León, Faustino Suárez, Blas Saavedra Galván, Juan Arencibia Sosa, Gregorio Miranda Santiago y tantos otros que aunque desarrollaron su labor con eficiencia no recuerdo sus nombres.

Desde hace algunos años los actuales mayordomos de los cuales solo conozco a Luis Miguel Arencibia León y Nicasio Guerra Galván, se han implicado en darle a esta fiesta un enorme realce y un protagonismo jamás imaginado. A la misma le han ido añadiendo una serie de actos de los cuales sobresale la extraordinaria Romería que acredita y eleva a nuestra fiestas a unos niveles y cotas tan altas situándola por merecimientos propios a unos niveles semejantes a las grandes “romerías” que con gran profusión se dan en la Isla de Tenerife, especialmente la de San Benito, en La Laguna o la de San Marcos en Tegueste, así como también la del Pino en Gran Canaria.

Ese día señalado que en septiembre de 2.016 se sitúa en el domingo 18, Guía amanece con un olor especial a retama, a laurel y otras especies arboreas que conforman año tras año la flamante “rama”, la más antigua de Canarias, imitada en muchos pueblos de la isla, pero en ninguno alcanzan el empaque y la grandiosidad con que se desarrolla la nuestra, la de siempre, la de las Marías.

También nuestra ciudad luce esplendorosa totalmente engalanada, con sus balcones y ventanas adornadas con una serie de objetos  que guardan mucha relación con la festividad que se está celebrando, alegorías, escapularios etcétera. De vez en cuando se oye allá en la lejanía el repiqueteo de un timple rasgueando una melodía cuyo canto está dedicado a la excelsa Señora y a su hijo que hoy visten de verde como lo requiere el protocolo y que acredita aun más la imponente presencia de esta imagen tan querida y venerada en Guía. 

Una vez terminada la función religiosa se inicia la magistral procesión, acompañada de una impresionante “batucada”, que avanza lentamente alrededor de la Iglesia, baja por Médico Estévez y ya a la altura de la salida hacia Gáldar en plena calle Marqués de Muni, se van incorporando al cortejo las carretas tiradas por sendas yuntas de bueyes, los grupos folclóricos, las parrandas, convirtiéndose así en la extraordinaria procesión-romería que cada año adquiere bastante más protagonismo  dentro de las fiestas que se celebran en las islas de estas características, presidida de manera majestuosa por la imagen de la venerada Madre la Santísima Virgen de Guía.

Según avanza por las calles, el serpeante y maravilloso espectáculo donde el jolgorio, las alegrías y la música se constituyen en los protagonistas de la fiesta, la atmósfera de Guía se va inundando de los diferentes y agradables olores procedentes de la multitud de asaderos que se van realizando a los largo del recorrido: chuletas, chorizos, huevos sancochados, papas arrugadas, que son los productos más significativos que eligen los romeros para degustar en este día tan señalado, y que de una manera afectuosa se los ofrecen a todas las personas que siguen el evento, muchas veces acompañado de un vasito de vino o de algún brebaje de contenido espirituoso.

Este año las fiestas de las Marías, van a exhibir en su programación un acto muy novedoso e interesante por su contenido, que se va a llevar a cabo en el “vetusto” teatro Hespérides uno de los iconos más representativos de nuestra ciudad, por cuyo escenarios pasaron y exhibieron sus cualidades artísticas, grandes compañías  de teatro, orquestas sinfónicas, actores y artistas que poseían un gran prestigio a nivel nacional e internacional. Este evento citado tendrá como único objeto exponer ante los asistentes al mismo un buen número de “loas” dedicadas a la Virgen. Entre los participantes que van a realizar esta exposición de contenido poético, figurara un excelente músico y folclorista oriundo de Taganana.

Guía siempre  destacó por ser un punto donde convergían el arte, la cultura, la poesía, la música, etcétera. Así lo reflejo en su historia de Canarias, José de Viera y Clavijo, en un párrafo que me voy a permitir citar. “Guía es el pueblo después de la capital, más culto e ilustrado de las isla”. Algo que siempre quedó más que acreditado en el devenir de los años.

Bastante tiempo más tarde, y según se puede leer en un libro escrito por Lorenzo Doreste, catedrático por la ULP, sobre su tío el eximio Víctor Doreste, dice que este le hizo la siguiente aseveración: 

“Después de actuar en Gáldar con mi grupo, lo hice en Guía, donde el público asistente que abarrotaba el teatro, me demostró una vez más, lo culto que es este pueblo y el gran sentido que tiene  de la erudición”.

Felices Fiestas de las Marías y hasta siempre.-

JUAN DÁVILA GARCÍA

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