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domingo, 28 de agosto de 2011

* LAS MAREAS DEL PINO

Para los que peinamos canas, nos falta el pelo o tenemos una matrícula muy bajita, “las mareas del Pino”, las que ya están ahí puntual a su cita, nos traen el recuerdo de toda una época… Reciben este nombre popular porque en septiembre, coincidiendo con la festividad de Nuestra Patrona, la Virgen del Pino, se produce un cambio atmosférico que afectan a las islas… Es, un fenómeno meteorológico en el cual las mareas fluctúan de manera excesiva, tanto en la bajamar (enseñando rincones del litoral, ocultos a lo largo de año) como en la pleamar con rebosos y oleajes más exagerados que de costumbre.

Esa coincidencia del fenómeno natural con la festividad de la Virgen del Pino junto al profundo fervor religioso que siente el isleño por su milagrosa virgencita, sirve de anuncio y prólogo para acudir a la Villa Mariana para cumplir con lo prometido o simplemente para elevarle unas oraciones.

Foto: Curiosos atraídos por el bravo mar

 
Hasta no hace mucho, las mareas del Pino, para nuestros padres, indicaban el final de la temporada de baños que comenzaban el cuarenta de mayo como cita el refranero a modo de advertencia: “Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo” y terminaba en septiembre, con tan señalada festividad.

Haciendo un repaso a esa época recuerdo que nuestros mayores eran extremadamente prudentes con el mar. Quizás hasta, temerosos. Basta, incluso con ojear fotos de las viviendas situadas a lo lago del litoral en que todas daban la espalda al mar… Las playas, se disfrutaban en la temporada de verano…Incluso hay una anécdota curiosa sucedida en la Playa de las Canteras, en la que uno de los primeros turistas que llegaron a la isla, se bañaba en pleno invierno… Un ciudadano, alarmado por lo que consideraba una locura, se dirigió al guardia: ¡haga algo! ¡No ve que peligra su vida…!

Lo que el guardia, en tono reposado y acostumbrado a semejante libertad turística, le respondió: ¡Déjelo! ¡Así tendremos un loco menos en el mundo!


Foto: Bajamar en El Puertillo, Gran Canaria

Pero llegó el turismo y nos cambió la vida. La playa, se disfruta hoy de enero a enero y las mareas del Pino, continúan maravillándonos especialmente en su bajamar cuando serena se retira de las orillas mostrándonos sus interioridades.

ALFREDO AYALA OJEDA

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