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jueves, 3 de diciembre de 2015

* LUCHADORES DE LEYENDA:

DOMINGO MEDEROS “POLLO DE GÁLDAR”


Hoy, repasando algunas fotos de antiguos luchadores me puse a considerar la notable diferencia entre esas estampas que tenían los hombres de ayer con los actuales…. Me paré detenidamente, en José Martín “El Sopo”, airoso y elegante, Francisco Marrero “Camurria”, que movilizaba al público no para verlo defender a su bando sino disfrutar de su insuperable arte… Ángel Álvarez “Angelito”, discípulo del “Sopo”, del que Domingo J. Manrique escribió:


Y luego que a tu rival
Tiendes tu mano leal,
Suena de entusiasmo el grito
y… no eres “Angelito”
si no un Ángel Colosal


También otros muchos: Manuel Marrero “Pollo de Buen Lugar”, Víctor Almeida “El Artillero”, Alfredo Martín “El Palmero”, “El Rubio”, José Araña, Pedro Santana “El Tabletas”, Martín Hernández, Don Justo Mesa, Joaquín Rodríguez “Pollo de Uga”, José Rodríguez Franco “Faro de Maspalomas” o el mismísimo Miguel Cabrera “Mandarria”, del que escribí recientemente en este trío de campeones naturales del municipio de Gáldar…

Todos, exceptuando “El Faro de Maspalomas”, rondaban los 85-95 kilos de músculos… Todos, eran hombres ateados, de fortaleza natural y apolínea figura… Hoy, se estila otra constitución y raro es el puntal que no esté por encima de los 120 kilos… Por eso causa sorpresa y admiración que uno de aquellos viejos luchadores saltara a la arena y “mano arriba”, “Mano Abajo”, “Al Moño” o a la “retorcida”, luchando bajo el lema “arriba o abajo”, a una sola lucha o lucha corrida, se plantara en el terrero para dar buena cuenta de los rivales que le salieran al paso.

Además, si quedaba disconforme con su derrota, allí, sobre el terrero, pegaban su desafío de “rasquera”… Por eso digo que era una época distinta o más romántica…

Pero si alguien dejó una huella imborrable fue Domingo Mederos “Pollo de Gáldar”. Dominguito perteneció a esa época en que no existían los clubes, ni se les esperaba. Tampoco, un estilo único de agarre y para iniciar la brega cada luchador era libre de agarrar como quería…
A veces, las palabras de Dominguito me sonaban a sentencia: “Yo soy discípulo de Pepe Ojeda, notable luchador de mi época. El influyó para que encaminara mis primeros pasos por los senderos de la lucha canaria…
En una de nuestras distintas charlas recuerdo que le pregunté por qué unas veces agarra a “Mano Metida” y otras “Mano abajo”…: “Yo, - me dijo- luchaba a los dos estilos porque de esa manera podía luchar en todos los sitios…”

Pero echando la vista atrás, la primera ocasión en que hablé con Dominguito fue en su domicilio en la calle Maninidra, en el municipio de Gáldar, frente mismo a donde hoy se alza el terrero de lucha. Dominguito Mederos, era todo un campeón, enamorado de la vieja y noble lucha canaria.

Larga fue nuestra charla. La mantuve con mucho detenimiento, procurando que no se escapara ningún detalle… Dominguito, era muy gráfico… Unas veces, sentado en un viejo banco otras, erguido, gallardo cual guerrero indio, me contaba su dilatada historia dentro y fuera del terrero…

Dominguito, se comentaba mucho en escritos y tertulias aquel sonado desafío ante el forzudo “Faro de Maspalomas”…
“Maestro Pepe y yo éramos de dos épocas distintas. Yo le aventaja en años; él, en fuerza, en poder y talla…


Dominguito, se pasaba la lengua por los labios para humedecerlos… Parecía saborear y disfrutar con cada una de sus palabras cuando recuerda aquel histórico desafío con José Rodríguez Franco “El Faro”…

“En lucha corrida, en el Gonçalvez, fue la primera vez que le salí y lo vencí. Después, partimos muchas luchas… Después, apalabramos un desafío a cinco luchas… Fue un desafío que tiene su historia incluso antes del enfrentamiento… “El Faro”, estaba irresistible… Yo estaba en buen momento pero pocos me señalaban como favorito… Yo, me preparé a conciencia. Me jugaba mi prestigio… El Faro, ya le dije, era más alto y más fuerte. Yo, tenía una buena cintura y un gran repertorio de luchas. Por ello, como vencerlo no era empresa fácil, me busqué un “sparring” en Gáldar que tuviera más o menos la misma envergadura que el Faro. Ese hombre fue Vicente Vega… Estuve entrenando duro… Poco a poco me fui adaptando mejor en cada pechada… En la zona corrían los comentarios para todos los gustos… Pocos creían que esos entrenos, me dieran resultado positivo… Y el día señalado, cuando nos pusimos en la arena donde se miden los hombres y el Faro salió derrotado fue cuando muchos dieron el brazo a torcer…

Sabía Dominguito, que estando en forma facilitaba sus victorias. Por eso la preparación no la descuidaba. De cintura increíble, era capaz de estirar y contorsionar el cuerpo con facilidad… Se decía que, asiduamente, en una finquita que tenía, hacía ejercicios de cintura. Para ello amontonaba un fleje de rolos de platanera y uno a uno, con los pies firmes en la tierra, realizaba giros enérgicos a izquierda y derecha y trasladaba el montón de rolos hasta apilarlos a su espalda. Así una y otra vez…
Lo atajé: Usted fue un hombre terrible sobre el terrero… Luchadores de la época me hablaron que era muy difícil quitarle la posición…

