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martes, 26 de agosto de 2014

* LA PASIÓN DE NUESTRAS FIESTAS

En mi continuo “Andar por Canarias” viviendo y disfrutando sus fiestas, sus costumbres y tradiciones, he sido testigo ocasional de la pasión y la intensidad con la que el pueblo las siente y las cultiva. Incluso, a veces he tomado buena nota de acalorados encuentros verbales cuando el entusiasmo rompe con lo establecido, se desabrocha y saca pecho. Son chispazos lógicos que el decir popular certifica con la frase “Una fiesta sin pleito, no es fiesta”. Estos rifi-rafe, son el certificado que la fiesta se vive auténtica pasión y que goza, al decir de nuestros mayores, de una buena salud. 

Hace unos años, cuando se estableció en España, “eso” que hoy conocemos como democracia, algunas fiestas se resintieron o desaparecieron del calendario. Tal es el caso de “los Piques de Agulo”, en la isla de La Gomera…”Los Piques”, eran la sustancia del festejo. Recuerdo con nostalgia las declaraciones de una de las protagonistas Doña Sinda que nos decía: “Antes, mucho antes de la víspera de las fiestas, las madres, dejaban a mi cargo a toda la chiquillería. En mi casa, comían, dormían y se divertían preparando las fiestas… Hoy, ¿quién le dice a un niño que haga un mandado a la tienda de la esquina o que use una “poliá” para pegar banderitas?”… 

En cierta ocasión, en esa ida y venida de pareados algunos envenenados me cantaron: “El gallo de plumas lindas/ pisó a doña Sinda”… Claro que nosotros respondíamos en el mismo tono con una rociada de cantares rimados. 

Esta conversación, la sostuve allá por los años 90 del pasado siglo. Hacía tres lustros que “Los piques”, por San Juan y San Pedro, había desaparecido del mapa… Fue una jugosa charla que me dio pie para hacer la presentación de uno de los capítulos de la serie etnográfica “Senderos Isleños”, titulado “Los Piques de Agulo”. Una fiesta divertida repleta de humor y sana picardía en la que participaban los núcleos urbanos de La Montañeta, por un lado y de otro Las Casas y el Charco. En la presentación decía así… “Muchas son las fiestas, las costumbres, que han ido desapareciendo del amplio programa tradicional en Canarias… Son tradiciones que, por distintos motivos, no han podido resistir el paso del tiempo y que hoy solo tienen vida en la memoria de nuestros mayores… 

También hable, durante la grabación del programa, con otro personaje singular: Pepe García, ingenioso e “ingeniero” que por esas fiestas construía un gigantesco globo de papel, parodiando los tiempos de los Spuntnik… Pepe, en tono coñón, vestidito con su mono de faena y socarrón como él sólo, me comentó que había realizado estudios en la Nasa y que eso de los lanzamientos de cohetes para él “era pan comido”. Una vez, descojonaito me contaba, metí un gato en el globo. Iba, el animalito, vestido con traje espacial. Yo había dispuesto un dispositivo para que en el momento justo saltara… Todo estaba calculado con precisión y el animalito fue a caer por los alrededores de una casa de campo y cuando un campesino vio al animalito, salió corriendo a su casa para decirle a la mujer que había visto a un extraterrestre andando por el cercado… Las risas, ya se las pueden imaginar… Y es que Pepe, era mucho…

Desapareció ésta sana fiesta -según me contaron- por el simple motivo que se vio ahogada por temas políticos, que intoxicaron el festejo con hirientes pareados que poco o nada tenían que ver con nuestra tradición… 

Otras fiestas, también, por un quítame allá esas pajas, fueron víctimas del tipex. Me viene a la memoria, una de las tantas entrevistas que mantuve con Juan Brito, que me habló de la recreación de una vieja tradición lanzaroteña que fue distinguida, por el entonces Ministro de Información y Turismo de Fraga Iribarne, junto con Las Fallas valencianas, de Bien de Interés. La fiesta a la que me refiero, tenía por escenario Arrecife y consistía en un trueque de productos de la tierra, transportados a lomos de una larguísima caravana de camellos, que acudían al encuentro con los pescadores para cambiarlos por los frutos del mar…

ALFREDO AYALA OJEDA

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