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miércoles, 10 de septiembre de 2014

* EL HISTÓRICO DESAFÍO ENTRE ORLANDO SÁNCHEZ Y ABEL CÁRDENES

Abel Cárdenes “Pollo de Vegueta”, era el hombre a batir. Nadie, en el terrero, le tosía. Era el campeón de moda. El fenómeno que brillaba en el firmamento luchístico. Darle una lucha a Cárdenes, era posible; ganarle un desafío, un sueño… Su estampa, imponía… 1.92 de estatura, ciento y muchos kilos, su cambio a la izquierda y siempre a punto, afinadito como un requinto…

En su época de máximo esplendor, el panorama de excelentes luchadores era amplio: Matoso, Leoncio de la Rosa “Carampín, “El Palmero”, “Pollo de la Plaza”, Maguez, Heraclio Niz “Pollo de Arrecife”,  Hermenegildo Ramírez, “Cubanito”, Manolín", “Pollo de Las Mercedes”, Orlando Sánchez, Tino Dieppa y otros muchos… El genial Carampín, lo trajo en sus primeros momentos, por la calle de la amargura. Carampín, astuto,  valiente y buen luchador, fue el primero, que yo sepa, que luchó a lo zurdo. Su cambio a la izquierda, además de sembrar el pánico en los terreros dándole sonados triunfos… Cárdenes, se empezaba a enseñorear por los terreros pero cuando le salía al encuentro Carampín, se le hacía un nudo en la garganta…  Pero Abel Cárdenes, con voluntad inquebrantable, se preparó a conciencia… Estudió la contra y desde entonces, Carampín recibió los “talegazos” con su propia medicina…

La lucha, en los tiempos a los que me refiero, atravesaba una época de esplendor. Atrás quedaban aquellos repetidos choque de Rumbo- Adargoma o Adargoma y Rumbo que popularmente se conocían como “Arroz y papas” o “Papas y arroz”... En el horizonte, comenzaba a  brillar un equipazo: “El Vencedor”. El equipo “rojillo”, era casi una selección. Contaba en sus filas con Alfredo Martín “El Palmero”, “Pollo de los Reyes”, “Pollo de San Nicolás”, Tino Dieppa, Orlando Sánchez, Coruña, Feluco, “Pollo de la Hoyeta”, Quintana… 

El espigado Tino Dieppa, estaba de moda. Tenía una estampa de envidia. Ateado, fuerte y buen  luchador, atravesaba un momento dulce. Sin embargo, le faltaba pasar la reválida: Medirse con el Coloso Cárdenes, en desafío... Y una tarde, en el viejo Campo España, anunciado a bombo y platillo, con una afición dividida, se midieron en el terrero. Aquella tarde, nadie faltó a la cita. Desde distintos puntos de la isla llegaban aficionados, endomingados para la ocasión… Todos, sin excepción, querían ser testigos del acontecimiento…

Echando la vista atrás, cierto es que con anterioridad Tino Dieppa, le había amargado la tarde a Cárdenes. Pero esto era distinto. El desafío, a cinco luchas, marcaba la hora de la verdad… Cuando los luchadores saltaron al terrero el silencio se acentuó y todos sentimos el cosquilleo de la emoción…Una emoción que se fue desvaneciendo cuando Cárdenes, el coloso, daba en tierra una y otra vez a su adversario…

Era lo que estilaba. Los desafíos, centraban y movilizaban a los aficionados… Se vivían con intensidad, con auténtica pasión, en las tertulias y corrillos del mundillo luchístico. La voz, corrió como reguero pólvora porque en la Plaza de Vegueta, en víspera del desafío Orlando Sánchez “El Estudiante” y el coloso Abel Cárdenes, el Pollo de Nicolás, en su carnicería, mientras atendía a su clientela, comentaba con el Pollo de la Plaza y el Pollo de los Reyes, que jamás había visto tan ilusionado y convencido del triunfo a Orlando. Lleva tiempo, en los entrenos preparando para neutralizar el cambio a la izquierda de Cárdenes y saldrá al terrero, dispuesto a vencer. Entre los clientes, un viejito, incrédulo, socarrón, incondicional de Cárdenes, soltó a modo de réplica, aquellas lapidarias frases: “Lo que está en la mar, es pesca; lo que está en el sartén, pescao”…  y remató:  Primero hay que freír el pescao para saber el aceite que queda”…