Mi posición siempre estaba dispuesta para atacar o defender. Una pierna adelantada y la otra más atrasada, en retaguardia, para tener siempre el cuerpo equilibrado. Es lo primero que hay que aprender. Pero también tenía variedad de luchas… Gustaba mucho al público que desestabilizara al rival y lo rematara con otra lucha… Por ejemplo entraba de burra y terminaba hurtando el cuerpo al contrario para rematarlo de traspiés. Tenía luchas favoritas pero siempre actuaba con arreglo a como se presentara el contrario.
Dominguito, amaba la lucha. Estudiaba a todos sus rivales… “Yo cuando un hombre salía al terrero tan solo verlo caminar sabía por qué lucha se caía”…

Rotundo, a veces socarrón, Dominguito dejaba entrever en nuestra conversación la admiración y respeto que le tenían los rivales…

Posteriormente recuerdo algunos luchadores que estudiaban en la intimidad a sus rivales… Paso así con Justo Mesa cuando en cierta ocasión, sus incondicionales, le propusieron un desafío frente al “Faro”. Con este desafío se decía que Justo Mesa solucionaba sus problemas económicos…Don Justo, ya retirado, acarició la idea y estuvo haciendo sus blandeos. Cuando entendió que estaba en forma mandó un emisario para que observara el estado del Faro. Después de verlo regreso y señalando un clavo que estaba en la pared le dijo: Don Justo, ahí tiene un clavo… Cuelgue ahí los pantalones y olvídese del asunto…
También Carampín, las pasó canutas. Alfredo Martín “El Palmero”, por desvío lo vencía con facilidad. Pero cierto día, entrenando Carampín dio con la contra. Desde entonces trajo por la calle de la amargura al Palmero…

Pero no quiero desviarme y le pregunté por sus comienzos…
Empecé a luchar cuando tenía 17 años. Debuté en Tenerife a los 21. Esa tarde tumbé a cuatro contrarios, entre ellos al Cañero. Desde entonces fueron frecuentes mis recaladas por la isla picuda… Cinco años más tarde, recién cumplidos los 26 años, en 1.932, me calcé el titulo de Campeón de Canarias al vencer al tinerfeño Pedro Rodríguez “Pollo de Las Canteras” por un resultado que no dejaba ninguna duda 3-0. Quizás los más disputados fueron los cuatro (dos en Tenerife y dos en Las Palmas ante el “Pollo de Tegueste”.
Dominguito, en esa época la lucha canaria en Cuba estaba en auge. Por allá terminaban recalando los notables luchadores de la época… ¿Usted nunca se sintió atraído?
Yo tuve ofertas para hacer distintos desplazamientos pero no me convino. Me dijeron que si quería ir a Palencia, León y hasta Suiza... Pero no encontré atractiva la invitación y la rechacé… Sin embargo fui a Melilla, el mismo año en que conquisté el fajín de Campeón Regional (1.932) y participé en tres desafíos en la modalidad de “greco-romana”. Vencí a un tal Yuma, y en los otros dos no hubo vencedor ni vencido.

Retirado, conservó su pasión por la lucha canaria hasta tal punto que no se perdía ni un entreno, ni una luchada. Allí, siempre hubo la silla de Dominguito, en el borde mismo del terrero. A saludarlo se acercaban jóvenes y menos jóvenes que le pedían consejos sobre luchas y contras…
Dominguito no paraba. Su historia, es larga. ¿Dominguito, seguramente tiene usted numerosas anécdotas, viviencias, curiosidades…?
Sí. Muchas. Una fue cuando estaba quitando del terrero algunas piedras que había y del público salió un aficionado que dijo: “Domingo Mederos está preparando la cama…” y efectivamente estaba preparando la cama para los rivales que me salieron. Ese día hice una buena barrida… En otra ocasión me desplacé a Lanzarote con grupo de viejos. Uno de ellos sufría ataques de asma y realizaba el viaje a ver si se aliviaba… A la llegada me metí en la imprenta para imprimir un breve texto: “Un solo hombre de Las Palmas desafía a toda la isla”… Pero entonces surgió el imprevisto: paso un desconocido y me dijo que era fea la frase que ponía y me indicó que en el cuartel había un sargento de Gáldar. Le dices que te deje unos soldados y compones un equipo. Así lo hice y entre los viejos y los soldados ganamos los dos días seguidos que duró la excursión…

Domingo Mederos, partió lucha con todos los notables luchadores de la época… Avelino Delgado “Pollo de San Andrés”, Maestro Pepe “El Faro”, Carampín, Alfredo Martín “El Palmero”, Matoso, Pepe Araña, Pollo de las Canteras, Pollo de las Mercedes, Pollo de Tegueste, Camurria, Don Justo Mesa, etc., etc.
Por eso le pregunté: ¿Según su criterio que condiciones debe tener un buen luchador?
“Fortaleza, arte, genialidad, ataque, defensa, buena planta, preparación física, amor a nuestro deporte y colocación. Ahora de los luchadores de los cuales se podría sacar una de esas condiciones sería: “El Faro”, Camurria, Palmero, Carampín, Matoso y Manuel Marrero…

Y Domingo Mederos ¿no?
“Pues sí”

Hace unos años se llevó al pleno municipal, la iniciativa para que el terrero de lucha del municipio de Gáldar llevara el nombre del campeonísimo Domingo Mederos “Pollo de Gáldar” que, durante 25 años, paseó por todos los rincones del Archipiélago el nombre de su ciudad natal. La propuesta fue rechazada por 8 votos a favor (PP 5 y 3 UPG) y 11 en contra (7 BNR-NC y 4 PSOE). Rechazada la propuesta el Alcalde Presidente sometió a votación la construcción de una estatua en reconocimiento a la intensa y brillante trayectoria del luchador galdense.


Y a la espera del monumento estamos…

ALFREDO AYALA OJEDA

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