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domingo, 3 de abril de 2011

* CRUZ DEL MAR (V)

La llegada de los tres supervivientes


La autoría de esta masacre nunca se llegó a verificar, aunque todas las miradas apuntaban al Frente Polisario, que enviaron un mensaje claro y explícito en boca de los marineros del “Las Palomas” secuestrados en Abril de 1.978: “ Nos han dicho los del Polisario que advirtamos a los pescadores canarios que la próxima vez ya no habrá más liberaciones”. El vicealmirante Jaraiz Franco declaró: “El ataque y la zona es de la característica del Frente Polisario”, aunque como mencioné antes, nadie reconoció la autoría, quizás por no enfrentarse a la condena total y absoluta de todo el territorio español.

Eran aproximadamente las 21.00 horas del día 29 de Noviembre de 1.978 cuando el destructor español “Churruca” llegaba al Puerto de la Luz. Allí esperaba el comandante general de la Zona Marítima de Canarias, el vicealmirante Jaraiz Franco, con el delegado territorial de Sanidad y el director del Instituto Social de la Marina junto a personal de la Casa del Marino que se haría cargo de los marineros. Con ellos familiares de los supervivientes y de los desaparecidos, la mayoría venidos desde la isla de Lanzarote ya que la mayor parte de los marineros procedían de allí.

Llegaron los tres supervivientes: Miguel Ángel Rodríguez, su hermano Eusebio Rodríguez y Manuel Hernández. Las escenas siguientes son fácilmente imaginables. Los supervivientes se fundieron en abrazos con la familia que allí les esperaba ansiosa. Todos coincidían en que no volverían a la mar, supervivientes y familiares marineros que allí se encontraban.

Después de la lógica emoción y habiendo cogido un halo de aliento, Miguel Ángel contesta a las preguntas que le formulan los periodistas allí personados, siempre entre abrazo y abrazo. Aquí reproduzco parte de la entrevista publicada el Jueves 30 de Noviembre de 1.978 en el “Eco de Canarias”:

* ¿Les dijeron quiénes eran cuando subieron a bordo? Solamente que eran saharauis, fue lo único que hablaron cuando subieron a bordo armados. Nada más.

* ¿Hablaban español correctamente? Sí, correctamente, tal vez mejor que nosotros.

* ¿Insinuaron o nombraron en algún momento la palabra Polisario? No, solamente que eran saharauis.

* ¿Cómo lograron escapar ustedes? Nos pusieron en la amura del barco y empezaron a pegar tiros como el que le da a botellas para destrozarlas o para hacer puntería. Así, los fueron matando como a niños chicos, sin que nadie pudiera hacer nada para defenderse. Nosotros tres, en medio de estos tiros, nos tiramos al agua y simulamos ya en ella que estábamos muertos; fue como logramos escapar.

* ¿Es verdad que saquearon el barco antes de volarlo? Sí, y se llevaron todo lo que pudieron del barco y de nosotros, principalmente nuestros relojes.

* ¿Cuándo se hundió la nave? Al poco tiempo de habernos tirado nosotros y cuando ellos ya se habían marchado en la balsa. Serían quince o treinta minutos después. Fue cuando nos encontramos una de las balsas del barco, que flotó cuando el pesquero fue hundiéndose. Subimos a la balsa y pensamos que no nos servía para nada, cuando nos dimos cuenta que estaba el otro pesquero, el cual se apresuró a venir a nuestro salvamento.

Después de estas preguntas ya no fue posible seguir hablando con él. Los otros dos supervivientes no pudieron articular palabra alguna. Inmediatamente fueron los tres a prestar declaración ante el Juez en la misma base naval.

Con ellos, en el destructor, vino también el cadáver del patrón del “Cruz del Mar”, José María Hernández Marrero, que fue trasladado al cementerio de San Lázaro y de allí a Lanzarote.

El Sr. Jaraiz recordó a los periodistas momentos antes de la llegada del “Churruca” que unos meses antes se había producido un ataque a un pesquero holandés en la misma zona y en las mismas circunstancias. Esa vez mataron a toda la tripulación excepto dos o tres que se hicieron los muertos. Por lo tanto, se había llevado a cabo la acción igual que ahora.

Cuatro días antes del suceso del “Cruz del Mar” también un pesquero marroquí fue atacado matando a dos tripulantes. No mataron a más porque una de las balsas usadas para el ataque se enredó con algunos cables del barco y la otra tuvo que auxiliarla. Así se demuestra que el modo y el objetivo fueron siempre los mismos, además de ser siempre en la misma zona.

Días después de la llegada de los marineros se encontraron los restos del “Cruz del Mar” a treinta metros de profundidad. En ellos los cadáveres de Agustín Marrero y Juan Suárez, los cuales fueron trasladados y enterrados en la isla de Lanzarote.

Para concluir he de decir que aún a día de hoy no se sabe realmente las causas de este suceso ni quién fue el ejecutor. Marruecos alega que fue el Frente Polisario en defensa de su zona de pesca. El Frente, por el contrario, dice que fue Marruecos queriendo dinamitar el proceso de buenas relaciones entre ellos y el gobierno español. En cualquier caso la lucha de estos marineros ha estado centrada estos años en que se les reconozca como víctimas del terrorismo y no como “accidente laboral” que es la etiqueta endosada a este suceso, sabe Dios con qué intereses.

Canarias estaba acostumbrada a los continuos ataques contra sus marineros, pero la descripción del suceso que hacen los supervivientes supera todo lo imaginado. En algunos momentos de este relato he tenido que obviar ciertos detalles que hubieran podido herir la sensibilidad, no solo de los familiares, sino de los lectores.

El hecho por mi parte de escribir sobre este tema solo tiene un objetivo final y es no dejar caer en el olvido este triste suceso que aún hoy está pendiente de resolver. Nada más lejos de mi intención que hurgar en las heridas de marineros y familiares. Todo lo contrario, mi apoyo enérgico y total a estos canarios que han tenido que vivir y siguen viviendo una experiencia durísima.

PRÓXIMA NOTA: CARTA DEL HIJO DE UN PESCADOR

JUAN CARLOS SIERRA

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