A favor o en contra; incondicionales de uno y otro luchador, en acaloradas tertulias El ambiente, crecía por momentos… La expectación era inmensa… El público, desde temprana hora, se agolpaban esperando que abrieran las puertas para buscar acomodo. Muchos, se subieron al muro del paseo de Lugo para ver de “balde”, la luchada… Otros, más listillos, acudían con su galgo para no pagar entrada…

Envidiable el aspecto del viejo e histórico Campo España. Las sillas, agotadas y el graderío de cemento, se hizo corto para albergar a tanto público…

Llegada la hora, los equipos saltaron al terrero en medio de una atronadora ovación…

A las cuatro y veinte de la tarde, Orlando se plantó en el terrero… Cárdenes, salió a su encuentro. Ambos, se fundieron en noble abrazo. Sabían lo que se jugaban.  En los primeros compases Cárdenes, sacó el brazo por fuera para cambiar la posición. Orlando, lo llamó de brazos y emburró, pero el Coloso, resistió… Cárdenes, contraataca, pero Orlando, astuto, por cadera rastrera, da en tierra con Cárdenes… Era, la locura. El público, hurgaba en sus bolsillos, buscando alguna moneda para premiar la hazaña… 

En la siguiente agarrada, Orlando lucha agachadito… Cárdenes, busca el cambio a lo zurdo. En el forcejeo ambos se enderezan, momento en que Cárdenes inmoviliza a Orlando, para derribarlo, con un cango de izquierda… 

Con empate a luchas, ambos se plantan en el centro del terrero. En el inicio de la brega, forcejean para lograr ventaja. Orlando, tiene la lección aprendida… Cardenes, buscando su posición se endereza y Orlando aprovecha para ejecutar un toque pa´ tras y dar en tierra con Cárdenes. Orlando, sale decidido… Dispuesto a sentenciar. Insiste una y otra vez para desequilibrar a su adversario. Cárdenes, se mantiene firme. Intenta, quitarle la movilidad a Orlando hasta lograr amarrarlo bien. Orlando, pierde su posición, se endereza quedando en desventaja y Cárdenes, por cogida de muslo da en la arena con Orlando…

Ni que decir tiene, que con este empate a dos luchas y lo incierto del resultado, la emoción crece y se desata la pasión. Todos, sin excepción, somos testigos ocasionales de un desafío histórico… Entre dos grandes luchadores que, sobre el terrero de la verdad, con nobleza, se emplean a fondo  para ser aclamado como el “as” de moda…

Y con la emoción contenida, ambos se abrazan. Es la agarrada del “todo o nada”…  “El tú o yo”… Es lucha, la decisiva… Y lo que son las cosas. Esta última agarrada que se esperaba disputada hasta la extenuación, Orlando, listo, rápido, atacó a “voz de ya”, por cogida de muslo y dio en tierra con un sorprendido Abel Cárdenes que sentado en la arena no daba crédito a lo sucedido…

El público, estalló de satisfacción. Corrieron hasta el terrero para abrazar al héroe de la tarde y pasearlo a hombros, como los toreros… Orlando, noblote, se hizo camino entre la entusiasmada afición y fue en busca de Cárdenes para consolarlo…

Fue una tarde de lucha, irrepetible. De esas que hacen afición… De esas tardes, como diría el amigo Pitti, en que ganó la Lucha Canaria.

ALFREDO AYALA OJEDA

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