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lunes, 21 de julio de 2014

* PERSONAJES CON HUELLA: DOÑA CARMEN RODRíGUEZ

No siempre fue esta bendita tierra Canaria, un regalo para sus habitantes. Tiempos duros y de muchas miserias de los que ya nadie o casi nadie quiere acordarse, forjaron el carácter y la sobriedad de distintos hombres y mujeres isleños… Tiempos de hambrunas, de ordeno y mando, de incertidumbre y de emigración, de grandes esfuerzos y escasas recompensas… de muchísimas penas y pocas alegrías…


Puede que algún lector joven, que no ha vivido en sus carnes los rigores de estos tiempos a los que me refiero, necesiten este breve preámbulo para entender estas historias de nuestros mayores que sostuvieron a lo largo de décadas una lucha constante por la supervivencia con un talante que les permitieran orillar, las dificultades diarias…

Son personajes que siempre continuarán vivos, en mi amplísimo álbum de encuentros afortunados. La vida, cada día, me ha brindado una lección de la que siempre tomé buena nota. Gustaba, escuchar a la gente mayor y saborear sus historias, sus anécdotas. Escucharles el relato de su vida y fijarlos en mi memoria… 

Por ello, puedo decir que mi andadura por la vida ha sido un auténtico regalo. Mis escasos conocimientos adquiridos los recibí de lecciones magistrales, de intérpretes y protagonistas principales de su propia existencia. Gente varia que supo leer más allá del alcance de su vista… Así, sin más, me interesé por cuanto me rodeaba…

Entre los numerosos desplazamientos que realicé a la Isla de La Palma, conocí, de la mano del polifacético y amigo Juan José Santos, a unos personajes de auténtica leyenda: Aquilino Torres y Carmen Rodríguez. Dos entrañables octogenarios, unidos de por vida a un inseparable compañero de viaje: un viejo acordeón. El acordeón era el amigo fiel, inseparable compañero de viaje y confesor al que contaban y cantaban sus muchas penas y escasas alegrías...

Conocí a doña Carmen, allá por el año 92 del pasado siglo. Contaba 86 años. Sencillamente, me impresionó. Me esperaba sentadita en un banquito, mientras disfrutaba de la fresca sombra que le brindaba el largo pasillo flanqueado por altos muros. Tenía sobre sus piernas y fuertemente sujeto el acordeón. La figura de doña Carmen, rompía cualquier esquema en lo personal y en lo folclórico. Pegó, después del breve saludo a cantar en décimas su propia historia. Una historia reflexiva de amores estafados que acontecieron cuando solo contaba dieciséis añitos… Las décimas contaban como tuvo que sobreponerse a todo y a todos… A veces, la memoria no le era fiel pero no así el son ni la intención de los ritmos que conocía… El viejo y desgastado acordeón se me antojaba mediador entre su corazón y la palabra… Versos amargos que escuché con tanta devoción, como la que doña Carmen imprimía a la triste crónica de su vida… 

Algunas de sus décimas están recogidas, tanto en la serie “Senderos Isleños” de Televisión Española en Canarias, como en el denso trabajo del grupo palmero “Echentive” que, con motivo de sus 30 años de andadura, realizó una documentada publicación aparejada por un valioso soporte discográfico titulado: “Música Tradicional de la isla de La Palma con informantes de la Cultura Oral de la isla de La Palma”…

Doña Carmen, estés donde estés, te envío mi respeto y consideración.

ALFREDO AYALA OJEDA

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